viernes, septiembre 01, 2006

Lucía González Lavado en IB3, con Sandra Llabrés y Joana Pol.


La autora de esta semana ha sido nada menos que Lucía González Lavado, un mito entre muchos jóvenes lectores de toda España. Aquí tenéis un archivo audio-visual de unos fragmentos de su obra, y un extracto del programa 3 De Nit, de IB3-Radio, en el que Lucía fue la protagonista, siendo entrevistada por Sandra Llabrés y la escritora mallorquina Joana Pol.






LEMA

-Nadie apagará la llama de mi espíritu.


BIOGRAFIA

Lucía González Lavado. Vivo en Almendralejo, Badajoz y tengo 24 años.

Curriculum literario


Publicaciones.
Hijos del dragón I. Revelación.
Entrelíneas editores.
1º Edición Noviembre del 2005.
2º Edición Enero del 2006.



Hijos del Dragón II. Las armas sagradas.
Entrelíneas editores.
1º Edición Abril del 2006.





Hijos del dragón III. El secreto del tigre. Navidades 2006.
Hijos del dragón IV. Otoño 2007.
Hijos del dragón V. Otoño 2008.



La metáfora nº 5.
Marzo 2006.
Relato: Las alucinaciones de la bruja.






El canto de las sombras
Relato de terror
Aurora Bitzine nº47
Junio 2006

Revista El Navegante. I.E.S Santiago Apóstol.
Relato de terror:
«Tras el espejo»
Junio 2006.






Publicaciones en Yo escribo.
Las alucinaciones de la bruja. Relato publicado en http://www.yoescribo.com/
El guerrero y la concubina. Relato publicado en http://www.yoescribo.com/
Venganza a través de la red. Relato publicado en http://www.yoescribo.com/


Artículos y reseñas.
El punto de vista de los autores: La saga de los Hijos del Dragón,de Lucia González Lavado
Revista literatura fantástica. «Hijos del dragón Revelación y Las armas sagradas»
Septiembre 2006.


Guiones para asociación yiyoes production.
El viaje ( En producción).
La llamada de un extraño (En producción).
Sesión de espiritismo( En producción).



Premios.
Tercer puesto en concurso de cuentos de habla Hispana celebrado en Internet. Categoría, mejor cuento del género en el que participaba. 2002.

Cuarto puesto en concurso de cuentos de habla Hispana celebrado en Internet. Categoría, mejor cuento categoría general. 2002.

3 Manifiesto

Con mi forma de escribir pretendo mostrar una literatura diferente, llena de magia, frescura, apasionantes aventuras, amores imposibles y sobre todo llegar a la juventud, a ese porcentaje que no lee y piensa que la literatura es aburrida. Quiero llegar hasta ellos con personajes jóvenes muy parecidos a como ellos son ya sea en forma de vestir de pensar etc.
Intento escribir libros que sean muy entretenidos y que la acción no decaiga y con ello que el lector pierda interés.

LECTURA:

Una de las más hermosas voces masculinas de las Baleares, Fonso Simó, dio vida al fragmento introductorio de la novela de Lucía González Lavado.

Profecía
Una noche cualquiera del año del dragón, el cielo oscuro se teñirá de sangre y los cinco planetas se alienarán. A esta clase de extraños fenómenos se le unirá que asomarán en el cielo de toda la galaxia las cuatro lunas, incluida La Oculta, la temida, vista por todos bajo un cielo teñido de sangre. La señal hará su aparición con el
año del dragón y con dicha señal un dragón surcará los cielos en busca de los elegidos, los protegidos, nacidos en su año. Con su garra bendecirá al nacido y al primogénito, concediéndoles su poder y su furia, fuerza suficiente para derrotar al inmortal y cesar así su reinado de oscuridad. Los elegidos con la señal nacerán. Hijos del dragón. Temedlos, con ellos el reinado del inmortal llegara a su fin.


Hijos del dragón I. Revelación. Capítulo 3:


Nathrach se interpuso ante Kun cuando lo vio corriendo. En sus labios se dibujó una sonrisa y sus ojos verdes brillaron con intensidad. Alzó las manos y unas lanzas de hielo comenzaron a formarse en ellas.
Kun, atemorizado ante el poder de su enemigo, comenzó a retroceder y corrió. Entonces vio cómo lanzaba contra él aquellas nuevas armas. Una de las lanzas le atravesó la pierna y cayó. El frío que le provocó era estremecedor y no podía moverse. Impotente, vio que su atacante caminaba muy lentamente hacia él saboreando la victoria.

Hijos del dragón I. Revelación. Capítulo 10:

Niara corrió por los largos e inmaculados pasillos del interior del castillo hasta llegar a su puesto. Su hermana había decidido subir a la cúpula, ella no estaba de acuerdo y por eso se le iba a adelantar. Su hermana solo controlaba la luz, ella podría hacer algo más desde lo alto de una enorme cúpula.
Tras girar varias veces en círculo, se paró ante una puerta minúscula y dorada. Se agachó y se coló por ella para dar a un lugar descubierto, la zona que rodeaba la cúpula por la zona norte, por donde las doncellas solían salir a los exteriores y limpiar sus cristales.

Enrolló su largo vestido alrededor de sus caderas y comenzó a subir las oxidadas escaleras hasta llegar a una pequeña base blanca en el centro de la cúpula. Se puso en pie con dificultad debido al fuerte viento que la golpeaba. No pudo evitar soltarse cuando una oleada de gélido aire la golpeó y la hizo caer a la plataforma. Parte de su cabello se había soltado de la redecilla y ondeaba a su capricho con gracia. Molesta, se la quitó, dejando libre su larga melena rubia y ondulada. El pequeño rubor que siempre acompañaba a sus rosadas mejillas había desaparecido debido al miedo que la dominaba; incluso sus ojos verdes estallaron en lágrimas, cosa que nunca se permitía. Se armó de valor y al alzar la vista vio todo el castillo sobrevolado por tres dragones negros.

Nuria García, con Sandra Llabrés y Joana Pol en Es Racó Literari de 3 De Nit

Núria García fue la autora de la semana en El Rincón Literario de 3 DeNit, en IB3-Radio, con su libro infantil MAX, EL ALONGUÉ MÁGICO.

El programa se desarrolló en mallorquín, excepto la lectura de la obra que fue en su versión castellana. A la espera de las imágenes que la autora desea que ilustren el archivo, aquí tenéis un extracto de cómo se desarrolló el programa:

LEMA:

El cervell es un gran ordinador, la lectura es el combustible i l’home
es el que el posa en marxa.

BIOGRAFÍA:

Núria García Martínez. Va néixer i vaig viure a Barcelona fins als 15 anys.
Actualment tinc la residència a Santa Maria del Camí. La meva feina es de monitora d’aeròbic, però la meva passió és l’escriptura. Estic casada i soc mare de un nin de 11 anys.
Per poder escriure trec les hores d’allà on siguin, malgrat sigui el vespre de tard.

. Max el alongué es la meva primera obra literària que s’ha publicat. Però des de fa anys escric. Relats curts i altres coses. En aquest moments estic fent feina en
un llibre de fantasia per adults.
La primera presentació del llibre es va fer a Santa Maria. del Camí, el dia 7 de febrer i vaig tenir molta audiència, es varen vendre 300 exemplars. La segona. a Sant Climent de Llobregat, Barcelona, el dia 24 de febrer. També vaig estar molt arropada per el catalans. Allà es varen vendre la mateixa quantitat d ‘exemplars.
El dia 11 de aquest mes, he d’anar al Fregenal de la Sierra, Extremadura, a fer
un altre presentació. I el més de setembre a Madrid. Què per cert ja tindrà que ser
la segona edició. Què ja esta feta i editada.

El llibre h’ agradat molt a les escoles. I ni ha que li posaran com a llibre complementari de lectura en castellà.
Una anècdota, curiosa va ser, a una cadena local de Barcelona , la Localia.
Varen recrear el ninot de Max el alongué, mentre jo explicava el llibre a nins
de una escola. Va ser molt emocionat-
Max el alongué es ven a Mallorca, Barcelona, Tarragona i Madrid.
A part si ni ha gent que el vol i no el troben a la seva ciutat, el poden encarregar per internet des de la pàgina Web del llibre:
www.maxalonguemagico.com

A Mallorca es pot trobar a: Palma en: Drac Màgic, Fiol Llibres Antics i Moderns,
Llibres Colom.
A Inca: Espirafocs, Tots Llibres i Vilanova Pons
A Santa Maria Papereria La Vila i Estanc Frontera

NO hi ha res en particular que me impulsi a escriure,. Ho faig perquè me surt de dins. En qualsevol moment apareixen paraules i frases rodolant per la meva ment què desprès he d’escriure i donar lis vida. La fantasia conviu amb jo. Així és més fàcil inventar històries.

ENTREVISTA:

1 Perquè escrius? L’escriuré és un sentiment que viu dins jo i ha de sortir
de fora. La millor manera es aquesta.

2 Els escriptor novells el tenen fàcil? No, crec que no. Però a vegades topen

amb editorials que lis agrada la seva feina i ajuden a partir cap a davant.

3 Quina es la teva meta i que esperes obtenir d’aquest mon? Mai me he

plantejat quina seria la meva meta. Ni tampoc on vull arribar. Només desig que

molts de nins, joves i no tan joves tinguin l’oportunitat de gaudir llegint, així com jo

ho faig escrivent.

4- Hi ha algú més a la teva família que també estigui dins aquest mon de la literatura

No, només jo.


5- Has tingut suport per part dels teus amics i familiars a l’hora de portar la teva obra

a editorials. T’han animat a fer-ho ?
Si, h’ estat molt recolzada per la meva família. Sempre i des de el primer dia que vaig decidir començar a escriure.

6-Que pots dir del teu llibre, per animar a la gent que esta escoltant a que compri
la teva obra.?

Dons, que malgrat sembli un llibre per un públic infantil, també esta adaptat a totes les edats. Té fantasia, amor, tensió, intriga i un final feliç. Es bo de llegir, perquè només té 105 fulles. I be, jo no puc ser objectiva amb la meva pròpia obra, es millor
que la gent la pugui jutjar llegint.

LECTURA!!!!

Llegamos al pueblo de noche. Como bajaba mucha gente del autobús, nadie reparó en dos niños De diez años. Cargamos nuestras mochilas a la espalda y
empezamos a caminar en dirección a la casa de mis abuelos, que por suerte o casualidad
estaban de viaje. Tendríamos, por tanto, la casa para nosotros solos, y como estaba
alejada de todo, no levantaríamos sospechas entre los demás vecinos ni corríamos el
riesgo de que avisaran a nuestros padres.
Recordé que la abuela siempre escondía una llave de la casa debajo de la maceta
con forma de enanito, así que no tendríamos problemas para entrar.

Desde luego, pensé que no debíamos permanecer mucho tiempo allí, pues lo
más importante era encontrar a Max y que nos diera una explicación.

La casa se hallaba bastante lejos del pueblo, y además, la carretera que llegaba
hasta ella no estaba demasiado iluminada; pero, por suerte, en nuestras mochilas había
de todo, pues se suponía que nos íbamos de colonias y estábamos preparados. Así que
buscamos nuestras linternas y reemprendimos la marcha por la oscura carretera. Ya
habíamos dejado el pueblo atrás y llevábamos un rato caminando cuando oímos pasos
detrás de nosotros. Nos asustamos.

-¿Has oído ese ruido, Diego? Parece como si alguien nos siguiera..

-Sí, también lo he oído, pero no se ve a nadie. A ver, alumbremos los dos a la

vez y así podremos ver mejor. Podía ser cualquier animalito del bosque -dijo Diego.

-No veo nada, y tengo un poco de miedo –confesé.

-Sí, yo también siento miedo. No creo que un cuerpo de unos cuarenta kilos

pueda tener mucha fuerza; espero que sólo sea un conejo -dijo Diego intentando

hacerme reír.

No dejábamos de alumbrar hacía donde procedía el ruido, pero como no se veía

nada y había cesado, seguimos caminando.

Al cabo de unos segundos, los pasos se oyeron fuerte y cerca, así que nos

giramos a la vez sin dejar de alumbrar. Nuestras pequeñas manos temblaban del miedo

y no podíamos mantener las linternas derechas.

Mirando sin poder ver nada, de repente, y delante de nosotros, un enorme

estruendo acompañado de mucho humo nos invadió. Fue tan inmenso que nos hizo

retroceder unos pasos y casi nos caemos al suelo.

Cuando el humo blanco desapareció, delante de nosotros se encontraba un

hombrecito muy extraño; parecía un personaje de cómic. Enseguida pensamos que

podría ser Max y los dos a una dijimos:

-¡Max, eres tú!

Con la luz de las linternas apenas distinguíamos su cara, pero en sus manos

sujetaba una especie de lámpara antigua con una luz muy tenue. Sin contestar a nuestra

pregunta y con mucho miedo, nos acercamos cogidos de la mano hacia el extraño ser

que estaba ante nosotros. De repente, una vocecita invadió el silencio de la noche.

-¡Hola, chicos! Sí, soy yo, Max, el que os escribió la carta y os ha metido en

este lío.

Cuando al fin pudimos verle mejor, descubrimos que su aspecto no era humano.

Tenía la estatura de un niño de alrededor de diez años, así como nosotros. Su cuerpo, o

por lo menos lo que veíamos de él, era más bien rellenito; la cabeza era muy redonda y

tenía mucho pelo, liso, largo y de color anaranjado. Los ojos eran muy grandes,

marrones y sin pestañas. La nariz y las orejas eran como la de los humanos, pero

extremadamente pequeñas. Lo más llamativo de él era la boca, semejante a la de un

animal predador, con dientes grandes y afilados y colmillos largos. Como la boca de un

lobo.

Los brazos y piernas eran parecidos a los nuestros, a excepción de los dedos,

pues sólo tenía cuatro en las manos y tres en los pies.

Llevaba una vestimenta muy peculiar y llamativa: una túnica larga y verde

brillante, con grandes botones dorados y sin cinturón. Calzaba sandalias cruzadas

delante, de color negro y con una extraña forma de estrella. Eran muy originales y

bonitas.

Después de la inspección que le hicimos de arriba abajo, nos acercamos un poco

más a Max y él se dirigió a nosotros con una gran sonrisa., enseñándonos sus grandes

colmillos. Asustaba un poco, pero su mirada era tan dulce que nos tranquilizaba.

-Sí, chicos, Aurora, Diego, como ya os he dicho, soy Max, un alongué mágico.

Y ahora supongo que querréis una explicación de todo, ¿no?

Con la boca abierta y tartamudeando, Diego contestó, y después me empujó a

mí para que yo también hablara.

-¡Claro, claro! Que… que… queremos saberlo todo. ¿Por qué nos hemos

convertido en niños?, ¿cómo ha sido posible hacerlo? ¿Y de dónde has salido tú?, ¿cuál

es la misión que se anuncia en la carta y todo lo demás?


lunes, agosto 21, 2006

Joana Pol y Sandra Llabrés nos presentan a Elena Pérez para EL RINCÓN LITERARIO DE 3 DE NIT, en IB3-Radio.

Una vez más, el magazine 3 DeNit de IB3-Radio fue el hilo conductor para que el espacio literario ES RACÓ LITERARI nos llevara lejos, muy lejos, más allá del espacio y el tiempo: esta vez nos llevó a la época medieval, tiempos de cruzadas y caballeros, de la mano de la escritora y arqueóloga de Canarias, Elena Pérez.





LEMA:
Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. He hecho en mi vida cosas maravillosas. (…) Yo escribo. Es mi mayor victoria, mi conquista, el don del que me siento más orgullosa; y aunque las palabras están siendo devoradas por el gran silencio, hoy constituyen mi única arma. (Fragmento de El Rey Transparente, de Rosa Montero)

BIOGRAFÍA:

Elena Pérez nació en Canarias, en la isla de La Palma, aunque vive en Tenerife desde hace 15 años, en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Desde 1994 trabaja como arqueóloga, vinculada al mundo de la investigación y a la gestión del Patrimonio Arqueológico desde la Universidad.
Hace dos años aproximadamente, una noche del mes de diciembre, descubrió por Internet a un grupo de personas que jugaban a interpretar personajes del mundo de Tolkien. Esa noche descubrió El Poney Pisador, una Web dedicada al universo de este escritor y donde sus participantes, personajes de todas las razas descritas por Tolkien, tienen intereses comunes, entre ellos la literatura fantástica y de épica medieval.
A partir de ahí, algo que siempre había hecho, escribir, comenzó a hacerlo de un modo más continuo y a publicar relatos cortos en esa Web, así como a participar en pequeños y poco conocidos concursos literarios, sin otro objetivo que el de divertirse y agradar con sus textos, llenos de descripciones y sentimientos.
Hace unos meses, el contacto con otros escritores jóvenes y noveles, sobre todo a través de los foros de discusión de la escritora Joana Pol y el intercambio de experiencias literarias con ellos, la han animado a seguir escribiendo, en incluso a enviar alguno de sus textos a Yoescribo.com.
En la actualidad, además de trabajar en varios proyectos de Arqueología, uno de ellos la publicación de un libro para finales de año y la elaboración de su propia tesis doctoral, también trabaja en varias ideas para cuentos y relatos, de diversa temática, con la intención de seguir adentrándose, poco a poco, en el mundo de la escritura.
Confiesa que se lo ha pasado muy bien leyendo, entre otros, a autores como Mario Benedetti, Matilde Asensi, Michael Ende, Carmen Alborch, Tolkien, Rosa Montero, Edgar Alan Poe y Arturo Pérez Reverte, por el que siente una especial admiración.
Cree que la lectura y la escritura es un ejercicio personal muy educativo y que, sin duda, contribuye a ser mejores personas, a tomar conciencia del mundo que nos rodea, de conocer otras culturas, de aprender simplemente. Opina que es un ejercicio muy íntimo y que como tal, nadie nos lo puede quitar, que nos dignifica como personas y que nos acompaña hasta el final de nuestras vidas y que el sólo hecho de compartirlo genera vías de comunicación con otros individuos para poder seguir aprendiendo, para poder ser conscientes del mundo que nos rodea.

LECTURA:
Fragmento (ligeramente modificado para que tenga coherencia) de Las Cartas de Isabel. Relato presentado al I Concurso de Relatos de Eñe.

Las Cartas de Isabel

«Os escribo esta carta aunque tengo la certeza de que jamás llegará a vuestras manos».
Así empezaba la última carta de Isabel.

Estela llevaba meses trabajando en el archivo del convento. Entre rosquillas de vino y el rumor de rosarios de madrugada, trabajaba en su tesis, un estudio sobre los conventos femeninos españoles. Esa mañana, tomó la decisión de que Valerio debía saber de la existencia de aquellas palabras.
Durante el tiempo que pasó en el convento, la hermana Diana se encargaba de ayudar a Estela en su trabajo. Cada día, subía dos o tres cajas repletas de papeles, frágiles y polvorientos por el paso del tiempo.
La hermana Diana era pequeña y delgada, y pese a su aspecto, cargaba con bastante presteza aquellas porciones de la historia del convento. Dos semanas antes, la hermana dejó sobre la mesa una cartera grande de piel. Estaba mohosa por uno de sus lados y varias cintas, de un tejido tosco y de color marrón, cubrían los laterales.
Como siempre, apenas intercambiaron palabras, pero esa mañana, y por primera vez, Estela vislumbró un gesto en la boca de la monja que interpretó, y quería interpretar, como una sonrisa, mientras la hermana dejaba la cartera sobre la mesa, entre los privilegios de Alfonso X a la Orden, y varios grabados con escenas religiosas.
—He pensando que esto también le puede interesar. Son las cartas de Isabel.
— ¿Isabel? — Preguntó Estela con interés — ¿Es una hermana del convento?
—Isabel era seglar. Ella y su madre vivieron entre las paredes de este convento en el siglo XIII o XIV, no lo sé con seguridad. Su padre, un caballero de la Orden de Santiago, andaba en la guerra, y ellas se quedaron en el convento hasta que él regresase, pero la madre murió y el padre no regresó.
— ¿Y qué fue de Isabel?
La hermana Diana se levantó, se sacudió el delantal, y mientras se dirigía para abrir las ventanas que daban al claustro dijo:
—Isabel se quedó en el convento, no tenía otra opción. Y de la dote buena cuenta hicieron los de la Orden. Aprendió a escribir y a leer y en esas cartas dejó por escrito toda su vida en el convento, por ese motivo creo que te puede interesar.
Estela, que hasta ese momento había permanecido de pie, junto a la mesa, acercó sus manos a la cartera de piel y acarició el lomo y las cintas.
Fuese Isabel o no, lo cierto es que la doncella, monja o seglar -mujer al fin y al cabo- que escribió aquellas cartas dejó plasmado con bastante exactitud su romance con Valerio. Más bien pensó que alguna hermana había tenido un escarceo amoroso, y le pareció divertido interpretar que, como acto de confesión, lo había dejado por escrito, haciéndose pasar por la verdadera Isabel.
Y eso fue todo, hasta varios días más tarde.
La mañana que decidió ir a Tavira amaneció lloviendo. La noche anterior había estado recogiendo y clasificando los documentos y registros que había recopilado para sus tesis, y cansada, se dejó caer sobre la cama, entre folios, etiquetas y cintas de color marrón para embalar.
Se fijó en la cartera de piel con las cartas de Isabel que estaban en la mesilla de noche. La abrió y comprobó que todas estuviesen ordenadas, tal y como ella misma había hecho varias noches atrás. Entonces, se dio cuenta de que el papel de una de las cartas parecía más grueso que el de las demás. Se enfundó las manos en sus guantes blancos para poder manipularlo mejor, sin riesgo a romperlo, y con mucho cuidado fue descubriendo lo que parecía ser otro manuscrito. El papel no parecía de la misma calidad y la caligrafía era diferente. Guardó la hoja en una funda plástica, se preparó un café y comenzó a traducir.
La carta no fue un gran descubrimiento histórico, uno de esos que hacen cambiar los cimientos y el curso de la Historia, pero sí hizo que Estela se comprometiera a realizar un viaje, el último que a Isabel le hubiera gustado hacer.
En el mes de febrero, un año y medio después, Estela tuvo su oportunidad. El Departamento de Arqueología de la Universidad de Sevilla realizaba un estudio en la Igreja de Santa María, en Tavira, un pequeño pueblo al sur de El Algarve, en Portugal. Después de algunas llamadas telefónicas había conseguido el permiso para visitar la excavación arqueológica y llegar hasta Valerio.
Estela llegó muy temprano al Castillo de la Ciudad. Subió las empinadas escaleras hasta el Castelo y llegó hasta un jardín. El jardín estaba rodeado por los gruesos muros de piedra que aún se conservaban de aquella fortaleza de origen medieval. Algunos turistas hacían fotos, y las rosas silvestres, cientos de rosas, habían comenzado a florecer y se enredaban por las paredes, pintándolos de rojo y haciéndolas más hermosas aún. Apuró sus pasos y llegó hasta una pequeña plaza llamada Calçada dos sete Cavaleiros y justo delante de ella se erguía Santa María.
—Se construyó en el siglo XIII sobre una mezquita. Después del terremoto, casi cinco siglos más tarde, se reconstruyó. El arquitecto conservó la puerta de la fachada medieval, dos capillas y esas ventanas de estilo árabe—dijo señalando la torre con su mano derecha.
Aquél hombre se quitó las gafas y le ofreció su mano.
—Soy Francisco Oliva el director de la excavación. Tú eres Estela ¿verdad? Vamos, te enseñaré el interior-.
Mientras caminaban, le explicó que antes de que siguieran los trabajos de rehabilitación habían podido conseguir un permiso para realizar una excavación dónde supuestamente estaban enterrados los siete caballeros de la Orden de Santiago que murieron, según recogían los documentos históricos, como mártires en una emboscada que tramaron los árabes cuando los caballeros realizaron el último y decisivo ataque a la ciudad. Durante la excavación, él y su equipo habían encontrado algunas sepulturas individuales y varios osarios. Si los restos de los supuestos siete caballeros estaban allí, era muy difícil saber quién era quién, de entre todos aquellos cuerpos, García Rodrigues, Pedro Pais, Damião Vaz, Mendo do Valle, Álvaro García, Estevam Vasques y Valerio de Ossa.
Al oír su nombre, la respiración de Estela vaciló e hizo que tuviera necesidad de respirar profundamente. Caminaron por encima de unas tablas que se apoyaban sobre las losas de piedra que formaban varias sepulturas, hasta llegar a una columna donde se pararon sin ningún motivo aparente.
—Sé que no es el mejor lugar— dijo riéndose— pero cuentan que Tavira está bien protegida, y no sólo por los vivos. Una leyenda del siglo XIV dice que cuando los castellanos atacaron la ciudad, los siete espectros de los caballeros aparecieron sobre el tejado de la Iglesia y que los castellanos huyeron aterrorizados.
Estela casi se cae dentro de una de las sepulturas al escuchar aquello. Sacó del bolsillo derecho la copia de la carta de Isabel y se la dio a Francisco, señalando uno de los párrafos finales. Le dijo cómo encontró la carta, y cómo ella creía que debía ser una de las primeras copias que se hicieron de las originales.
—Isabel debió escribir aquella carta después de enterarse de que Valerio había fallecido…o antes, quizás en el mismo instante— le dijo Estela con voz apagada y entrecortada—. Contaba cómo había visto a Valerio una noche en sus aposentos, sentado y apoyado en una columna de piedra, hablándole sobre las cosas que había visto en Portugal; y de cómo ella, desde su cama le decía cuánto lo amaba y echaba de menos.
Estela entendió entonces, que Isabel había comprendido, que esa sería la última vez que lo vería y al día siguiente escribió, esperanzada, una última carta:
«Os escribo esta carta aunque tengo la certeza de que jamás llegará a vuestras manos. Dibujo mis pensamientos porque tengo fe de que Dios os haga llegar de alguna manera estos deseos y bendiciones, y de mi amor por vos…»
Y allí, ocho siglos después, Estela leyó la carta de Isabel a Valerio, la última de las cartas de Isabel.



CANCIÓN

GRUPO: U2
-Sometimes You Can’t Make it on your own

viernes, agosto 11, 2006

ESPECIAL HIPERBREVES



Para celebrar el regreso de Sandra Llabrés al programa, Joana Pol preparó un programa especial de hiperbreves, y la joven escritora Rebeca Rodríguez escribió un emotivo brindis que Sandra leyó en directo.


En el programa se dio la bienvenida a Héctor Saz, “Evaristo”, al club, se leyó un simpático e.mail del autor en el que hablaba brevemente de sí mismo:

HECTOR SAZ – “EVARISTO”

Uffff, están los días cortos, se nota que es verano. Trabajo y secuestro legal de los amigos, a tomar por saco toda la jornada. Eso sí, lo que te ríes con los colegas no tiene precio. La descripción se la he pegado a Laura, le ha gustado y dime, ¿quién es el tipo que se atreve a decir que no a una chica tan guapa?
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Trabajador de mañana, estudiante de industriales por la tarde y lo que toque por las noches. Nos encontramos con un hombre decidido a cumplir con la tradición de tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol como bien dicta el saber popular; claro que le queda mucho que hacer ya que de momento apenas ha cumplido con su faceta ecológica.Héctor Saz corretea por internet a sus 22 años en compañía de los amigos que ha ido conociendo y buscando a los muchos que le queda por encontrar. Acaba de incorporarse al foro al que da nombre la obra de Joana Pol y se va animando, poco a poco, a llevar sus pequeñas ideas hasta los foreros a traves de un teclado que sinceramente, tiene que limpiar. Disfruta escribiendo pero el señor Don Reloj le niega el poder afrontar una obra lo suficientemente larga - alterna días en los que tiene poco tiempo para escribir con otros en los que no tiene nada -, en cuanto consiga terminar la carrera o lo que es más fácil, le despidan de su trabajo, sabe que una de las prioridades será escribir todo lo que tiene dentro. Finalmente dejaremos el objetivo de tener un hijo para otra ocasión, quizá mejor en otro lugar, con menos luz que éste.
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Héctor SazPD: ¡Me voy a dormir pero ya! Que estoy "muerto, matado y morido"

HIPERBREVES DE LA SEMANA:
Un centímetro a la izquierda




De HECTOR SAZ
Aguardaba en mi ventana, una mañana más, esperando que un bolsillo lleno o alguien que portara algo de comida pagara con su vida mi espíritu de supervivencia y la fuerte resaca con la que había amanecido. Dios, cómo me dolía la cabeza esa mañana.
Vi a una chica joven que salía por mi derecha, a lo lejos, iba en bicicleta y con el pelo suelto, llevaba una caja de fruta en una rejilla oxidada cercana al sillín; recuerdo que su melena casi tocaba la carga. Apunté a su cabeza y de nuevo, como muchas otras veces había hecho, desvié un centímetro el cañón a la izquierda, así la bala encontraría su destino.
Nada iba distinto a lo habitual, el proyectil giraba en el aire debido al torque que le habían proporcionado las muescas del cañón de mi rifle de francotirador, recuerdo de la guerra contra Croacia; pero al llegar a la oreja de la chica le atravesó el cráneo sin que ésta se percatase.
La resaca me ha hecho fallar un tiro, esa rubia podría delatar mi posición, hacía tiempo que no tenía algo de emoción en mi vida. Un centímetro más a la izquierda, otro disparo, la misma historia. Las balas atraviesan a esa maldita mujer.
Me incorporo de espaldas enfadado conmigo mismo y topo con un tipo alto. Me detengo en seco, es alguien inamovible. No necesito volverme para saber a quién me dirijo, ya he oído esa respiración otras veces en esta misma habitación
- ¿Ya?
- Llevas demasiado tiempo dándome trabajo - respondió con una voz la cual se podía definir como terrible -, con esto voy a ganar en calidad de vida.
- Otro ocupará este lugar.
- Pero es reconfortante, por un día, llevarse al verdugo y no a la víctima. Cógeme la mano, hay mucha gente que te está esperando en tu juicio final.
- Nada me importa ya que soy feliz - arrancó con esto un gesto de sorpresa en La Muerte -; al fin veré a mi hijo, mi mujer y a su asesino... el antiguo inquilino de este lugar.
Abandono mi cadaver en el lugar al cual entré para vengar a mi familia, muerta en una huida desesperada recuerdo de la guerra de Croacia; prisión que congeló mi corazón durante estos largos años. Ahora me llevan a otro lugar.


ELOY ALONSO
VISIONES.



Bael apoyó la frente en una mano mientras lanzaba un lento suspiro. A su espalda se oyó un repiqueteo seco y una mano huesuda se posó en su hombro.
-¿Otra vez las visiones?- dijo el recién llegado con un crujido en la voz. En realidad todo él crujía. Le llamaban Carpio y al andar sonaba como un saco de huesos astillados por un mastín. Era uno de los capataces del Infierno, siempre le decía que nació en una tumba quemada y siempre había sido su mejor amigo.
- Esta vez ha sido más fuerte- Bael sacó sus pies escamosos del río de lava donde se estaba remojando y le miró fijamente- los he visto a los tres: la Virgen María, el niño y la paloma esa. Un montón de hombres les llevaban en volandas sobre calles estrechas mientras las mujeres les cantaban poesías y les decían piropos. Olía a incienso por todas partes… Al ver eso me ha entrado como un calor…- sus ojos estaban surcados por la emoción-
-Bueno, no pienses más en eso- dijo Carpio de repente- se me ocurre una idea: prepara tus cosas que nos vamos de excursión al Desierto Rojo. Dicen que acaban de llegar unos terroristas de lo más divertidos-.
¡El Desierto Rojo! ¡Arena quemando por todas partes! A Bael se le encendió la cara de ilusión y se alejó dando saltos, dejando a Carpio pensativo. ¡Hay que jorobarse! Ahora que por fin hay menos vocaciones religiosas allá arriba, salta este papanatas con sus delirios. ¡Espero que no sea contagioso!


LAURA LÓPEZ

Tu final feliz

Erasé una vez, porque tu cuento comienza así: Una noche en la que estabas parado cerca de la ventana mirando la ciudad y sus estrellas de neón, intentado recordar una verdadera noche iluminada con los cuerpos celestiales y sintiendo cómo se te desgarra el alma y el corazón por la tristeza, pero evitando mirar al cielo porque su negrura puede devorarte y sientes miedo de ver ese algo que recubre tu interior.
Creeyendo que es culpa del lugar que te rodea, que te está matando y secando por dentro, que te oprime y angustia todo tu ser cuando en verdad es tu propia cobardía, esa oscuridad que te mira con ojos burlones y se ríe de tu patética existencia, porque sabe que te aterra enfrentarte a ella y a todos los demás.
Cierra los ojos, no tengas miedo de la negrura que encontrarás, sólo será momentánea, en cuanto la atravieses sin temor empezarás a ver la luz al final del camino y redescubrirás el lugar que habías perdido y buscado con tanta ansia, que no estaba tan lejos como algunos decían. No esperes que esté igual que antes o que se parezca un mínimo a lo que recordabas cuando eras un niño. Lo importante es que consigas llegar y recuerdes qué era todo aquello: la libertad de correr a través de un verde jardín infinito, el eterno cielo azul por encima de ti cuando vuelas sin escalas, las luminosas estrellas guiándote bajo la luna llena... ¿ya lo recuerdas? ¿Sientes esa calidez en tu corazón? Se llamaba felicidad... o puede que libertad, yo tampoco lo recuerdo bien... es una fuerza que se encuentra lejos de todas las ataduras, los juicios y prejuicios, ¿qué importan los pensamientos de los demás cuando tienes esa sensación recorriendo todo tu cuerpo? ¿Qué más dará que no seas igual a los demás? ¿lo sientes, lo recuerdas?.
Sabes cómo tiene que acabar este cuento, incluso lo ves perfectamente: abrirás los ojos, sonreirás a la ciudad cuadriculada que tienes a tus pies y al cruel cielo siniestro que está sobre tu cabeza demostrándoles que ya no sientes miedo, cerrarás la ventana, te darás la vuelta, te dirigirás a la puerta sin volverte atras, sin pensar en el qué dirán por lo que escojas, la abrirás y saldrás a buscar tu felicidad... puede que no sea para siempre, pero será para ti.

REBECA RODRIGUEZ
DESDE EL INFIERNO




Un día más. Los primeros rayos del sol se introducen entre los diminutos huecos que dejan mis pestañas y me obligan a despertar, sin preguntarme tan siquiera que es lo que quiero; ahora que vuelvo a estar muerta. Estiro mi cuerpo con desgana en mi colchón y vuelvo a ser consciente de que ha pasado un día más. Y nuevamente me enfrento a una vida sin vida; a una vida sin ilusión.
Trato de ver el lado bueno, pero con lágrimas descubro que ese lado me ha sido arrebatado. No quiero mirar atrás; sin embargo, por una fuerza que no controlo, el pasado vuelve una y otra vez hasta desgarrarme el alma sin piedad. Y entonces descubro que ya no tengo ilusión. Mis sueños tan cercanos han desaparecido; están tan lejos que apenas los reconozco como míos. Las horas no pasan y el tiempo se detiene, sentenciándome a una condena que no merezco.
La muerte me acecha como cruel verdugo, asustando mi quebrado corazón y me susurra al oído que, vaya donde vaya, me esconda donde me esconda, me encontrará. Decido no salir de mi muro de protección, huyendo hasta de los que me aman y comprendo que no hay solución sin solución. Busco la puerta que me da la libertad pero al abrirla le veo de nuevo y la cierro con desesperación. Y llego a la conclusión de que este es mi futuro: un infierno sin calor. Estoy esposada con criollas invisibles; una fuerza superior me clava su tridente hasta el fondo de mi corazón.
Grito con la esperanza de que alguien me ayude y solo recibo un silencio desgarrador. Aquí, donde mi alma se encuentra, no hay camino que caminar. Tan solo el resignarme a esperar, que una ventana de esperanza aparezca en mi muro protector e inunde con los rayos del sol este triste malestar. Y tal vez, algún día, uno no muy lejano, recupere mi sinónimo de felicidad.


Y finalmente se leyó un fragmento del blog de nuestro amigo Sir Lebert:

Sir Lebert
se va apagando una luz...

Hoy es mi ultimo dia de curro,

me las he ingeniado para acabar un poco antes, y poder descansar en estas preciosas tierras escocesas, por ello hoy dejo de currar, tendre tiempo para vaguear y acabar el proyecto de Santi, que tengo un poco abandonado, tambien aprovechare para visitar algunos parages que desconozco.

Pero hoy es el ultimo dia, la ultima vez que vere a esta gente que tanto me ha enseñado sobre los escoceses, sobre el idioma, lamentablemente no han podido enseñarme mucho sobre electronica, pero a Escocia venia a algo mas que a conocer la electronica, venia a conocer una cultura y esta gente me ha ayudado mucho, me han tratado con cariño a pesar de no conocerme de nada y no entenderles, cuando no he entendido me han explicado las cosas, aunque les costase mucho, esta gente ha comprado una tarta para celebrar mi 23 cumpleaños el ultimo dia que curro en esta empresa.

En la hora de la comida me he encontrado a toda la empresa en la Cantine, incluso el jefe, la directora... todos, y mi sorpresa a sido mayuscula cuando he visto una tarta con dos velas, un 2 y un 3, me han regalado un marco con el certificado de mis practicas, por mucho que me lo pidan ese se queda en mi casita y si algun dia tengo despacho ocupara parte de la pared, tambien me han dado una postal por el cumpleaños y 100£ por mi estancia aqui, y una carta de recomendacion, no se que mas se puede pedir, yo creo que nada.

Aunque se que jamas leeran estas lineas y si las leen jamas las entenderan, señores, señoras un placer compartir estos 2 meses con vosotros, no podria pedir mas.

Sin mas preambulos se despide un melancolico SirLebert en su ultimo dia de curro, este sera la ultima entrada del Blog desde Clyde Valley Control Systems, Storm Productions.

besitos

lunes, julio 31, 2006

Miguel Ill Ferrer, el poeta.







Hay muchos títulos posibles para encabezar un artículo referido a este autor, y este título es bastante incompleto. El artículo también lo es. No obstante, estoy satisfecha con el título, porque así debía ser, y no de otro modo. Y es que hoy sólo hablaremos de Miguel Ill Ferrer, el poeta. Porque hay otros Miguel Ill Ferrer: infinidad de ellos. Increíblemente, el poeta les aglutina a todos ellos. El poeta es, sin duda, el Miguel Ill Ferrer más completo.
Echo en falta, en los poemas que Miguel Ill Ferrer leyó para todos ustedes en el programa Es Racó Literari de 3 De Nit, el romanticismo. Me quedé con las ganas porque, tal vez porque yo soy muy romántica (sentimentaloide y hasta cursi sería más adecuado, quizá), creí detectar una enorme fuente de romanticismo escondida en ese hombre grande (he colocado el calificativo adrede), pero sólo puedo atreverme a afirmar públicamente algo así en uno de mis arranques. Estoy mal acostumbrada: siempre me lo perdonáis todo. Pero es que creo que con Miguel no me equivoco. El romanticismo siempre es absurdo. Este hombre rebosa sensatez e inteligencia y en él parece más absurdo todavía... a primera vista. Y seguramente mi romanticismógrafo no funciona bien, pero se dispara.
Y sin embargo, como espero que también vosotros captéis, en el fondo de las crudas expresiones del Miguel Ill Ferrer poeta, subyace el más puro romanticismo. Porque él afirma que no se puede vivir sin amor (aunque tiene la precaución de citar a Lowry). Y aunque no sea una literatura apta para cualquier intelecto, creo que incluso un lector poco avezado puede captar que esos poemas nos gritan esa filosofía: no se puede vivir sin amor. Y Miguel Ill lo reclama, lo exige, a través de sus poemas.
Os dejo, pues, con Miguel Ill Ferrer, el poeta.
LEMA:

“No se puede vivir sin amor” Malcolm Lowry. Entra a la novela “Under the Volcano” (“Bajo el volcan”)


PER ME SI VA NELLA CITTÀ DOLENTE,
PER ME SI VA NELL’ETTERNO DOLORE,
PER ME SI VA TRA LA PERDUTA GENTE.
GIUSTIZIA MOSSE IL MIO ALTO FATTORE.
FACEMI LA DIVINA POTESTATE,
LA SOMMA SAPIENZA E ‘L PRIMO AMORE.
DINANZI A ME NON FUO COSE CREATE
SE NON ETTERNE, E IO ETTERNA DURO.
LASCIATE OGNI SPRERANZA, VOI CH’ENTRATE.

Dante Alighieri. Divina comedia. Infierno. Canto III

POR MI SE VA A LA CIUDAD DOLIENTE,
POR MI SE VA AL ETERNAL DOLOR,
POR MI SE VA CON LA PERDIDA GENTE.
FUE LA JUSTICIA QUIEN MOVIÓ A MI AUTOR.
EL DIVINO PODER SE UNIÓ AL CREARME
CON EL SUMO SABER Y EL PRIMO AÑOR.
EN EDAD SOLO PUEDE AVENTAJARME
LO ETERNO, MAS ETERNAMENTE DURO.
PERDED TODA ESPERANZA AL TRASPASARME



NOTA BIOGRÁFICA

Nací, como todo el mundo en aquel año, en 1947 en España. En los primeros de mi infancia supe que hacía una eternidad -yo no había nacido entonces-mi patria se había autodevorado en una contienda civil en la que participaron mis padres y abuelos. Y que fué sucedida por una mundial que me parecía haberse generado solo para que disfrutáramos en el cine los sábados por la tarde, viendo cuán malos eran los perversos y lo gentiles que se mostraban los amables defensores de la libertad. Todo parecía irreal, deformable, hasta que el 31 de enero de 1953, el día de mi sexto cumpleaños, un vistazo al cielo a las ocho de la mañana, poco antes de dirigirme a la escuela, en Barcelona donde moraba, el mundo se hizo sólido e incomprensible.
Con el bachillerato creí entender que la física y las matemáticas podían ser instrumentos para obtener la respuesta al origen de lo real, y a ellas me consagré. Mi licencié de físico. Pero pronto tuve el áspero presentimiento de que por muy cerca que la ciencia nos hiciera creer que estaba el momento en que alcanzaríamos el fruto deseado, este siempre sería, de existir, inalcanzable. Aquiles y la tortuga cósmicos y cuánticos. Me ayudé, entonces, de la poesía, como de una barca de remos para acercarme a alguna orilla. La rivera seguía siendo inalcanzable, pero la navegación fructífera, tal que la de Ulises en el Itaca de Cavafis. Me gané la vida, porque había que vivir, era un apriori del que me convenció Kierkegaard, como publicista, productor de radio en los orígenes de la FM (explotando la amarga sabiduría de José Agustín Goytisolo en ocasiones; el entusiasmo excesivo de Víctor Pozanco -y sus Nueve Poetas del Resurgimiento-; la pacífica concepción literaria como editor y pergueñador de versos de José Santamaría; el lirismo terráqueo de Santigo Sylvester, celebrado, al menos por mí, poeta y novelista argentino; huyendo de las pretensiones sentimentales de Jaime Gil de Biedma. Practiqué de corresponsal de radio en París, cuando en España esa profesión empezaba a no ser exclusiva de Radio Nacional, y conocí al Ayatolá Jomeini y a parte de su cohorte a la que luego asesinó instalado en el púlpito desde el que distribuía cimitarras recién afiladas. Me refugié en Colombia por ver, contra la opinión otra vez de Cavafis, si un mundo nuevo daba en mi a un nuevo hombre hasta que vi brotar injustamente la sangre a dos pasos de mis zapatos. Regresé a España y me instalé en Mallorca, donde ahora vivo felizmente desde hace veinticinco años, aprovechando que antes me licencié también en derecho, de lo que ahora vivo, y que me permite alzar la voz por respeto ajeno al derecho de defensa. Si alguien me pide un recital de mis poemas, sé que sabré hacer que el auditorio se erice y llore; lo que ignoro es qué sentimiento será el que haga brotar las salobres lágrimas de muchos, y las erecciones de otros. De contados lo supe siempre que se dio la íntima ocasión y no me sentí insatisfecho. Eso es todo, que siendo nada, no es poco. Y así vamos.

Obra de MIGUEL (MAXGALLO) ILL FERRER
Todas las obras poéticas de este autor publicadas en yoescribo
Lupus
La tortuosa flecha del tiempo
De la imposibilidad de saberse amado
Entrevista a Miguel Ill Ferrer:
Joana Pol: ¿Quién eres tú en la literatura? ¿Eres un novel que busca un espacio?

Miguel Ill Ferrer: No. A mí el espacio me sobra. Mi espacio, de tan vasto, es minúsculo. Un agujero negro. En auténticos términos físicos.

A mi me basta con dos o tres lectores. Hasta son demasiados. Yo no escribo para ser. Escribo para que sean. Si pueden. Ahora, desgraciadamente, ya no tengo nada que descubrir.

Quizá, con toda seguridad, el idioma guarda secretos para mi, fruto de mi ignorancia. El pensamiento – o por mejor precisar – las ideas, no. En el galope en que vivo ya no puedo cambiar de caballo.

Lo sé todo de mi ignorancia. Que no tendré respuestas, ni las tendré nunca. Y vosotros tampoco.

Aunque suene cruel dicho así: me puedo matar a gusto en cualquier momento. Sé que no me perderé nada.

Pero ese desconocimiento definitivamente aceptado, es un tesoro. Es el cimiento del heroísmo. Porque sabiendo que nunca sabré, solo puedo vivir como un acto heroico.

Se puede apagar la luz en cualquier instante. Lo que sobra es luz. La luz no ilumina nada, pues nada hay que la pueda recibir. La oscuridad, que es nada, tampoco está presente. No hay oscuridad cuando lo que tiene que ser iluminado es lo oscuro.

Así, ¿para qué el cielo? ¿Para qué dios? Si ni tan siquiera es posible saber si existe el mal. Es lo más penoso y feliz a que me destino.

Le tiendo la mano a Sócrates para decirle: “Tú, que no sabes nada, como yo, sabes que perderás el tiempo y la historia, aguardando a que eso cambie. Tu ignorancia, como la mía, no la vamos a anegar de esperanza. Veo en tus ojos un brillo que no se perderá aunque lo apagues con el soplo de la cicuta. Tú y yo sabemos que nunca sabremos”.



LECTURAS DE MIGUEL ILL FERRER:
ASFIXIA MARINERA



Hay trabajos que

no son más que

la guerra por otros medios.

Embarcarse al atún

en un

ataúd de agua

por único ejemplo.

Echar las redes

sobre espumarajos de líquidos orgánicos

entre la propia boca y la del mar.

Alzarse en la ola

para precipitarse

siempre en la pobreza.

Partir de noche

iluminado solo

por los ojos

de suicidas hambrientos

que orinan su apetito sobre el tuyo.

Salir a la mar.

Hallarla al fin.


Ropas de agua verde y oro.
Áureas ropas de agua deambulando el pesquero
desde el que meter las redes entre dedos
buceando tal la luna enmarañada de sardina
sumergidos en salada espuma de cerveza
para el gran sol negro
de nictálopes abscesos.
Cuchillos de sardina, atún y celacantos.
El motor díesel un canon de Bach.
De retorcida hélice ese canon
que empuja hacia el abismo el canon;
hacia el acero de peces frío y ondulado
el canon de Bach, el canon,
trompa, madera y viento.
Solo el canon, el banco de alimento, las redes, los marinos.
Solos los hombres que resultan algas comestibles
Allí, muriendo el equilibrio,
donde se juntan el pié y el agua atronadora.
Canon. De Bach canon, canon de Bach.
Espaldas al sol que ciega a los pilotos.
Canon de díesel y sol que escora ceguera por la espalda.
Canon de la navaja sumergida
que no corta lo profundo y sin herirlo hiere.
Ropa de agua verde y grana.
Y el toro del océano es un cuerno
dispuesto a voltear a esos troyanos sin derrota
huidos del incendio entre dos luces
pletóricas las manos de plata escurridiza.
Y en cada familia un caballo de madera, a los dioses ofrecido,
erizado su vientre de afilados arrecifes,
para acuchillar el nombre de los hombres
desde el estómago de todas las edades,
aun de los supervivientes.
Pero náufragos del hambre.
El pesquero es otro astro de la eclíptica
al que no sustenta el cielo sino el agua pesada.
Que alineado con Saturno, con Marte, con Mercurio
navega, anillado de estrellas y oleaje,
al alcance de todos los pulmones.
El sonar es un timbal sin palos
que desde el caos retumba
indiferente a la agitada vida,
a las entrañas del agua,
a desbordadas, raudas cajas olorosas
que trémulas crepitan en la espuma,
en el lecho de bronce
donde rebullen las redes y sus callosas manos.
Miradas de cristal en todas direcciones.
Brazos hinchados de pesca y de arrebato.
Pechos heridos por escamas.
Sangres de hombre y pesca
velozmente coaguladas en el tiempo.
La asfixia y el tiempo detenido.
La asfixia.
A quinientos metros de presión.
La asfixia placentera,
la asfixia placentera:
¿eso es la muerte?
Bienvenida sea la asfixia dulce
que me disuelve en la galaxia.
Voy a dormir
y dar de comer a la medusas.




AUTORRETRATO


Este espíritu corpóreo
único objeto de mi mismo
único yo
se asemeja a la roca:
objeto engañoso
mezquinamente vulnerable
a martillazos.

1967



COMO TAXIS VACÍOS EN LA NOCHE


Y por fin
el amor no tiene nombre
y se llama
travesía del desierto en la botella
siquiera una terapia
chirriando en el cráneo.
¿Para esto el amor, el insensato amor,
aquella adivinanza adolescente
con la que podía vivir por el momento
con paciencia y actos de coraje
perdidos entre sábanas,
averiguando a qué correspondía
el olor de mis prendas internas?
Era yo.
Ahora bebo sin sed sin boca
oigo risas sin que nadie
conmigo ni sin mí;
el deseo exhausto endurecido
yerto pero vivo
bajo los altos faroles del insomnio
se oculta se agazapa perplejo
mientras relinchos de música y sollozos
chapotean sobre el río caliente
de la luna empapando
de carne de whisky de silencio
lenguas que restallan
como taxis vacíos en la noche.

1983












PARA LAS EDADES DE HELENA



Si los dioses no te aman
dejándote a tu suerte
sabrás azotar hasta la extenuación
a los caballos del tiempo
que, perceptiblemente, devendrán jamelgos
aunque sobrados de peso y mataduras
cálidas a los huevos de las aduladoras moscas del recuerdo,
hospitalarias del vestigio.



Si los dioses no te aman
y te dejan envejecer hora a hora
podrás preguntarte - en todo instante -
cuantos yo eres, has sido.



Si los dioses no te aman
te harás diestra esculpiendo
una sonrisa a navaja
ante la arrogante mirada
de los que - contradictio in terminis - se creen
amados pero inmortales (¿inmutables, tal vez?),
lo que tú te atribuías.



Si los dioses no te aman
comprenderás que habitar - por fin - la ignorancia
requiere un áspero paseo
entre las lápidas de todos tus años.




16 junio 1997


YA SÉ QUE TODO ES INÚTIL

Ya sé que todo es inútil.
Sé que al amor, como a la lluvia,
antecede y sigue la sequía;
que nada hay hermoso que no se destruya;
que en los roperos termina reinando la polilla;
que sobre todos nosotros se abatirán las tinieblas
aniquilando incluso a la palabra siempre;
que el pensamiento es el amargo rostro de la impotencia
que será por fin aniquilado
junto al tiempo que lo aflige.

Sé que los dados tienen una séptima faceta
de leche negra
y el destino es el nombre que damos al olvido.

Sé que toda creencia tiene su refutación
con la que se disuelve en la nada
y ésta la última esperanza de algo perdurable
que será también barrida por lo inimaginable sin nombre.


Eso lo sé.

Lo que ignoro es
cómo sabiendo todo eso
sigo sin dispararme un tiro
en la cabeza.



1985







DULCES ATARDECERES EN AUSCHWITZ





Los ángeles exterminadores de Auschwitz
no han muerto:
han mudado de estado.
Nuremberg solo fue otro cambio de fase.
Trocados en plasma,
infiltrando la piel,
habitan en nosotros
sin más límite que la eternidad.


Pero antes
insuflaron otros Jericó
no por carentes de refinada técnica
menos repulsivos
- que nadie se haga el inocente:
aún cuando adulterada con aplicada maña
la Historia, incluso en el bachillerato,
sin descontar la sagrada,
es una obscena cámara de los horrores
sonrojante de narrar a los niños
y que con alborozo oíamos impúberes.




Pues no es a los celadores de Oswiecim
sino a los viejos perversos que todos somos
a quienes el azar transmite el encargo
de, mediante la división del trabajo, guardar clausurada
la puerta de hormigón - única y falsa -
tras la que jamás se llega
al inefable paraíso.
Nadie alcanza a llamar
y por tanto
ninguna necesidad tiene de no responder
nadie.
A eso se llama, incluso por algunos que piden
- postulándose ajenos al negocio - que les registren,
crueldad.


Toda memoria,
biblioteca a puntapiés ,
equivale a aquel desolladero:
"Aquí se entra por la puerta
y se sale por la chimenea",
sopla siempre alguien al oído.
Trocados en calor y ceniza
vuelta a lo mismo
pasando por el humo.

Entre todos, cada generación,
nos echamos a suertes, como rufianes,
el legado:
quién, el guardián; quién,
el delator sumiso y oblicuo;
quién
- arbeit macht frei - el mudo
apilador de cadáveres,
predicción autocumplida
de la desesperanza; quién
el que vierte el Cyclón B en la ducha; quién
el que arranca dientes de oro y luego,
encerrado en el retrete, saca brillo a los del descuido;
quién el que busca reunir lo suficiente
para adquirir la inmortalidad; quién
el que se procura minuciosamente, con error,
el infierno por la desolación; quien
el Pilatos que mirará a otro lado; quienes
los sillares de aflicción para la catedral de hiel.


Pero ahora quiero tratar
del cruel. Del que dispone
quién sufre y, sobre todo, cómo; y se complace en ello.
Del señor del dolor
pero también del placer. Del que puede
quitar y en consecuencia dar.
Del que obtiene un gozo incontenible
de la ira.
De ese al que solo un percance, una jugada
del destino,
le impidiera recibir el premio
Nóbel de la Paz si las circunstancias
no hubiesen sido otras
(algunos lo logran,
vórtice de la infamia,
gran mancha roja de Júpiter).



Mirada ante mirada.
El que se ve en los otros busca
contemplar lo que desea para sí
sin la embarazosa ceguera del coma.
La crueldad no es más que el
vicario del propio verdugo
en el espejo ajeno.
De ahí el regocijo espantoso
del torturador
pues intensamente
se odia a sí mismo.

El placer del mal.

¿Se puede llamar mal a la actividad
de mis gatos, que pasan sus noches atrapando
inocentes ratones?

¿Es el mal
dejar a la puerta de mi dormitorio,
amaneciendo, el obsequio
de sus cabezas excluidas de la digestión?


Al esbirro - que sin embargo guarda matrimonio;
juega al dominó en algún bar;
se reúne con otros en domingo;
los fines de mes se le hacen
interminables; el ruido vecino, neutrinos chillones
que indetenibles traspasan el nicho que habita,
le es insufrible como insufrible
dejar la mitad de su paga al casero - qué le invita
a tentarse en el dolor y la tortura cuando se halla
solo, contemplando su arma reglamentaria.
¿El rencor a si mismo?
¿Es quizá un pecador secreto,, sospechoso
a sus ojos y el horror a saberlo le lleva a aplastar
al testigo de su inconfesada sodomía, una forma
de hacerlo definitivamente su igual
al arrebatarle toda dignidad?
¿No es ese también nuestro carnet de socios del mismo club?

¿Qué nos lleva, incluso desde el derecho,
a ejercer la caza humana,
a estrechar el cerco hasta exultar de gozo
convicto aquel extraño del que nada sabemos?



Seríamos capaces de llegar mas lejos
sin temor al castigo o sin su esperanza,
pues puede ser una bendición: de voltear
a un niño, sujeto por los pies,
hasta estallar su cráneo contra un muro
en presencia de su madre
a la que permitiríamos reunir las amadas esquirlas
antes de descerrajarle un tiro en la nuca.


La contemplación del humillante dolor ajeno
es menos apreciada
que su administración, con excepciones no carentes de ingenio.
Hay que recordarlo: se han firmado pactos,
establecido derechos humanos.
Luego se ha encargado a las hienas
su custodia
- eso sí: el sueldo es seguro -
y los signatarios se han ido de copas
y jugarse a las cartas
entre olor a letrina y salchichas
la herencia yacente.






Ahora, cuando en Auschwitz se pone el sol
o llueve, o nieva, o abruma ese tropical calor insoportable
que le es propio ya solo en el estio, ecuador del cáncer,
hervidero de moscas lamedoras de sangre,
ahora
ya no se oyen carcajadas y órdenes y montar de pistolas
entre los bloques 11 y 10. Hace años se extinguieron
los disparos
y el sordo caer de los cuerpos
arrojados al carro de la basura
que emprendía luego el camino,
adoquinado abajo,
del horno en que se cocía
el pan negro de la ignominia.


Hoy, cuando en Auschwitz
solo se oyen las sobrecogidas
pisadas de los turistas,
un oído atento, donde quiera que esté,
incluso desde su propia cocina
podrá escuchar disparos apagados y golpear sordo de cuerpos
arrojados al carro de la basura.
No dejará de oír tampoco, si atiende suspenso,
risas, montar de pistolas, entrechocar regocijado de copas, alaridos:
las promiscuas industrias de la hiena y la parker.

El patio entre los bloques 11 y 10
es nuestro horizonte de sucesos,
la frontera del agujero negro que habitamos
ajeno a las leyes incluso de la física.

No podemos dar un nombre
a la maldad, esa sola palabra no basta.
Solo es posible nombrar
lo conocido: es irreductible al análisis
la pasta de que estamos hechos.

No es tanto dar
como obtener por el dolor del otro.
No es ser provecto en el arte del crimen
sino indiferente a la impunidad;
el conocimiento de la ausencia de Dios
sin descartarlo: algo
que no nos perdonamos.

Octubre 1996


Pour Toleck et Mirka (Mai 2005), de son ami Miguel.




jueves, julio 27, 2006

Blanca Miosi protagoniza El Rincón Literario de Joana Pol

Anoche el Rincón Literario de 3 De Nit viajó a Venezuela, para entrevistar a Blanca Miosi. Sandra Llabrés y Joana Pol conversaron con esta escritora desde la IB3-Radio, descubriendo a los oyentes no a una autora novel, sino a una escritora muy consolidada aunque aún poco conocida en España (aunque su novela EL CONDOR DE LA PLUMA DORADA fue finalista en el concurso de novela del prestigioso portal Yoescribo.com). Gracias a la calidad de sus obras, pronto eso cambiará.






LEMA

Espero que mis obras sean leídas algún día, y más que eso, espero que dejen huella


Manifiesto



Me gustó leer desde pequeña, y eso se lo debo a mi madre porque era la que me compraba toda clase de libros, ella también tenía esa afición y aún guardo la autobiografía que dejó inconclusa. Fui una niña solitaria y creo que es el motivo que me impulsaba a crear historias, las retenía en mi memoria y cuando visitaba a mis hermanas políticas les contaba lo que había hecho y dónde había estado durante el tiempo que no las había visto. Ver sus caras de asombro me regocijaba, pues todo lo que les narraba eran invenciones mías, eso, y vivir el mundo fantasioso de los cuentos y más adelante de las novelas me hacía muy feliz, pero nunca imaginé que algún día se me ocurriría ponerme a escribir.

Pasaron muchos años y mi vida dio muchos tumbos, cambié de país, vine de Perú a Venezuela hace años, y después de la muerte de mi madre en los primeros días del año 2000, empecé a leer la autobiografía que había dejado. Estaba escrita a mano, y también había partes de ella escritas a máquina. La soltura, la belleza y su forma de narrar me cautivó, fue entonces cuando decidí dar el primer paso. Es el legado que ella me dejó. Escribí El pacto, que trata de la historia de una mujer que logra que se le conceda su deseo más profundo: ser feliz. Es una novela si se quiere hasta cierto punto ingenua, escrita con las entrañas, que es como se hace la primera novela, las demás se escriben con el cerebro. Ahora, después de cinco años desde aquel primer envión, llevo escritas ocho más; como si quisiera recuperar el tiempo perdido, a un promedio de una cada seis meses, pero una vez que llegué a la octava, empecé a aprender. Estoy revisando la segunda novela que escribí: “La búsqueda”, y llevo más tiempo del que tardé en escribirla. ¡Y las que faltan! Pero el mundo de la escritura es así, comprendí que se puede tener mucha imaginación, pero también se debe tener el genio para saber pasarlas al papel. He aprendido a respetar a los que saben, escribir ya no me parece una tarea fácil, y creo que al reconocerlo empecé recién por el camino correcto.

Espero que mis obras sean leídas algún día, y más que eso, espero que dejen huella.
Gracias.


Bibliografía:

El pacto, Publicada por Athena Press, año 2004
La búsqueda,
Dos caminos, un destino
Enviado de los dioses
Octavia y Franchesco
La última portada,
El cóndor de la pluma dorada
La hija de Hitler
Dimitri Galunov



Dimitri Galunov



La oscura celda tenía una estrecha ventana enrejada por donde se filtraba la luz de la luna. Quedaba tan alta que era imposible llegar a ella, por lo menos para alguien tan pequeño como él. Se conformó entonces con ver el firmamento desde su cama, y mientras contemplaba las estrellas parpadeantes, finalmente se dio cuenta que tal vez nunca más podría ver el cielo como cuando corría libre por el bosque. No tenía idea de cuánto tiempo llevaba allí. Sus recuerdos parecían habérsele borrado de la memoria y por más esfuerzos que hizo, no pudo aclarar en su mente los acontecimientos recientes, excepto del momento en el que sintió que una aguja se clavaba en su brazo sumiéndolo en la obscuridad. Unas horas o unos cuantos días, para él no hacían mayor diferencia, al fin y al cabo, estaba encerrado. La superficie del colchón era bastante más dura que su cama, hizo el intento de acomodarse mejor, pero no pudo hacerlo. Tenía los brazos cruzados y no podía moverlos. Parecían estar amarrados. Se impulsó hacia adelante y logró sentarse en cuclillas en la cama.
-¿Qué habría sucedido? –se preguntó.
Pero acostumbrado a permanecer por largo tiempo en soledad, le restó importancia al asunto. Nunca había tenido miedo de la soledad. Ni de la oscuridad. Cerró los ojos y trató de pensar en algo que le fuera familiar. Su mamá, siempre llamándole la atención, de ella sólo recordaba con agrado su pastel de manzanas. Su padre, en cambio, era muy cariñoso con él. Lo llevaba al bosque a cazar conejos aunque nunca pudo aprender, es decir, nunca quiso hacerlo. No le agradaba matar animales. Su hermano mayor, Wilfred, era indiferente con él, casi no le hablaba, ni le interesaba saber que sacaba buenas notas en el colegio. En realidad hasta quizá le molestase, porque eran lo únicos momentos en los que él, Dimitri, era el centro de la atención. Excepto el día que trajo al lobezno. Se armó tal escándalo en la casa que aún su padre, generalmente comprensivo con él, se mostró inflexible y le ordenó llevar el cachorro al bosque o de lo contrario, le dijo, lo mataría allí mismo.

Un grito desgarrador interrumpió la noche. Al poco tiempo, otras voces igual de lastimeras le siguieron, llenando el silencio con unos aullidos parecidos a los que haría una jauría de lobos. Dimitri se limitó a escuchar. Antes del pinchazo había escuchado que debían encerrarlo en un manicomio. Parecía que habían cumplido su palabra. No tenía quién le defendiera, sus padres y su hermano habían muerto quemados, y según decían, él, lo había hecho. En buena cuenta se sentía culpable porque debió llegar antes y no lo evitó. Se quedó jugando con el cachorro de lobo más tiempo del debido a pesar de que la voz le repetía insistentemente que fuera a casa. La voz... ¿Qué sería de ella? No había vuelto a escucharla desde la noche fatídica. De pronto, unos gritos ordenando silencio se mezclaron con los aullidos, esta vez los alaridos y lamentos se trocaron en exclamaciones de dolor, el sonido de chorros de agua se mezcló con el ruido acallando los gritos poco a poco, hasta dejar la noche otra vez sumida en el silencio. Levantó la cabeza y volvió a mirar el cielo a través de la pequeña ventana, esta vez la luna hacía su recorrido frente a él, se aferró a su imagen dejando a un lado los gritos, el incendio, las inyecciones, las acusaciones y los guardó en lo más profundo de su cerebro. Ahora él estaba allí, en aquel extraño lugar, y su instinto le instaba sólo a sobrevivir. No sentía pena, ni culpa, no extrañaba nada, excepto por aquel cachorro de lobo. ¿Qué habría sido de él? Por lo menos estaba libre.
Una mujer corpulenta vestida con un blanco uniforme almidonado le abrió un ojo. Despertó sobresaltado, mientras veía la sonrisa displicente en la cara de la que parecía ser una enfermera a pocos centímetros de su rostro. Su aliento olía a tocino mezclado con café.
- Hola Dimitri – saludó la fortachona.
- Hola – contestó él.
- ¿Sabes cómo te llamas?
- Dimitri Galunov.
- ¡Ah! Correcto – contestó la mujer leyendo unas notas que tenía en la mano.
- Y ¿Sabes por qué estás aquí?
- No.
- ¿Sabes dónde está tu familia?
- Murieron.
- ¿Sabes cómo murieron?
- Quemados.
- ¡Ah! Correcto – repitió la mujer corroborando las notas, como si cada contestación mereciera una evaluación.
- ¿Sabes quién los quemó?
- No.
- Humm... No. No es la respuesta correcta – dispuso la mujer mientras movía la cabeza negativamente.
- Yo no lo hice–. Recalcó Dimitri.
- Eso no fue lo que dijeron quienes te trajeron. ¿Te gusta jugar con el fuego? – Preguntó ella con la misma sonrisa.

Dimitri permaneció callado. Tomó la decisión de no hablar con aquella mujer. Parecía estar loca. La enfermera le siguió haciendo una serie de preguntas: como cuál era su dirección, nombres de sus amigos, si recordaba el nombre de su profesor, si sabía la dirección de su casa, etcétera. Pero él únicamente miraba al frente, había dejado de mirarla, de olerla, de oírla. Había entrado a sus tinieblas, único lugar seguro, donde nadie lo molestaba jamás. No podían entrar allí. Era un lugar tranquilo, silencioso, olía a hierba fresca y podía corretear por el pasto.

La enfermera le desató la camisa de fuerza. Se dejó llevar mansamente por unos pasillos, hasta detenerse frente a una puerta. “Dr. James Brown – Director”, decía el letrero. El hombre sentado frente a un escritorio levantó la vista y vio a un niño pequeño y delgado, de cabello castaño y ojos negros, con la mirada perdida, como si se hallase en otro lugar. En efecto, Dimitri vagaba por las praderas de su mundo velado. Él podía ver lo que ocurría a su alrededor, pero seguir en su mundo. Había aprendido a hacerlo desde siempre, desde que escuchó discutir a su madre recriminando a su padre por haberlo recogido del bosque. –¿Del bosque?– agrandó los ojos saliendo de su ensoñación y con los sentidos en alerta descubrió que acababa de recordar algo que no sabía –sí. Él había sido recogido del bosque... como el cachorro. La familia que había muerto no era la suya.

(Extracto de la novela “Dimitri Galunov”, de B. Miosi)



jueves, julio 20, 2006

Montserrat Rovira Centellas- "Mon" en IB3-Radio con Joana Pol y Carles Riera.

En un emotivo programa de homenaje a su padre, a quien nuestra amiga Mon (Monserrat Rovira Centellas) acababa de perder, Joana Pol entrevistó en el Rincón Literario de 3 De Nit, en la IB3-Radio, a la escritora catalana Monserrat Rovira. Carles Riera interpretó en esta ocasión el texto de la lectura de la autora. Este es un extracto del programa.





Lema

De no alcanzar la verdad, todavía puedo inventarla creándola en la ficción.

Biografía

Nací en Badalona el 8 de enero de 1964, mi nombre es Montse Rovira Centellas, aunque suelo firmar mis escritos como: Mon.

Mi viaje en el campo de los literario se inició en 1998, año en el que empecé a asistir al taller literario impartido por Mónica Cano, en la Casa Elizalde de Barcelona. En el 2000 pasé a ser tallerista con el autor teatral Ènric Nolla, trabajando ya los aspectos de relato corto avanzado.

En el 2000 participé en la creación de la revista literaria, Consigna, que se distribuyó de forma gratuita durante un año. Del 2001 al 2003 fui fundadora e integrante del grupo literario, Lencería Fina, del que formamos parte seis escritoras noveles y a través del cual dimos a conocer nuestra obra a través de lecturas públicas de nuestras colecciones de cuentos: Trastos y Dies Irae. La primera de las dos fue adaptada al teatro por el grupo amateur Disvauxe.

A mí vez he impartido varios talleres de escritura, tanto particulares como en entidades privadas.

Actualmente estoy trabajando en un libro de cuentos que se titulará: Hijos del aburrimiento del Gran Hacedor. A la vez que he presentado relatos a dos certámenes literarios todavía pendientes de resolución.

Doy a conocer mi obra en mi bitácora: http.://monro.blogia.com/ ; y en los foros de las páginas http://www.cafedeartistas.com/ y http://www.el-recreo.com/


Manifiesto

Nací mal comedora en el seno de una familia de contadores de cuentos. Crecí escuchando el relato de sabrosas anécdotas que eran narradas con el buen hacer de los oradores natos. Y hasta tuve el privilegio de que mi padre inventase para mí dos personajes, un elfo atrevido y un gnomo prudente, cuyas aventuras me explicaba cada domingo a la hora del desayuno. Todavía hoy, cuando como un bocadillo de tortilla no puedo evitar recordar a Andrómeda y Tartufo.

Camino del agua


Aquellos veinticuatro años habían arrinconado su libido contra las cuerdas. Gloria descubrió que Eduardo, el poeta de la calle, ya no era el mismo, mientras ella hacía su consabido paseo ritual para conjurar su último desamor. Gloria, que había recibido una insinuación galante de Eduardo cuando ella vestía de corto sus dieciocho recién estrenados.

La falda de Gloria se había ido alargando conforme aumentaba su edad, pero ella seguía sintiéndose atractiva, después de todo continuaba usando la misma talla que a los dieciocho, ahora, que ya pasaba dos de los cuarenta. Y, sobre todo, conservaba el mismo ánimo. Gloria se sentía feliz de vivir en una ciudad que posee un paseo mágico, porque mágicas tenían que ser Las Ramblas cuando uno se puede sentir turista por el precio de un billete de metro. Sí, incluso en sus purificaciones contra el desamor, Gloria se dejaba embobar mirando periquitos y peces de colores; lanzaba guiños a las “esculturas” vivientes por ver si perdían su concentración, esa tarde misma había arrancado una media sonrisa a una “estatua de la libertad”; perdía la mirada en los puestos de flores eligiendo mentalmente el ramo que le agradaría recibir por sorpresa; y seguía empeñada en contar los cristales de colores del rótulo de la Boquería y en contar las teselas del mosaico de Miró. Eduardo ya no veía aquello, simplemente se había resignado a ser parte de ese paisaje urbano.

Eduardo se sentía cansado, siempre era lo mismo: transeúntes ociosos se detenían ante su tenderete, leían un poco y dejaban sus libros para irse a comprar un ramo en la Rambla de las Flores o unas barritas de sándalo en los puestos de la Rambla de Santa Mónica. Estaba también cansado de las celebraciones en su tramo, la Rambla de Canaletas, casi lamentaba haber bebido de esa fuente porque quizás de no haberlo hecho ya habría regresado a su Buenos Aires natal en vez de soportar frío y calor entre la algarabía de festejantes. Eduardo ya no tenía equipo ni militancia y aquellas manifestaciones le dejaban una impresión de ridículo y vacío.
Gloria tampoco había celebrado la última liga, a ella ya no le interesaba el fútbol, ni siquiera había visto las imágenes de los destrozos en los telediarios. Seguía sus propios ritos, ajena a sus conciudadanos. Eduardo también era ajeno a las celebraciones, pero ya ni siquiera creía en rutas propias, se limitaba a caminar los pocos metros desde la calle Hospital hasta la calle Tallers para plantar su puesto con más pena que gloria. Gloria descubría novedades en sus miradas a lugares antiguos, era miope, pero sostenía la idea romántica de que su visión borrosa convertía el mundo en pinturas propias del pincel de Leonardo. Eduardo también era miope, pero no había hecho de su deficiencia visual un algo poético, incapaz de ver a lo lejos, su mirada se había vuelto hacia adentro, por eso sólo daba conversación por rutina; cargaba con su cortedad de vista y sus charlas ocasionales con la misma paciencia con la que cargaba con sus paquetes de libros y sus bártulos para apenas vender nada. Las mágicas ramblas de Gloria no existían para Eduardo.

Hacía veinticuatro años que las miradas de Gloria y Eduardo no se cruzaban, aunque él no había faltado a su puesto ni en los días de lluvia y ella había perdido la cuenta de los desamores vividos y conjurados en aquel paseo. A Gloria le asustó lo que vio en los ojos de Eduardo: una vida rota en su perderse en sueños no cumplidos, una mirada anciana que ya no respondía a la sonrisa de ella, simplemente ni la veía aunque posase los ojos en ella. Se asustó porque Gloria no quería marchitarse en una acera por especial que ésta fuese; mecánicamente buscó esas gafas que siempre llevaba en su bolso por si se terciaba ver una película subtitulada y se las puso. Se andaría con vista desde ahora, no fuese que también los sueños rotos marchitasen su sensibilidad antes de tiempo.

lunes, 08 de mayo de 2006

viernes, julio 07, 2006

CARMEN SÁNCHEZ Y CHARO BOLÍVAR en ES RACÓ LITERARI de 3 DE NIT, de IB3-Radio.

En un programa repleto de magia y sorpresas, Joana Pol nos trajo a dos escritoras que pisan fuerte en el mundo de la fantasía. Aquí tenéis un extracto del programa con la lectura que se llevó a cabo, EL CONTADOR DE CUENTOS, pero recomendamos encarecidamente que os bajéis el programa. No os arrepentiréis: el peso de la lectura recayó sobre Miguel Ill Ferrer, que además de un gran poeta a quien tendremos posibilidad de conocer un poco más a fondo la semana que viene, demostró ser un gran actor y un lector magnífico.

La particularidad de estas dos escritoras la descubriréis con su biografía y manifiesto: escriben juntas en una complicidad que da muy buenos resultados, como comprobaréis. No dejéis de visitar las webs recomendadas.



CARMEN SANCHEZ - CHARO BOLIVAR

-LEMA
No soy nada
Nunca seré nada
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso tengo en mí todos los sueños del mundo.
(Fernando Pessoa)



¡Por Dios bendito!, sentémonos en el suelo
Y contemos tristes historias sobre la muerte de reyes
(William Shakespeare, Ricardo II)



-BIOGRAFÍA


Nacimos en Jaén, hace ya más de cuatro décadas. En 1974 nos trasladamos a vivir a Barcelona, con toda la familia.

Por nuestro parentesco, siempre hemos estado en contacto. Comenzamos a escribir siendo niñas, y crecimos intentando conservar ese toque mágico de la infancia. A pesar de tener caracteres muy diferentes, compartíamos lecturas, música escritos y amigos. Nos gustaba imaginar aventuras y compartir ideas que después reproducíamos en papel. Nos escribíamos largas cartas, que todavía conservamos y nos arranca una sonrisa melancólica cuando las releemos.

Los fines de semana en los que nos encontrábamos intercambiábamos la continuidad de nuestras novelas. Nos divertía saber como había resuelto la otra, aquellas situaciones que inventábamos. Hablábamos de historias fantásticas mientras leíamos libros de Julio Verne, Shakespeare, Rudyard Kipling, Herman Hesse, Pearl S. Buck…, todos ellos llenos de aventuras que estimulaban nuestra fantasía para viajar a lejanos e ignotos lugares.

Ya en la adolescencia, mirábamos con envidia a los chicos del instituto pensando que en conocimientos estaban muy por encima de nosotras, por eso nuestra sorpresa fue mayor cuando adelantamos a muchos de ellos en un concurso de cuentos convocado por la asociación de vecinos del barrio, y en el que nos presentamos por separado,. Fueron nuestros primeros cuentos publicados bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Badalona.

Poco después, nuestros caminos se separaron, pero sin darnos cuenta caminamos por senderos paralelos, observándonos sin perdernos de vista.Tal vez, y gracias, a ese vínculo familiar que nos unía. Cada una construyó su vida, tuvo sus hijos y después de veinte años, rescatamos una de nuestras novelas de un cajón y nos dispusimos a reescribirla. Fue, y es Internet el que nos mantiene unidas en esta pasión por escribir, ya que vivimos a más de treinta kilómetros de distancia. Hoy en día, a pesar del poco tiempo que tenemos, nos dedicamos a esa novela como si fuese la búsqueda de un gran tesoro por descubrir.

Recordamos noches de largas charlas, de horas de risas y de melancolías expresadas. No sé como llegábamos a comprendernos; éramos tan diferentes. Pero hablábamos largamente ¿de qué?, no recordamos qué palabras podían llenar esas noches suaves y añoradas. Tal vez inventábamos un nuevo mundo mientras mirábamos la oscuridad del cielo desde la ventana. Apenas había estrellas, el cielo de Badalona no solía ser claro y transparente y al sucumbir el sol apenas se veía su luz. Charlábamos a pesar de nuestras diferencias y no sé que fue lo que decidió que nuestras vidas permanecieran juntas.

Ahora volvemos a decir cosas con pocas palabras, revivir las ilusiones añoradas y ver estrellas en los cielos encapotados y tristes. Llevamos muchos pasos por este camino que nunca creímos poder recorrer. Y sin embargo seguimos andando, construyendo sueños.

Para los pianistas es muy fácil tocar a cuatro manos, para nosotras también lo es “escribir a cuatro manos”. Mucha gente nos pregunta cómo lo hacemos, todo comenzó como un juego de niños. Quizás el secreto consista en la capacidad de aprender siempre, en dialogar y convencer con argumentos a la otra que aquel párrafo podría estar mejor de otra manera, que esa palabra podría sustituirse por un sinónimo más adecuado y que, al fin y al cabo, somos eternos aprendices.

Hemos publicado dos cuentos en 7 calderos mágicos, Web dedicada a la lectura, la literatura infantil y la educación
http://www.7calderosmagicos.com.ar

Otro de nuestros cuentos está publicado en liternautas.es.

Así mismo tenemos un blog donde ponemos nuestros escritos y que hemos modificado a nuestro gusto: www.carmenycharo.blogspot.com .

Os invitamos a todos a que os perdáis, como nosotras en los libros.


- MANIFIESTO

Dicen que la literatura fantástica no vende, que continuamente es rechazada por las editoriales, que en la actualidad Tolkien lo hubiese tenido muy mal para publicar. Pero, hoy por hoy, no nos importa. Escribimos lo que nos gusta, sin pretensiones, por el placer de escribir. Somos leales a nuestros sueños, y escribimos, simplemente, por que siempre hemos tenido la necesidad de escribir. Además, la edad te enseña a no tener prisa, que si algo bueno tiene que llegar, llegará sin duda alguna.
Cabalgamos entre Platón y Robert Graves, entre Valerio Massimo Manfredi, Michael Ende y Tolkien. Nos encanta imaginar viajes por el mundo, civilizaciones antiguas, hadas y duendes y cuando dormimos, seguro que lo hacemos recostadas en un prado de fresca hierba donde las náyades, sílfides y driades nos hechizan con sus cantos. Los elfos salen de entre los árboles para mirarnos curiosos y los trolls... los trolls sólo son piedras duras y herméticas.



EL CONTADOR DE CUENTOS

En el bosque de los diez sabios, donde todos los secretos del mundo se conocen, se había abierto un gran debate: el último Narrador de Cuentos había muerto después de explicar infinitas historias y ser condecorado en muchos países por su gran trayectoria literaria. Fue el invitado de lujo en muchas galas y su entierro fue tan fastuoso como su vida, aunque solo unos pocos sabían que muchos años atrás, había sido bendecido con un gran tesoro: el Saco Mágico de Todas las Palabras Existentes, que pasaba de generación en generación a lo largo de los tiempos. Cada vez que el último poseedor desaparecía buscaban al nuevo dueño por toda la tierra. Tenía que ser el más afectuoso y sensible contador de cuentos, para que gracias al poder que le otorgaran y sus innatas virtudes, poblase la tierra con las más bellas historias e hiciera más llevadera la vida de todos los seres vivos.
Los Sabios hablaron, discutieron y rezaron al Señor de los Bosques para que les otorgara el poder de la sabiduría. Después de toda una noche de meditación, se colocaron en una de las cuevas que había en el bosque y entrelazaron sus brazos sobre los hombros haciendo un círculo en torno a una hoguera. Colocaron el saco al lado del fuego y se fundieron en un ritual de cantos e invocaciones. Sus voces subían de tono y sonaban todas al unísono. El crepitar de las llamas ascendía provocando un humo denso que se entremezclaba con la música de sus palabras, y les envolvía de una atmósfera fantástica. Después de un instante, una eternidad para muchos, el Saco Mágico desapareció. Y supieron entonces que su nuevo dueño había sido bendecido con el poder de contar por toda la tierra sus historias.
En los círculos más altos de los hombres ilustrados, era sabido del poder que se otorgaba cada cierto tiempo a uno de ellos. Pero a pesar de que muchos lo esperaban con manifiesta ansiedad, ninguno parecía ser el poseedor de semejante virtud. Nadie había experimentado un cambio en la forma de contar sus historias, por lo que comenzaron a impacientarse. Los sabios del bosque escucharon las quejas de los hombres virtuosos que, desconcertados, pensaban que algo había salido mal. Fue entonces cuando decidieron hacer una búsqueda por toda la tierra para encontrar a la persona poseedora del gran tesoro y las águilas que tenían a su cuidado desplegaron sus alas en busca de la fortuna perdida. Al cabo del tiempo le dieron la respuesta: el resplandor mágico del Saco iluminaba la hacienda humilde de un viejo labrador.

- Cómo ha podido llegar a las manos de un pobre hombre? - se preguntaron.
-¿Qué error tan grave hemos podido cometer?

-Seguramente nos equivocamos al hacer el hechizo -dijo el Sabio de la Noche confuso, mientras se alisaba su espesa barba blanca.

-Nunca ha habido errores -sentenció rápidamente el Gran Sabio del Bosque-. Es la ceremonia que se hace desde tiempos remotos; antes que nosotros la hicieron nuestros padres y antes los padres de nuestros padres y así durante siglos. Nunca hubo error.

El más joven de los iniciados se separó del grupo, se acercó lentamente a una de las águilas que había conocido al viejo labrador.
-Dime Kira, ¿cómo era ese hombre? -le preguntó con voz suave.

El animal le miró a los ojos, entreabrió el pico y le habló en el mismo tono.

-Es un labrador con el rostro ajado y las manos callosas. Viste ropa desgastada y cava la tierra sin parecer preocuparse de nada más. Su cuerpo está ligeramente encorvado a causa de todo el trabajo que lleva haciendo a diario durante muchos años. Vive en una casita humilde junto a su mujer que tiene el mismo aspecto que él. No tengo duda de que son gente humilde y poco letrada.

Todos se miraban preocupados sin saber que hacer hasta que el joven Sabio de la Luz dijo que él iría hasta el poblado donde vivía el labrador para conocer algo más sobre la historia de este hombre. Debían cerciorarse de que el curso tomado era el correcto y que ninguna persona sin conocimientos tuviese el poder que correspondía a los sabios.

Todos asintieron mientras hacía uno de sus conjuros para aparecer en el poblado vestido como un aldeano más. Se paseó por el mercado que desplegaban los campesinos en la plaza del pueblo y comenzó a hacer preguntas sobre el nuevo poseedor del Saco de las Palabras.
-¿Matías? -dijo una mujer esbozando una gran sonrisa-. Es un buen hombre… Recuerdo un día hace ya mucho tiempo llovió tanto que nuestras casas se inundaron y nos tuvimos que refugiar en el colegio. Los niños lloraban asustados y entonces él comenzó a explicar maravillosas historias. Los niños se olvidaron de la tormenta y los mayores nos quedamos ensimismados escuchándole. Fue una noche entrañable.

-Sí, usted habla de Matías -dijo otro aldeano comprendiendo a quien buscaba-. Todo el mundo le quiere, cuando antes del amanecer cogemos nuestros atillos y vamos caminando hacia el mercado, él nos hace mas corto el camino contándonos sus historias.

El sabio pasó así todo el día escuchando testimonios de sus vecinos, que más que un viejo labrador era para ellos un apreciado contador de cuentos.
Luego decidió visitar a Matías en su vieja casa porque quería ver que efecto había hecho sobre él el Saco Mágico de todas las Palabras. El campesino le recibió con mucho agrado y le ofreció una suculenta comida cocinada a base de verduras recolectadas de su huerto, le enseñó como araba la tierra y lo que esta producía y le explicó todos los caminos por los que pasaba contando sus historias a los niños y a todas las gentes que le quisieran escuchar. Cuando volvía a su casa se sentía feliz por haber visto sonrisas en los que le escuchaban y daba las gracias por aquel don y hacer dichosos a los demás.

Mientras le escuchaba el sabio se dio cuenta de que Matías había empezado a explicarle una de sus preciosas historias, las palabras se convertían en melodía en sus labios y transformó la pequeña cabaña en un castillo, su perro en el guardián de los secretos y a su vieja mujer en la princesa más bella y entrañable, mientras él fluía en lo etéreo con su voz que ya no sonaba cansada sino alerta y tenaz entre las imágenes que el joven Sabio de la Luz vislumbraba.

Le escuchó toda la noche, trepando acantilados rodeados de halcones, surcando mares embravecidos y volando en un cielo límpido con tímidas nubes que escogían la forma a placer, alegrando los ojos cansados y los oídos asustadizos. Hablaba con tal énfasis y felicidad al contar sus cuentos que el sabio se embargó de su alegría y de su tristeza, de su emoción y de cada gesto que la cara rejuvenecida del granjero le hacía llegar entre sus palabras.
El joven sabio salió de su casa al amanecer, centelleando a un sol mortecino que se abría paso en el mismo cielo moteado de nubes. Les contó a los otros Sabios con gesto de emoción que el Saco Mágico de todas las Palabras había ido a parar al más entrañable contador de cuentos de la tierra. Algunos no le creyeron, pero tuvieron que admitirlo cuando poco a poco todos los caminos del mundo se llenaron de historias fantásticas y sorprendentes que los padres contaban a sus hijos, junto al fuego de la chimenea, al anochecer.





-MÚSICA que se pudo escuchar durante el relato:
Enya - Evening Falls



MALLORCA FANTÀSTICA 2007

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