Booktrailers de BELLVER-Joana Pol

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lunes, agosto 21, 2006

Joana Pol y Sandra Llabrés nos presentan a Elena Pérez para EL RINCÓN LITERARIO DE 3 DE NIT, en IB3-Radio.

Una vez más, el magazine 3 DeNit de IB3-Radio fue el hilo conductor para que el espacio literario ES RACÓ LITERARI nos llevara lejos, muy lejos, más allá del espacio y el tiempo: esta vez nos llevó a la época medieval, tiempos de cruzadas y caballeros, de la mano de la escritora y arqueóloga de Canarias, Elena Pérez.





LEMA:
Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. He hecho en mi vida cosas maravillosas. (…) Yo escribo. Es mi mayor victoria, mi conquista, el don del que me siento más orgullosa; y aunque las palabras están siendo devoradas por el gran silencio, hoy constituyen mi única arma. (Fragmento de El Rey Transparente, de Rosa Montero)

BIOGRAFÍA:

Elena Pérez nació en Canarias, en la isla de La Palma, aunque vive en Tenerife desde hace 15 años, en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Desde 1994 trabaja como arqueóloga, vinculada al mundo de la investigación y a la gestión del Patrimonio Arqueológico desde la Universidad.
Hace dos años aproximadamente, una noche del mes de diciembre, descubrió por Internet a un grupo de personas que jugaban a interpretar personajes del mundo de Tolkien. Esa noche descubrió El Poney Pisador, una Web dedicada al universo de este escritor y donde sus participantes, personajes de todas las razas descritas por Tolkien, tienen intereses comunes, entre ellos la literatura fantástica y de épica medieval.
A partir de ahí, algo que siempre había hecho, escribir, comenzó a hacerlo de un modo más continuo y a publicar relatos cortos en esa Web, así como a participar en pequeños y poco conocidos concursos literarios, sin otro objetivo que el de divertirse y agradar con sus textos, llenos de descripciones y sentimientos.
Hace unos meses, el contacto con otros escritores jóvenes y noveles, sobre todo a través de los foros de discusión de la escritora Joana Pol y el intercambio de experiencias literarias con ellos, la han animado a seguir escribiendo, en incluso a enviar alguno de sus textos a Yoescribo.com.
En la actualidad, además de trabajar en varios proyectos de Arqueología, uno de ellos la publicación de un libro para finales de año y la elaboración de su propia tesis doctoral, también trabaja en varias ideas para cuentos y relatos, de diversa temática, con la intención de seguir adentrándose, poco a poco, en el mundo de la escritura.
Confiesa que se lo ha pasado muy bien leyendo, entre otros, a autores como Mario Benedetti, Matilde Asensi, Michael Ende, Carmen Alborch, Tolkien, Rosa Montero, Edgar Alan Poe y Arturo Pérez Reverte, por el que siente una especial admiración.
Cree que la lectura y la escritura es un ejercicio personal muy educativo y que, sin duda, contribuye a ser mejores personas, a tomar conciencia del mundo que nos rodea, de conocer otras culturas, de aprender simplemente. Opina que es un ejercicio muy íntimo y que como tal, nadie nos lo puede quitar, que nos dignifica como personas y que nos acompaña hasta el final de nuestras vidas y que el sólo hecho de compartirlo genera vías de comunicación con otros individuos para poder seguir aprendiendo, para poder ser conscientes del mundo que nos rodea.

LECTURA:
Fragmento (ligeramente modificado para que tenga coherencia) de Las Cartas de Isabel. Relato presentado al I Concurso de Relatos de Eñe.

Las Cartas de Isabel

«Os escribo esta carta aunque tengo la certeza de que jamás llegará a vuestras manos».
Así empezaba la última carta de Isabel.

Estela llevaba meses trabajando en el archivo del convento. Entre rosquillas de vino y el rumor de rosarios de madrugada, trabajaba en su tesis, un estudio sobre los conventos femeninos españoles. Esa mañana, tomó la decisión de que Valerio debía saber de la existencia de aquellas palabras.
Durante el tiempo que pasó en el convento, la hermana Diana se encargaba de ayudar a Estela en su trabajo. Cada día, subía dos o tres cajas repletas de papeles, frágiles y polvorientos por el paso del tiempo.
La hermana Diana era pequeña y delgada, y pese a su aspecto, cargaba con bastante presteza aquellas porciones de la historia del convento. Dos semanas antes, la hermana dejó sobre la mesa una cartera grande de piel. Estaba mohosa por uno de sus lados y varias cintas, de un tejido tosco y de color marrón, cubrían los laterales.
Como siempre, apenas intercambiaron palabras, pero esa mañana, y por primera vez, Estela vislumbró un gesto en la boca de la monja que interpretó, y quería interpretar, como una sonrisa, mientras la hermana dejaba la cartera sobre la mesa, entre los privilegios de Alfonso X a la Orden, y varios grabados con escenas religiosas.
—He pensando que esto también le puede interesar. Son las cartas de Isabel.
— ¿Isabel? — Preguntó Estela con interés — ¿Es una hermana del convento?
—Isabel era seglar. Ella y su madre vivieron entre las paredes de este convento en el siglo XIII o XIV, no lo sé con seguridad. Su padre, un caballero de la Orden de Santiago, andaba en la guerra, y ellas se quedaron en el convento hasta que él regresase, pero la madre murió y el padre no regresó.
— ¿Y qué fue de Isabel?
La hermana Diana se levantó, se sacudió el delantal, y mientras se dirigía para abrir las ventanas que daban al claustro dijo:
—Isabel se quedó en el convento, no tenía otra opción. Y de la dote buena cuenta hicieron los de la Orden. Aprendió a escribir y a leer y en esas cartas dejó por escrito toda su vida en el convento, por ese motivo creo que te puede interesar.
Estela, que hasta ese momento había permanecido de pie, junto a la mesa, acercó sus manos a la cartera de piel y acarició el lomo y las cintas.
Fuese Isabel o no, lo cierto es que la doncella, monja o seglar -mujer al fin y al cabo- que escribió aquellas cartas dejó plasmado con bastante exactitud su romance con Valerio. Más bien pensó que alguna hermana había tenido un escarceo amoroso, y le pareció divertido interpretar que, como acto de confesión, lo había dejado por escrito, haciéndose pasar por la verdadera Isabel.
Y eso fue todo, hasta varios días más tarde.
La mañana que decidió ir a Tavira amaneció lloviendo. La noche anterior había estado recogiendo y clasificando los documentos y registros que había recopilado para sus tesis, y cansada, se dejó caer sobre la cama, entre folios, etiquetas y cintas de color marrón para embalar.
Se fijó en la cartera de piel con las cartas de Isabel que estaban en la mesilla de noche. La abrió y comprobó que todas estuviesen ordenadas, tal y como ella misma había hecho varias noches atrás. Entonces, se dio cuenta de que el papel de una de las cartas parecía más grueso que el de las demás. Se enfundó las manos en sus guantes blancos para poder manipularlo mejor, sin riesgo a romperlo, y con mucho cuidado fue descubriendo lo que parecía ser otro manuscrito. El papel no parecía de la misma calidad y la caligrafía era diferente. Guardó la hoja en una funda plástica, se preparó un café y comenzó a traducir.
La carta no fue un gran descubrimiento histórico, uno de esos que hacen cambiar los cimientos y el curso de la Historia, pero sí hizo que Estela se comprometiera a realizar un viaje, el último que a Isabel le hubiera gustado hacer.
En el mes de febrero, un año y medio después, Estela tuvo su oportunidad. El Departamento de Arqueología de la Universidad de Sevilla realizaba un estudio en la Igreja de Santa María, en Tavira, un pequeño pueblo al sur de El Algarve, en Portugal. Después de algunas llamadas telefónicas había conseguido el permiso para visitar la excavación arqueológica y llegar hasta Valerio.
Estela llegó muy temprano al Castillo de la Ciudad. Subió las empinadas escaleras hasta el Castelo y llegó hasta un jardín. El jardín estaba rodeado por los gruesos muros de piedra que aún se conservaban de aquella fortaleza de origen medieval. Algunos turistas hacían fotos, y las rosas silvestres, cientos de rosas, habían comenzado a florecer y se enredaban por las paredes, pintándolos de rojo y haciéndolas más hermosas aún. Apuró sus pasos y llegó hasta una pequeña plaza llamada Calçada dos sete Cavaleiros y justo delante de ella se erguía Santa María.
—Se construyó en el siglo XIII sobre una mezquita. Después del terremoto, casi cinco siglos más tarde, se reconstruyó. El arquitecto conservó la puerta de la fachada medieval, dos capillas y esas ventanas de estilo árabe—dijo señalando la torre con su mano derecha.
Aquél hombre se quitó las gafas y le ofreció su mano.
—Soy Francisco Oliva el director de la excavación. Tú eres Estela ¿verdad? Vamos, te enseñaré el interior-.
Mientras caminaban, le explicó que antes de que siguieran los trabajos de rehabilitación habían podido conseguir un permiso para realizar una excavación dónde supuestamente estaban enterrados los siete caballeros de la Orden de Santiago que murieron, según recogían los documentos históricos, como mártires en una emboscada que tramaron los árabes cuando los caballeros realizaron el último y decisivo ataque a la ciudad. Durante la excavación, él y su equipo habían encontrado algunas sepulturas individuales y varios osarios. Si los restos de los supuestos siete caballeros estaban allí, era muy difícil saber quién era quién, de entre todos aquellos cuerpos, García Rodrigues, Pedro Pais, Damião Vaz, Mendo do Valle, Álvaro García, Estevam Vasques y Valerio de Ossa.
Al oír su nombre, la respiración de Estela vaciló e hizo que tuviera necesidad de respirar profundamente. Caminaron por encima de unas tablas que se apoyaban sobre las losas de piedra que formaban varias sepulturas, hasta llegar a una columna donde se pararon sin ningún motivo aparente.
—Sé que no es el mejor lugar— dijo riéndose— pero cuentan que Tavira está bien protegida, y no sólo por los vivos. Una leyenda del siglo XIV dice que cuando los castellanos atacaron la ciudad, los siete espectros de los caballeros aparecieron sobre el tejado de la Iglesia y que los castellanos huyeron aterrorizados.
Estela casi se cae dentro de una de las sepulturas al escuchar aquello. Sacó del bolsillo derecho la copia de la carta de Isabel y se la dio a Francisco, señalando uno de los párrafos finales. Le dijo cómo encontró la carta, y cómo ella creía que debía ser una de las primeras copias que se hicieron de las originales.
—Isabel debió escribir aquella carta después de enterarse de que Valerio había fallecido…o antes, quizás en el mismo instante— le dijo Estela con voz apagada y entrecortada—. Contaba cómo había visto a Valerio una noche en sus aposentos, sentado y apoyado en una columna de piedra, hablándole sobre las cosas que había visto en Portugal; y de cómo ella, desde su cama le decía cuánto lo amaba y echaba de menos.
Estela entendió entonces, que Isabel había comprendido, que esa sería la última vez que lo vería y al día siguiente escribió, esperanzada, una última carta:
«Os escribo esta carta aunque tengo la certeza de que jamás llegará a vuestras manos. Dibujo mis pensamientos porque tengo fe de que Dios os haga llegar de alguna manera estos deseos y bendiciones, y de mi amor por vos…»
Y allí, ocho siglos después, Estela leyó la carta de Isabel a Valerio, la última de las cartas de Isabel.



CANCIÓN

GRUPO: U2
-Sometimes You Can’t Make it on your own

viernes, agosto 11, 2006

ESPECIAL HIPERBREVES



Para celebrar el regreso de Sandra Llabrés al programa, Joana Pol preparó un programa especial de hiperbreves, y la joven escritora Rebeca Rodríguez escribió un emotivo brindis que Sandra leyó en directo.


En el programa se dio la bienvenida a Héctor Saz, “Evaristo”, al club, se leyó un simpático e.mail del autor en el que hablaba brevemente de sí mismo:

HECTOR SAZ – “EVARISTO”

Uffff, están los días cortos, se nota que es verano. Trabajo y secuestro legal de los amigos, a tomar por saco toda la jornada. Eso sí, lo que te ríes con los colegas no tiene precio. La descripción se la he pegado a Laura, le ha gustado y dime, ¿quién es el tipo que se atreve a decir que no a una chica tan guapa?
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Trabajador de mañana, estudiante de industriales por la tarde y lo que toque por las noches. Nos encontramos con un hombre decidido a cumplir con la tradición de tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol como bien dicta el saber popular; claro que le queda mucho que hacer ya que de momento apenas ha cumplido con su faceta ecológica.Héctor Saz corretea por internet a sus 22 años en compañía de los amigos que ha ido conociendo y buscando a los muchos que le queda por encontrar. Acaba de incorporarse al foro al que da nombre la obra de Joana Pol y se va animando, poco a poco, a llevar sus pequeñas ideas hasta los foreros a traves de un teclado que sinceramente, tiene que limpiar. Disfruta escribiendo pero el señor Don Reloj le niega el poder afrontar una obra lo suficientemente larga - alterna días en los que tiene poco tiempo para escribir con otros en los que no tiene nada -, en cuanto consiga terminar la carrera o lo que es más fácil, le despidan de su trabajo, sabe que una de las prioridades será escribir todo lo que tiene dentro. Finalmente dejaremos el objetivo de tener un hijo para otra ocasión, quizá mejor en otro lugar, con menos luz que éste.
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Héctor SazPD: ¡Me voy a dormir pero ya! Que estoy "muerto, matado y morido"

HIPERBREVES DE LA SEMANA:
Un centímetro a la izquierda




De HECTOR SAZ
Aguardaba en mi ventana, una mañana más, esperando que un bolsillo lleno o alguien que portara algo de comida pagara con su vida mi espíritu de supervivencia y la fuerte resaca con la que había amanecido. Dios, cómo me dolía la cabeza esa mañana.
Vi a una chica joven que salía por mi derecha, a lo lejos, iba en bicicleta y con el pelo suelto, llevaba una caja de fruta en una rejilla oxidada cercana al sillín; recuerdo que su melena casi tocaba la carga. Apunté a su cabeza y de nuevo, como muchas otras veces había hecho, desvié un centímetro el cañón a la izquierda, así la bala encontraría su destino.
Nada iba distinto a lo habitual, el proyectil giraba en el aire debido al torque que le habían proporcionado las muescas del cañón de mi rifle de francotirador, recuerdo de la guerra contra Croacia; pero al llegar a la oreja de la chica le atravesó el cráneo sin que ésta se percatase.
La resaca me ha hecho fallar un tiro, esa rubia podría delatar mi posición, hacía tiempo que no tenía algo de emoción en mi vida. Un centímetro más a la izquierda, otro disparo, la misma historia. Las balas atraviesan a esa maldita mujer.
Me incorporo de espaldas enfadado conmigo mismo y topo con un tipo alto. Me detengo en seco, es alguien inamovible. No necesito volverme para saber a quién me dirijo, ya he oído esa respiración otras veces en esta misma habitación
- ¿Ya?
- Llevas demasiado tiempo dándome trabajo - respondió con una voz la cual se podía definir como terrible -, con esto voy a ganar en calidad de vida.
- Otro ocupará este lugar.
- Pero es reconfortante, por un día, llevarse al verdugo y no a la víctima. Cógeme la mano, hay mucha gente que te está esperando en tu juicio final.
- Nada me importa ya que soy feliz - arrancó con esto un gesto de sorpresa en La Muerte -; al fin veré a mi hijo, mi mujer y a su asesino... el antiguo inquilino de este lugar.
Abandono mi cadaver en el lugar al cual entré para vengar a mi familia, muerta en una huida desesperada recuerdo de la guerra de Croacia; prisión que congeló mi corazón durante estos largos años. Ahora me llevan a otro lugar.


ELOY ALONSO
VISIONES.



Bael apoyó la frente en una mano mientras lanzaba un lento suspiro. A su espalda se oyó un repiqueteo seco y una mano huesuda se posó en su hombro.
-¿Otra vez las visiones?- dijo el recién llegado con un crujido en la voz. En realidad todo él crujía. Le llamaban Carpio y al andar sonaba como un saco de huesos astillados por un mastín. Era uno de los capataces del Infierno, siempre le decía que nació en una tumba quemada y siempre había sido su mejor amigo.
- Esta vez ha sido más fuerte- Bael sacó sus pies escamosos del río de lava donde se estaba remojando y le miró fijamente- los he visto a los tres: la Virgen María, el niño y la paloma esa. Un montón de hombres les llevaban en volandas sobre calles estrechas mientras las mujeres les cantaban poesías y les decían piropos. Olía a incienso por todas partes… Al ver eso me ha entrado como un calor…- sus ojos estaban surcados por la emoción-
-Bueno, no pienses más en eso- dijo Carpio de repente- se me ocurre una idea: prepara tus cosas que nos vamos de excursión al Desierto Rojo. Dicen que acaban de llegar unos terroristas de lo más divertidos-.
¡El Desierto Rojo! ¡Arena quemando por todas partes! A Bael se le encendió la cara de ilusión y se alejó dando saltos, dejando a Carpio pensativo. ¡Hay que jorobarse! Ahora que por fin hay menos vocaciones religiosas allá arriba, salta este papanatas con sus delirios. ¡Espero que no sea contagioso!


LAURA LÓPEZ

Tu final feliz

Erasé una vez, porque tu cuento comienza así: Una noche en la que estabas parado cerca de la ventana mirando la ciudad y sus estrellas de neón, intentado recordar una verdadera noche iluminada con los cuerpos celestiales y sintiendo cómo se te desgarra el alma y el corazón por la tristeza, pero evitando mirar al cielo porque su negrura puede devorarte y sientes miedo de ver ese algo que recubre tu interior.
Creeyendo que es culpa del lugar que te rodea, que te está matando y secando por dentro, que te oprime y angustia todo tu ser cuando en verdad es tu propia cobardía, esa oscuridad que te mira con ojos burlones y se ríe de tu patética existencia, porque sabe que te aterra enfrentarte a ella y a todos los demás.
Cierra los ojos, no tengas miedo de la negrura que encontrarás, sólo será momentánea, en cuanto la atravieses sin temor empezarás a ver la luz al final del camino y redescubrirás el lugar que habías perdido y buscado con tanta ansia, que no estaba tan lejos como algunos decían. No esperes que esté igual que antes o que se parezca un mínimo a lo que recordabas cuando eras un niño. Lo importante es que consigas llegar y recuerdes qué era todo aquello: la libertad de correr a través de un verde jardín infinito, el eterno cielo azul por encima de ti cuando vuelas sin escalas, las luminosas estrellas guiándote bajo la luna llena... ¿ya lo recuerdas? ¿Sientes esa calidez en tu corazón? Se llamaba felicidad... o puede que libertad, yo tampoco lo recuerdo bien... es una fuerza que se encuentra lejos de todas las ataduras, los juicios y prejuicios, ¿qué importan los pensamientos de los demás cuando tienes esa sensación recorriendo todo tu cuerpo? ¿Qué más dará que no seas igual a los demás? ¿lo sientes, lo recuerdas?.
Sabes cómo tiene que acabar este cuento, incluso lo ves perfectamente: abrirás los ojos, sonreirás a la ciudad cuadriculada que tienes a tus pies y al cruel cielo siniestro que está sobre tu cabeza demostrándoles que ya no sientes miedo, cerrarás la ventana, te darás la vuelta, te dirigirás a la puerta sin volverte atras, sin pensar en el qué dirán por lo que escojas, la abrirás y saldrás a buscar tu felicidad... puede que no sea para siempre, pero será para ti.

REBECA RODRIGUEZ
DESDE EL INFIERNO




Un día más. Los primeros rayos del sol se introducen entre los diminutos huecos que dejan mis pestañas y me obligan a despertar, sin preguntarme tan siquiera que es lo que quiero; ahora que vuelvo a estar muerta. Estiro mi cuerpo con desgana en mi colchón y vuelvo a ser consciente de que ha pasado un día más. Y nuevamente me enfrento a una vida sin vida; a una vida sin ilusión.
Trato de ver el lado bueno, pero con lágrimas descubro que ese lado me ha sido arrebatado. No quiero mirar atrás; sin embargo, por una fuerza que no controlo, el pasado vuelve una y otra vez hasta desgarrarme el alma sin piedad. Y entonces descubro que ya no tengo ilusión. Mis sueños tan cercanos han desaparecido; están tan lejos que apenas los reconozco como míos. Las horas no pasan y el tiempo se detiene, sentenciándome a una condena que no merezco.
La muerte me acecha como cruel verdugo, asustando mi quebrado corazón y me susurra al oído que, vaya donde vaya, me esconda donde me esconda, me encontrará. Decido no salir de mi muro de protección, huyendo hasta de los que me aman y comprendo que no hay solución sin solución. Busco la puerta que me da la libertad pero al abrirla le veo de nuevo y la cierro con desesperación. Y llego a la conclusión de que este es mi futuro: un infierno sin calor. Estoy esposada con criollas invisibles; una fuerza superior me clava su tridente hasta el fondo de mi corazón.
Grito con la esperanza de que alguien me ayude y solo recibo un silencio desgarrador. Aquí, donde mi alma se encuentra, no hay camino que caminar. Tan solo el resignarme a esperar, que una ventana de esperanza aparezca en mi muro protector e inunde con los rayos del sol este triste malestar. Y tal vez, algún día, uno no muy lejano, recupere mi sinónimo de felicidad.


Y finalmente se leyó un fragmento del blog de nuestro amigo Sir Lebert:

Sir Lebert
se va apagando una luz...

Hoy es mi ultimo dia de curro,

me las he ingeniado para acabar un poco antes, y poder descansar en estas preciosas tierras escocesas, por ello hoy dejo de currar, tendre tiempo para vaguear y acabar el proyecto de Santi, que tengo un poco abandonado, tambien aprovechare para visitar algunos parages que desconozco.

Pero hoy es el ultimo dia, la ultima vez que vere a esta gente que tanto me ha enseñado sobre los escoceses, sobre el idioma, lamentablemente no han podido enseñarme mucho sobre electronica, pero a Escocia venia a algo mas que a conocer la electronica, venia a conocer una cultura y esta gente me ha ayudado mucho, me han tratado con cariño a pesar de no conocerme de nada y no entenderles, cuando no he entendido me han explicado las cosas, aunque les costase mucho, esta gente ha comprado una tarta para celebrar mi 23 cumpleaños el ultimo dia que curro en esta empresa.

En la hora de la comida me he encontrado a toda la empresa en la Cantine, incluso el jefe, la directora... todos, y mi sorpresa a sido mayuscula cuando he visto una tarta con dos velas, un 2 y un 3, me han regalado un marco con el certificado de mis practicas, por mucho que me lo pidan ese se queda en mi casita y si algun dia tengo despacho ocupara parte de la pared, tambien me han dado una postal por el cumpleaños y 100£ por mi estancia aqui, y una carta de recomendacion, no se que mas se puede pedir, yo creo que nada.

Aunque se que jamas leeran estas lineas y si las leen jamas las entenderan, señores, señoras un placer compartir estos 2 meses con vosotros, no podria pedir mas.

Sin mas preambulos se despide un melancolico SirLebert en su ultimo dia de curro, este sera la ultima entrada del Blog desde Clyde Valley Control Systems, Storm Productions.

besitos

MALLORCA FANTÀSTICA 2007

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