Booktrailers de BELLVER-Joana Pol

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sábado, diciembre 29, 2007

11 de Enero de 2008: Presentación Oficial de MALLORCA FANTÀSTICA.


Ilustración de José Manchado. Tatoos de Ciruelo Cabral y Cristina Puig.


El próximo viernes, 11 de Enero de 2008, a las 19'30 hrs., tendrá lugar la Presentación Oficial de MALLORCA FANTÀSTICA, en la Sala de Actos de Fundació La Caixa (Gran Hotel), de Palma de Mallorca. El acto contará con la presencia de Priscilla Hernández, cantautora, compositora e ilustradora de arte fantástico, y además su album ANCIENT SHADOWS ha ganado en Los Angeles (USA) el premio a MEJOR ALBUM NEW AGE en los internacionales premios IMA AWARDS (independent music awards). Esta misma categoría fue previamente ganada por artistas como Suzanne Ciani. Este año figuraba nominada con Suzanne Teng, Jeff Oster, Llevelyn y Lawrence Blat.

Sandra Llabrés (productora de radio y conductora del magazine 3 de Nit, de IB3-Radio), presentará el evento. Colaboran:
Consell de Mallorca
Govern Balear
Ajuntament de Palma
Ajuntament de Selva
Ajuntament de Sa Pobla
Fundació Alcover
Institut d'Estudis Baleàrics
Fundació La Caixa
Amic Hotel Horizonte (Hotel Oficial del Festival MALLORCA FANTÀSTICA)
SLD-Produccions
SISCOM
Escola de Dansa HELWA


MALLORCA FANTÀSTICA, 1er Festival Nacional de Fantasía y Ciencia-Ficción de Baleares, pretende ser un evento plural donde se den cita la cultura y la diversión. Debido a la diversidad de su contenido, siempre dentro del género fantástico y de ciencia-ficción, se han elaborado para promocionar la presentación un total de 10 posters distintos, distribuidos en toda la isla de Mallorca.

Para la confección de los pósters, diseñados por Cristina Puig Argente, diseñadora gráfica de Mallorca Fantàstica Editors, y autora de la portada del libro Bellver. El crimen de los Dioses, de Joana Pol, se ha contado con la colaboración de José Manchado, fotógrafo de Madrid que se está labrando un merecido prestigio, y de Ciruelo Cabral, considerado por muchos uno de los mejores ilustradores del género fantástico del mundo, y que cuenta con una legión de fieles seguidores en las Islas Baleares.

Si quieres colaborar con Mallorca Fantàstica, puedes descargarte los pósters que más te gusten y colgarlos en tu blog, o imprimirlos y colgarlos en el tablón de anuncios de tu centro escolar o de trabajo.

Prensa:

mallorcafantastica@ono.com

¡Gracias por vuestra colaboración!

viernes, diciembre 14, 2007

Mallorca Fantàstica Editors presenta el libro "BUBA. TE ESTOY ESPERANDO", de Xesca Domenech


Fuente: Libertad Balear.

En la foto, Malen Cantarellas, Joana Pol, Xesca Domenech y Tomeu Martínez.


Ayer, en la Sala de Actos del Claustro de Santo Domingo de Inca, con la colaboración del Ayuntamiento de Inca, se celebró la presentación del libro “Buba. Te estoy esperando”, de la autora inquera Xesca Domenech Arrom, siendo un éxito de asistencia. Condujo el acto Tomeu Martínez, regidor de Cultura, quien cedió la palabra, sucesivamente, a Joana Pol, editora junto con Isabel Pinteño y Cristo Barreto de Mallorca Fantástica, a la autora, Xesca Domenech, y a Malén Cantarellas, teniente de alcalde. Se esperaba al editor Cristo Barreto, quien no pudo acudir al acto.

La presentación empezó, como es habitual con los libros de Mallorca Fantástica Editors, con la proyección de un booktrailer. El evento fue muy emotivo, ya que en el citado booktrailer una conocida voz de la radio, Sandra Llabrés, presentadora del 3 de Nit de IB3-Radio, interpretaba magistralmente un fragmento del citado libro, con lo que muchos de los asistentes a la presentación se emocionaron. La autora, Xesca Domenech, no pudo evitar algunas lágrimas, ya que el libro, que trata del tema de la adopción, está basado en su propia experiencia de adopción.

El protagonista del libro, Buba, es un bebé que espera en un centro en el extranjero a que lo adopten. Mediante un recurso mágico y original de la autora, Buba explica en primera persona las duras condiciones en que vive, sus ilusiones y esperanzas, con un lenguaje repleto de inocencia y verdad capaces de traspasar el corazón del lector. El libro es para todos los públicos, “aunque su lenguaje sencillo y exento de filigranas filológicas y malabarismos lo hace muy apropiado para los niños desde una edad de diez o doce años”, en palabras de la editora.

La editora Joana Pol afirmó que el libro de Xesca Doménech es como escribió en cierta ocasión el genial escritor mallorquín Gabriel Janer Manila que debe ser un buen libro para niños: capaz de enternecer a los adultos.

El libro contiene, además, un total de catorce bellas ilustraciones realizadas en tinta china por el artista Miguel Ángel Melgarejo.

lunes, octubre 22, 2007

Fernando Real Reyes, con Sandra Llabrés y Joana Pol en Es Racó Literari de 3deNit, de IB3-Radio

Y os pedimos disculpas por haber tardado tanto en actualizar este querido blog del Rincón Literario de 3deNit. Distintos problemas técnicos y de archivo nos han dificultado la labor, pero aquí estamos de vuelta, con nuestra amiga Sandra Llabrés, productora de radio y conductora del popular magazine nocturno 3deNit, de IB3-Radio, y también con Joana Pol, pintora, escritora y guionista.

En esta ocasión nos trajeron a la radio a Fernando Real Reyes, un autor polivalente, que aportó unos textos repletos de poesía, y nuestras anfitrionas escogieron el que más abajo reseñamos.

Y aquí tenéis un bonito booktrailer basado en ese texto, del que hizo una preciosa lectura la propia Sandra Llabrés.




1-LEMA de Fernando Real Reyes:

El autor aportó tres lemas:


1- “ EL hombre cuando pelea es como un niño, pero cuando juega es como un dios”
2- “Todos tenemos un auténtico instante en el cual somos hechiceros, y es cuando creamos alguna cosa”
3- “La magia del mundo está en todos esos instantes de nuestra vida que nos dejan sin aliento”


2-BIOGRAFÍA:
Me llamo Fernando Real Reyes, soy de La Laguna, Tenerife. Una ciudad coqueta y nostálgica. Tengo treinta y seis años bien llevados.
Mi currículum literario está escrito en libretas, hojas arrancadas, servilletas, envoltorios de latas de sardinas y desde que internet se hizo accesible, en mi blog. Su dirección es http://www.lavondyss.net/
El resto aguarda pacientemente en el ordenador, como no.
Comencé a escribir a los catorce me parece, intentando emular a “los cinco” y las novelas de “Enyd Bluton” creo que se escribe así. Pero cuando realmente comencé a escribir sin parar fue a partir de los dieciséis, momento en el cual y por espacio de unos tres años, le escribía cartas de amor a una chica que nunca me correspondió, pero que si anhelaba mis textos. (Corroborado por ella incluso en la actualidad) Era estupendo que no me correspondiera porque cuando me di cuenta de todo lo que había escrito, (creo que unas setecientas u ochocientas páginas normales) algo se quebró en mi cabeza, un quiebro luminoso eso sí. Más que cartas, eran pequeñas libretas de cincuenta páginas que rellenaba hasta las tapas por ambos lados, y si me quedaba sin papel, seguía donde podía, y después lo grapaba todo y se lo dejaba en el buzón.
Al menos me sirvió para descubrir que mi tema favorito era; el amor y la magia. Justo por ese orden.
Normalmente escribo textos a partir de imágenes, mi profesión aunque hice estudios de electrónica e ingeniería, es la de diseñador gráfico. Hago imágenes, diseños e ilustraciones. Los textos pueden venir de antes o de después de la imagen pero siempre revolotean alrededor. Desde los veinticinco me dedico a la imagen 3D o de síntesis, y esto es muy importante porque imágenes y textos normalmente van relacionados. “Normalmente, no siempre”
Mis textos han abarcado varios campos, la poesía, el cuento, el guión, guiones de animación y el guión de teatro.
Desde siempre, al estar íntimamente ligado a los cortos de animación tanto tradicional como en 3D y algunos documentales, he confeccionado decenas de guiones. Estos guiones a su vez me han dado ideas para otras cosas. Todo siempre ha estado relacionado de alguna manera.
Yo lo veo como un armazón que se ha ido tejiendo, sin darme cuenta, y que me orienta a futuros proyectos.


3-MANIFIESTO:
Una de mis citas favoritas y que es muy importante para mí: “Somos auténticos hechiceros cuando damos pie a nuestras creaciones”. Que nuestro mundo es apático y cada vez más escéptico hasta más allá de lo enfermizo no es ningún secreto para nadie. La fantasía en muchas ocasiones ha servido de escapismo. Pero el escapismo total no va conmigo. Me gusta que la fantasía esté relacionada con nuestro mundo de alguna forma. Por eso uno de los estilos que más me gustan es el “realismo fantástico” y especialmente “El cuento de Hadas” que por cierto ahora resurge. El que esté ligado lo real y lo fantástico tiene una razón, estoy convencido de que nuestro camino es evolucionar como seres humanos. Todas las cosas que inventamos, que creamos nos sirven para ese propósito. Me parece maravilloso que utilicemos tanto tiempo en nuestras vidas para escuchar historias, para crearlas y asimilarlas. Que ocupemos tanto tiempo en nuestras ensoñaciones nos da una pista de lo que nos es necesario y de lo que nos es imprescindible. Más y más historias que nos ayuden a crecer, a evolucionar y a ser mejores personas si lo llegamos a entender de este modo.
Pero no se trata de creer o no en fantasías, sino en nuestro auténtico potencial. El de crear algo nuevo, y que se agite todo nuestro mundo interior ante una nueva historia. Escribo porque siento magia al crear algo nuevo. No solo un texto, también una imagen. Si este mensaje logra adentrarse en la mente de alguien, la experiencia es sobrecogedora para su autor.
Mi género favorito es el cuento de hadas, quiero recorrerlo y expandirlo. El placer de dibujar territorios desconocidos, y perderme en ellos, es un placer que me llama a escribir. No es ningún secreto. Pero también paseo por las cuestiones de la evolución del hombre, sus cambios en sus formas de pensar y en su cultura. Supongo que mis textos son muy filosóficos así como sus personajes. Pero esos son los caminos que me provocan placer, y escribir lo que uno quiere, es sencillamente un placer. Experimento muchas veces con algo que aterroriza a muchos, y es fundir la ciencia ficción con el cuento de hadas. Algo que en mis textos poco a poco voy probando y experimentando, como un dibujante que hace bocetos, pues muchos textos los escribo para experimentar. En esto, los blogs son maravillosos pues te permiten tantear el terreno y comprobar las reacciones de los que lo leen.
Mis fuentes y mis agradecimientos están en muchos textos. Me gustan como a todos unos más que otros, pero no podría indicar algo concreto, pues leo un poco de todo. Aunque ahora que lo pienso sí que puedo decir que estoy especialmente agradecido a los autores del siglo XIX, principios del siglo XX y especialmente al mundo del cómic, donde he encontrado también auténtica literatura.
¡AH! Hay un libro que me dio la auténtica pista, y es “Bosque Mitago” de Robert Holdstock. Que fundió “Ciencia ficción” con “Cuento de Hadas” de forma magistral.


4-LECTURA:



El perfume del silencio

Aún quedaban flores azules por los derruidos muros del refugio. Y a pesar de mi ausencia, en los suelos tallados y bailando entre las filigranas, los tallos serpenteaban sumisos a lo largo y ancho de aquel embaldosado. Un suelo frío, salpicado por algún charco ausente, siempre presente, ya que el lugar de mi nacimiento siempre careció de techo alguno pues, no recuerdo que le hiciese falta.
Los arcos de medio punto y lo que quedaba de aquellos muros se mantenían en silencio, rodeados de una luz entre azulada y lila la mayor parte del tiempo. Unos muros vestidos totalmente, recubiertos de pétalos, tallos y flores que permanecían, mudas, tensas a veces, incómodas bajo la fina lluvia. Estas se movían, crecían y serpenteaban, deslizándose suavemente, a través de sus tallos, por la piedra. Se asomaban al reflejo de los charcos y se contemplaban, intercambiando risas apenas audibles.
Miraras donde miraras, muro, piedra y portal se cubría de azul y violeta. Pequeñas flores que se abrían y cerraban como canturreando por lo bajo. Incluso los arruinados divanes, el brasero volcado, hasta el cuerpo que aún yacía en el centro, bajo las estrellas. El cuerpo de un viejo dragón, totalmente recubierto de flores diminutas.
Fuera, como era común, reinaba el viento, aullando veloz. Y más allá, el mar circundante, límite de todas las cosas jamás soñadas, levantaba sus muros infranqueables.
En el silencioso espacio perfumado de luces, unos seres menudos tomaron el lugar como refugio. Radiantes y con pequeñas alas casi imperceptibles, revoloteaban brillando bajo una luz que se filtraba distraída.
Y así, con la llegada de las pequeñas hadas, los silencios se fundieron con el alfombrado manto, llenándolo todo con su fragancia. Elegantes azules, lilas perfectos… aromas de ti. Viviendo sus horas, silenciosas, canturreando viejas canciones. Cuentos de hadas erguidos en su propio sonido y caminando lentamente, uno tras otro por aquellas estancias. Majestuosos y elegantes, los sonidos de las viejas historias se hicieron con el espacio perfecto, habitando, jugando a juegos olvidados ya, pero que tú conoces, aunque no lo sepas. Naciste con ellos, en algún arcón oscuro, los guardas, los vigilas. Son lo que importa, aunque no lo necesites.
Suaves voces hacían vibrar el aire, completándolo. Leve, sutil e informe pero necesario, se hizo allí, en ningún otro lugar. No había otro lugar. Solo existió por un momento, aquella vieja ruina y el viejo pueblo.
Nada más existió.
Y todo aquello, por un aleteo de mariposa con trazos azulados.
Mientras cerré mis ojos, lo vi, y anhelaba aquel lugar, vacío y tan lleno a la vez. Al viejo refugio, el comienzo de todo lo que una vez divisara las estrellas por vez primera. Y sin saber nada más, fuera feliz solo con aquello pues, qué más necesita el hombre, sino una vieja ruina alfombrada de miles de flores, y el manto del firmamento como techo.
Todo aquello lo vi, mientras caminábamos, en un corto instante, y me llenó de alegría recibir noticias del ya lejano refugio, lugar de donde partieran mis deseos y mis viajes. Todos los sueños nacían de aquel viejo edificio en ruinas recubierto de azules fríos. Los colores que más me gustan.
Yo no sé cuanto duró aquel ensueño, pero si sé, que no me hizo falta quedarme absorto en ningún brillo ni reflejo. Tan solo el deseo, constante, de soñar vestido en tus propios sueños, y de llenar el espacio, con la música de unos trazos que te hablaban una y otra vez, de cuentos de hadas.

miércoles, julio 04, 2007

Carlos Hugo Asperilla Cascajero, en IB3-Radio de la mano de Sandra Llabrés y Joana Pol.

En esta ocasión tuvimos el placer de escuchar en el magazine nocturno 3deNit, de Sandra Llabrés, en IB3-Radio, al escritor Carlos Hugo Asperilla Cascajero, laureado recientemente con el premio Yoescribo.com a la mejor novela, por su obra ROSAS BLANCAS PARA WOLF. La escritora mallorquina Joana Pol y Sandra Llabrés le entrevistaron para todos nosotros en un programa ameno, repleto de buenos consejos para los autores noveles, en el que nos deleitaron con una magnífica lectura consistente en un fragmento de la novela de Carlos Asperilla Cascajero. La interpretación corrió a cargo de la propia Sandra Llabrés, Ana Mayo en el papel del niño Wolfgang y Carlos Riera como Wenceslaus.


LEMA:

¡Apartaos a tiempo de todo lo relacionado con el Nacionalsocialismo! Después serán juzgados severamente aunque con absoluta justicia, todos los que, no tomaron ninguna decisión.

Espero que este lema no os parezca raro, puede que se pudiera salir un poco de la línea del programa, me refiero, a que es una frase un poco simple y no pudiera tener ningún valor literario. Pero es una frase muy significativa para mi y que en su aparente simpleza encierra la lucha por la paz que ejercieron unos adolescentes en la Alemania nazi y fueron ejecutados por ello. Es una frase extraída de de uno de los panfletos que difundían los miembros de La Rosa Blanca entre los alemanes, para tratar de concienciarlos por el error que estaban cometiendo al apoyar a Hitler.

BIOGRAFIA:
Nací en mayo de 1968, en Madrid. Allí viví toda mi adolescencia, luego estudié en un internado de salesianos en Guadalajara, ciudad donde viví otra gran parte de mi vida. En un pueblo Alcarreño llamado Chiloeches que es de donde proceden parte de mis raíces. Aunque ya me había aficionado a escribir mucho antes, fue ahí en Chiloeches donde surgió la Asociación Juvenil Literaria “Las Perseidas”. Fue un día de agosto, una madrugada observando la lluvia de estrellas con mi prima Elena, también aficionada a escribir, cuando surgió la idea de crear la asociación. Poco tiempo después la hicimos oficial.
Cierto que no soy un escritor muy fructífero, tan solo tengo dos cuentos cortos; (“El Día Del Perdón En La Torre de Babel” y “Rodrigo sobre el puente”) Y dos novelas. (“Prometo Recordar” y “Rosas Blancas Para Wolf”) esta ultima Premio de Novela de Yoescribo.com.

MANIFIESTO: Recuerdo que mi afición a leer comenzó desde muy joven. Y aunque era muy renegado en la escuela a aprender a hacerlo por un problema de dislexia, finalmente mi curiosidad por lo que decían los bocadillos de los tebeos fue lo que me impulsó a unir vocales con consonantes para formar las palabras, y estas para transformarlas en frases.
Después, pienso que continué apegado a los libros por simpatía, o más bien por afinidad ya que veía constantemente a mi madre con un libro en la mano, casi siempre de Agatha Christie. Así que con diez años leí “Diez Negritos” de esta misma autora, este fue mi primer libro. Y a partir de entonces no paré de leer… a Julio Verne, Emilio Salgary, Enid Blyton, Erich Kästner. Toda la literatura adolescente que caía en mis manos. En mis cumpleaños todo el mundo ya sabia que regalarme.
Por otro lado yo también tenia ganas de contar cosas. Y recuerdo que las maquinas de escribir me fascinaban, y si escribía algún cuento corto sobre casas encantadas u hombres con poderes sobrenaturales, me iba a casa de algún compañero de clase a pasarlo a máquina con dos dedos. Nunca tuve ninguna, incluso ahora y eso que estudié mecanografía en el colegio.

Rosas Blancas Para Wolf tiene un largo recorrido hasta que llegó a ser premiada. Realmente la escribí hace unos doce años, a mano, y estuvo metida en un cajón y presente en mi cabeza durante mucho tiempo, sin terminar. Realmente lo hice hace un año y medio. Mi prima Elena, cofundadora de “Las Perseidas”, me animó a terminarla. Y cuando estuve seguro de que el resultado era legible, la colgué en Yoescribo.com y después la presenté al premio, sin ninguna esperanza, la verdad. Tal vez este desánimo sea la consecuencia de los continuos rechazos editoriales con la nota; “sobre la II Guerra Mundial, ya está todo escrito”.
He de remontarme a unos años atrás, cuando el primer borrador de “Rosas Blancas Para Wolf”, escrita con bolígrafo negro y correcciones en rojo, se encontraba en la “La Peña”, una pequeña casita donde mi prima y yo, rodeados de folios en blanco, jazz como música de fondo, y litros de café, nos reuníamos para hacer lo que mas nos gustaba; escribir. Teníamos, presidiendo todo esto a una botella opaca, lacrada y con denominación de origen desconocido. Nunca supimos que líquido se alojaba en su interior. Tan sólo tenia una etiqueta con una fecha; 1964. Elena y yo hicimos la promesa de descorcharla cuando cualquiera de los dos publicara alguno de sus escritos, muchas veces estuvimos tentados de hacerlo, pero la botella se conservó siempre intacta. Aquella promesa siempre se mantuvo, incluso ahora que va a publicarse mi novela. Paradojas de la vida la peña sufrió un incendio, ardió por los cuatro costados; la botella se perdió, pero pude salvar el manuscrito de “Rosas Blancas Para Wolf”.

LECTURA:

Sostuvo la carta de su hermana en la mano. Con el atizador levantó la trampilla de la estufa de leña y dejó caer el abultado sobre en su interior. Bastaron unos segundos para que una oleada de calor se proyectara en su rostro.
Luego imaginó la carta reducida a cenizas.
—“¡Mi hermana unida a un grupo de Resistencia!” —se dijo. Masajeándose las sienes con los pulgares, trataba de mantener la calma, y una vez hubiera alcanzado el estado de serenidad, buscar algún lado positivo a todo aquel asunto.
Había una palabra que denominaba en su conjunto lo que Gudrun pretendía de su hermano, y después de mucho pensar, Wolf concluyó que esa palabra debía ser uno más de aquellos términos que el Régimen pretendía tachar del diccionario. ¿Fueron dos, o quizás tres las veces que había oído aquella palabra en su corta vida? Wolf aún recordaba el momento en que preguntó a su padre por el significado.
El niño colocaba por orden alfabético los programas de mano cinematográficos que Wenzeslaus había coleccionado durante años. Cada uno de los pequeños carteles significaba un recuerdo de los años que había pasado éste junto a Euphemia. El cabeza de familia guardaba sus programas en una caja de palisandro que había conseguido en uno de sus viajes, y en su interior también había sitio para otros recuerdos, como viejas medallas de reconocimiento, pequeños objetos y la media docena de postales a las que Wenzeslaus tenía tanto afecto. Estas tarjetas mostraban una bonita vista de la Unter den Linden, y si Helldorf se había hecho con todas las de la tienda, era porque casualmente Euphemia estaba asomada a la ventana en el momento en que fue tomada la fotografía. La mujer sólo era un pequeño detalle en la fachada del edificio, pero todos estuvieron de acuerdo en que era ella porque aquella mancha amarilla tenía el pelo trenzado y recogido en un moño.
—¿Intolerancia? —interrogó Wolfgang. Su padre se acercó a la mesa donde el niño había esparcido los programas de mano—. No sabía que a mamá y a ti os gustara la ópera…
—No, nunca fuimos a la ópera —dijo—. Íbamos al teatro, a conciertos de música clásica, al cine… A tu madre no le gusta la ópera —el hombre cogió el programa que Wolf le ofrecía— ¡Ah, éste! Es una película antigua. Era muda, de un director americano. —El recuerdo de Wenzeslaus se había trasladado esta vez a mil novecientos dieciocho, cuando en Brest-Litovsk se firmó el tratado de paz entre Alemania y Rusia. Había entrecerrado los ojos acariciando su barbilla, la postura que adoptaba siempre que regresaba a cualquier tiempo pasado —¡No hacía ni un año que conocía a tu madre!
—¿Eran los años veinte?
—No —respondió aún con la mirada perdida—. Recuerdo el dieciocho como un año de continuas huelgas, y no sólo en Berlín, sino también en Viena y en todo el Imperio…
—¿Cuál es su significado?
—¿Qué?
—Intolerancia… ¿Qué significa?
Dejó el programa sobre la mesa. No rehuyó la mirada de su hijo. Aunque había tenido ganas de hacerlo, y luego le respondió:
—Cuando alguien no respeta las opiniones de su prójimo, o sus costumbres… Ese alguien es un intolerante —espiró—. En particular cuando se persigue a los demás por razones políticas o religiosas… Lo contrario es la tolerancia, que antes practicábamos. Alemania ha perdido ese sentimiento, hijo. Pero… ¿qué país en guerra no lo pierde?
—¿No perseguíamos a los judíos antes de invadir Polonia? —le interrogó el niño de nuevo. Wenzeslaus acercó su silla hasta la mesa, y después apartó la caja de palisandro. Quería que su hijo le prestara toda su atención:
—Escucha, Wolf. Esta guerra ya había comenzado antes de que tú nacieras. Hay personas, me refiero a los judíos, que pretenden echar a perder la raza superior a la que tú y yo pertenecemos. Si su sangre se mezcla con la nuestra, dos generaciones son suficientes para que los arios nórdicos desaparezcamos… La intolerancia en este caso es necesaria, ¿comprendes?
—Sí.
Poco tiempo después de esta conversación comenzarían las intermitentes ausencias de Wenzeslaus, y la educación del niño sería aún más drástica al quedar en manos de las Hitlerjugend. Lo que a Wolf más le impactó del discurso de recepción al ingresar en las Juventudes fue el respetuoso tratamiento de Herr del que fueron objeto todos los miembros de la promoción. Esto, unido a los continuos halagos a su raza, dio al joven Wolfgang una consistente confianza en sí mismo, confianza que no se vio amedrentada en ningún momento de los siguientes años de su vida… Hasta que se topó con el judío en Pariser Platz. Aquel primer discurso le había despertado el valor del que su padre tanto le hablaba, el que iba unido al honor Nacionalsocialista.
Contando Wolf con tan sólo diez años, y con la sala de conferencias repleta de esvásticas negras contrastadas con el color rojo, el oficial había terminado su discurso gritando a los niños que estaban en ese lugar para aprender lo más valioso de sus vidas: “Están aquí para aprender a morir”.

jueves, junio 28, 2007

Cati Cobas, entrevistada en IB3-Radio por Sandra Llabrés y Joana Pol.

En esta ocasión la conductora del magazine nocturno 3deNit, Sandra Llabrés, y la escritora mallorquina Joana Pol, nos presentaron a una escritora argentina, de raíces mallorquinas, Cati Cobas, en un programa muy emotivo que dio ocasión a que la Consellera Encarnación Pastor saludara a la escritora y lanzara una invitación para que conozca las Islas Baleares. También intervino el señor Miguel Escandell, presidente de la Casa Balear en Argentina. El programa dio pie a que la familia perdida de la escritora argentina pudiera contactar con ella, y también a que los escritos de Cati Cobas aparezcan en un periódico de Marratxí. El booktrailer, en esta ocasión, pretende animar a Cati Cobas, la autora de las famosas Caticrónicas, a visitar la tierra de sus orígenes. Y, en palabras literales de Joana Pol, la invitación se hace extensiva a todos ustedes.





Así nos presentaron a Cati Cobas:


Nombre completo: Catalina Isabel Cobas de Cayian
mailto:caticobas@hotmail.com
caticobas@hotmail.com

http://caticobas.blogspot.com/ (Las Caticrónicas)
http://caticuentos.blogspot.com/ (Cuentos en lenguaje de Buenos Aires)

http://www.iceberg-nocturno.org/2.1.%20cati-cobas.htm (Como participante del foro literario Iceberg Nocturno)

Participo actualmente de los foros Literarios Iceberg Nocturno y Letras Libres (ambos de Yahoo), ambos internacionales, aunque con mayoría de miembros españoles.


LEMA:
Las “Caticrónicas”, de Cati Cobas.
Raíces de almendro mallorquín y copa de seibo argentino.

BIOGRAFÍA:

Mi nombre es Catalina Isabel Cobas, Covas con “uv”, en realidad, si no fuera por los que inscribieron a Tomás, mi padre, en Inmigraciones, cuando llegó a Argentina a fines de los años treinta, para casar con Aurora, mi madre, también descendiente de inmigrantes nacidos allá, en la “roqueta”.









Mis otros apellidos ancestrales son tan mallorquines como el “siuló” y la sobrasada : Serra, Cañellas, Rigo y Amengual, por si quedara alguna duda sobre las raíces almendradas que cruzan “el charco”, como aquí le llamamos al Atlántico, desde mi barrio de Parque Chacabuco, en Buenos Aires, hasta Campos del Puerto, Marratxí y Ses Salines, allá en el Mediterráneo.
Viví siempre junto a Marcial e Isabel, mis abuelos maternos, por lo que hablo el mallorquín en forma bastante aceptable, según dicen, y sé leerlo, aunque no lo escribo (todavía).
Soy Maestra Normal y Arquitecta, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Nací el día 9 del mes 9 de 1949, lo cual siempre me resultó por lo menos original y divertido, cuando no cabalístico y de buen augurio. Lo que ahora no me resulta tan simpático es que, como consecuencia de ese hecho, este año cumpliré 58, pero como es algo inevitable, traro de llevarlo con la mayor dignidad posible y todavía con sueños en las manos.
Las artesanías, las artes plásticas y la escritura son mis formas de crear más allá de mi profesión. Hasta hace un año dirigí un Centro Cultural en mi barrio, denominado “Una Puerta al Sol”, destinado a mujeres y niños interesados en los temas que menciono.
Actualmente me dedico a escribir, a mi profesión y a mi familia ya que ésta tiene varios integrantes (Jorge, esposo y también colega, Mercedes, 21, estudiante de Diseño Multimedial, Fernando, 16, estudiante de Electromecánica y Aurora, mi mamá, de 88 años, Maestra Normal y Profesora de Francés, pese a ser hija de un zapatero oriundo de La Cabaneta, más Misha, una gata siamesa que tiene lo suyo) y siempre hay alguno dispuesto a captar mi atención de modo especial.

REFERENCIAS LITERARIAS: Recibí, en mi adolescencia, dos premios del Instituto Nacional Sanmartiniano, por trabajos relativos al Libertador, pero comencé a escribir en forma sistemática en el año 2002, cuando, habiendo elegido Internet como medio expresivo, comencé con mis Caticrónicas http://caticobas.blogspot.com/ , nacidas al compás de la crisis argentina y desarrolladas en clave de humor o de nostalgia.
Las mismas, que ya superan las ciento veinte, abarcan ese momento crítico y sus efectos en nuestra sociedad, conflictos y alegrías femeninos, evocaciones históricas y de personajes emblemáticos de mi tierra y paseos por los barrios de Buenos Aires y por otros lugares de la Argentina con una mirada diferente, que han contado con el beneplácito de muchos lectores de España y de América y que han sido publicados o leídos en varias oportunidades que detallo a continuación:

Las Caticrónicas eran leídas frecuentemente por Radio AM 590, Continental de la Ciudad de Buenos Aires, en la voz del periodista Daniel López, como parte de su programa “Desayuno”.
En Buenos Aires: Periódico “La cita” del Banco Banex, dirigido por la publicitaria Mora y Araujo
También en Buenos Aires, en el periódico “Desde Boedo”, dirigido por el escritor Rubén Derlis.
http://revistaliteraria.sensibilidades.com/






Sexta Antología Internacional “Sensibilidades Oro”, presentada, entre otros lugares, en el Ateneo de Madrid en 2006 por el Foro Iceberg Nocturno al que pertenezco. Aclaro que dicha Antología perteneció al Foro “Sensibilidades”, creado por L. E. Prieto, que ya no continúa vigente.
Relatos de Humor sin Extremaunción, Antología editada en Mérida, Venezuela por el CENAL y FUNDALEA 2005.
Deleite literario II, para Jóvenes, Antología editada en Mérida, Venezuela por el CENAL y FUNDALEA 2005.
Tuve el honor de prologar el libro de la escritora madrileña Socorro Mármol Brís titulado “Mágina Mágica” publicado en Madrid en 2005.

Como dato al margen, estoy escribiendo una novela cuyo título debo reservarme a fin de no entorpecer mi participación. en el próximo concurso del Diario Clarín en Buenos Aires.

MANIFIESTO:

Cuando comencé a escribir lo hice por una necesidad interna y de catarsis. Para ahuyentar pérdidas y dolores de aquel terrible momento que viviera mi país y también para seguir el llamado de las voces internas escondidas en mis raíces. Ahora siento que no hay vuelta atrás:

Las palabras me han atrapado













TEXTOS: Como no conozco bien las características de la audiencia prefiero que elijan ustedes y dejo pegadas aquí dos Caticrónicas con referencias mallorquinas y dos de Buenos Aires, una, “Veni conmigo” que se dirige a los jóvenes que han emigrado a España en estos años y otra, humorística, sobre lo peor de la crisis, titulada “De gauchos y chorizos”. Si no les gustan pueden ver mis blogs, y buscar otros.

70-De Paellas y ensaimadas

Tan, tararán, tararán, tan tan, tarairarairarán... Así sonaba el bolero en su boca. Así cantaba mi abuela Isabel, en la cocina, cuando me contaba por enésima vez su mudanza para siempre, mientras estiraba, muy fina, la masa de la ensaimada, untándole manteca en forma generosa, para luego enrollarla y convertirla en ese caracol de espuma que se derretía en la boca.Isabel se vino para acá sola en el barco, con un cofre de ropa blanca, que era su ajuar y su fortuna. Vino también con cuentos en el alma. Con paellas y oraciones. Con pastorellas y copeos. Y en un atadito, hecho con un pañuelo de seda pintado de claveles, se trajo el mar a esta ciudad de río.Quería dejar de ser la mayor de ocho hermanos, quería ser ella, por fin, sin continuar siendo madre de siete, eternamente. Quería vivir mejor, y hacerse un camino. Era una pionera. Desde su metro y medio de estatura, mi abuela mallorquina era tan valiente como para romper con todo, y abrirse paso a una vida nueva de este lado del charco, sin más capital que sus dos manos y esos ojos eternamente grises y esos dientes parejitos de sonrisa perfecta. La mudanza le dejó, para siempre, nostalgias incrustadas en el azúcar impalpable que cernía, minuciosa, sobre el dulce manjar que tan bien sabía preparar.Nostalgias que heredé, junto con la Fe y la capacidad de seguir peleándole a la vida, a pesar de todo.
Por eso, este domingo volví a verla. Volví a la Casa Balear, la casa que reúne a los hijos y nietos de los nacidos en las Islas Baleares. Y ahí, más de veinte años después de la muerte de Isabel, la descubrí, intacta, en las jóvenes que, vestidas de payesas, bailaban al son de la misma música de la cocina de mi casa , en las figuras y las sonrisas de tantos que, como yo, teníamos una mudanza inacabada en nuestros argentos corazones; la descubrí, por fin, en la mágica espuma de la ensaimada, que me sirvieron, como corolario de la más deliciosa paella que comí, desde que mi abuela no guisara más en su cacerola de barro pampeano.

21-Gallegadas (Caticrónica nostálgica)
Gallego se llama en Argentina, con supina ignorancia, a todo lo hispano, como si fuese igual nacer en Toledo o Barcelona, en Valladolid o en Lugo. Yo ya me acostumbré y es para mi un honor ser “la gallega” en mi familia política compuesta de “tanos” con algún toque armenio, en una de las tantas mixturas propias de este bendito suelo.
Todo un lujo que los coterráneos de Rosalía de Castro, quisieran adoptar a una argentina con raíces en Mallorca, que se crió entre añoranzas y morriñas.Muchos factores contribuyeron a ese soñar con la Península o, quizás más restringido, con la islita y una fundamental, era el rito dominguero de mis padres: Bar Español y cine continuado.




¿Bar Español? Dirán ustedes. ¡Sí! Quedaba en -no podía ser de otro modo- Avenida de Mayo y Salta, al lado del Teatro Avenida, teatro de zarzuela y Romería. No era precisamente un bar sino una confitería y muy bien puesta. Todavía quedan una que otra similares en este Buenos Aires dos mil tres, de “shoppings” y piqueteros: la Ideal y la Richmond entre otras, aunque estas dos son un poco mas rumbosas que mi ya inexistente bar.
La ceremonia comenzaba con el acicalarse, propio de los cincuenta, con mi mamá muy elegante, palangana de paja blanca con rosas de tela coronando su testa, papá endomingado, con su mejor traje y yo, con mi vestido blanco de cloqué bien paradito y zapatos y medias blancas, de la mano de ambos muy oronda.Entrar al lugar, con ese olor mezcla de café de máquina y sillas de roble tapizadas en cuero verde, era algo muy parecido a la felicidad perfecta. Sólo alteraba la dicha, la persistencia de mamá en el te con leche y masas que era más paquete, cuando yo me volvía loca por los submarinos con churros que me rodeaban y eran deglutidos con fruición por todos los otros añoradizos parroquianos del lugar entre los que se encontraba la flor y nata de los almaceneros de la ciudad además de otros ejercientes de variados y característicos oficios como aparadoras, zapateros finos, o sastres de alcurnia. Una vez acomodada la familia: ¡a gozar del espectáculo!No era todo manducación en ese sitio, había también mucho lugar para el espíritu, sobre todo a partir de la voz del locutor, que encaramado a un palco anunciaba: “Y ahora: Los Gavilanes de España”.
¡El corazón latía! No había tele en esa época. ¡Ay Jesús! ¡Esos bronces! ¡Y la cantante con su bata de cola! Esos pasodobles, esas jotas, aquel bolero han quedado grabados a fuego en mi criollo corazón y no puedo desprenderlos, aunque me digan que ahora ya no se cantan ni bailan en España. Tienen el sabor dulce de la niñez feliz, de la infancia protegida, como ahora es difícil que muchos compatriotas pequeñitos tengan.
El corolario era una visita al cine Novedades donde se establecía una extraña y cinematográfica alianza “yankie”-hispana en forma alternada: un Tom y Jerry y un Nodo, noticiero español de la época que soportaba estoicamente y sin poder defenderse las silbatinas de los republicanos que por aquí habitaban. En total eran seis dibujos animados y seis noticieros que dejaban en mí al final la duda de si Jerry mataría al Generalísimo o éste correría a esconderse a la cueva de redonda puertita.
Volvía a casa ahíta de ingenua alegría y pensando cómo le contaría al día siguiente a mi “señorita Sarita”, maestra de Primer Grado, mis hispanas andanzas dominicales.
Ya verán ustedes que no es extraño que me llamen “la gallega”… ¡Y a mucha honra!


28-Vení conmigo

Vení conmigo. Te invito este domingo a Buenos Aires.
Nos bajamos del bondi en Parque Lezama y caminamos despacito mirando las paredes color rosa del Museo Histórico Nacional que tiene todas las imágenes del Billiken y el Anteojito juntos, pero grandes y al óleo. La primera vez que entré, no podía creerlo, era como si mis revistas infantiles, mezcla ingenua de historia básica y chistes de Pelopincho y Cachirula se agigantara ante mis ojos.Después de la estatua de Garay, agarramos por Defensa pisando el adoquinado. Esa calle, sin ingleses ni aceite hirviente igual está ardiendo de turistas. ¿Sabés que ella contempló la lucha desigual con los albiones que querían quedarse con la pampa? ¡Como cambiaron los tiempos! La conquista no es como en el Virreinato, a puro soldado y bayoneta. Los rubios lucen hoy sus lindos dientes blancos parejitos y en la mano se adivina el empuñar el maletín ejecutivo de lunes a viernes en la City...También hay alemanes, españoles y hasta algún trasnochado japonés al que me dan ganas de contarle que, de chica lo soñaba, cuando aprendí el significado de la palabra antípodas. Alguien nos cuenta que son cada vez más los que llegan para aprender a bailar tango de verdad, tango en su cuna.
Mas allá, varios chiquilines que en todo se parecen al de Ferrer y Piazzolla se ocupan de abrir y cerrar las puertas de los autos. Se ven demasiadas “caras sucias de angelito con bluyín ...” en este Buenos Aires dos mil tres. Gorriones solitarios que buscan cobijarse en las bandadas urbanas de niños sin infancia.Pero mejor miremos esas casas, son muchas las antiguas, con zaguanes de pisos en damero y rejas voladas sobre las veredas. Faltan el quincallero y la mazamorrera. Casi, casi, se escuchan sus pregones.
El barrio de San Telmo era asiento de la flor y nata de la sociedad porteña, (algo de flor y mucha nata, porque la mayoría explotaba los campos ganados al indígena donde las vacas eran el máximo tesoro) allá por el mil ochocientos. Entonces, muchas familias levantaron aquí sus espléndidas mansiones, y estas casas son los vestigios de las mismas. La fiebre amarilla diezmó San Telmo y los ilustres huyeron hacia el norte. Los deslustrados, que no pudieron escapar a la peste, familias de obreros italianos y españoles que trabajaban en el puerto, ocuparon los palacetes abandonados. Aquellas enormes casas fueron llenándose de inmigrantes que alquilaban una habitación con baño y cocina compartidos. Algunos perduran, se llaman ahora hoteles de renta, pero la mayoría, por obra y gracia del progreso, se convirtieron en comercios que muestran antigüedades de todo color y forma y muchos, pero muchos cambalaches con estilo. Mirá ese cielo azul y transparente… ¿escuchás el canto de los pájaros? ¿Te imaginabas que a pocas cuadras de la Rosada ibas a encontrar este patio con aljibes y jazmines?Decíme la verdad…ni en tus mejores sueños. Esto también es Buenos Aires.…Tenés razón, la Plaza Dorrego debe estar en su apogeo, son apenas las tres de la tarde. ¿Tomamos el café en las mesitas de hierro fundido color verde oxidado, mirando a los bailarines de tango que hacen firuletes en la esquina? Quejas de bandoneón suena mejor un domingo por aquí, en vivo y en directo. Si, ya sé que el Rastro es increíble y que el Mercado de Pulgas de París, inolvidable, pero mirá, fijáte bien, esos frascos de perfume ¿no son como los de tu abuela Dominga? …¿Y aquellas tarjetas con rosas victorianas de principios de siglo? Me pareció ver unas parecidas en un cajón de casa. ¡Hasta pelelas de porcelana con la tapa tienen! ¡Y esas cortinas de macramé tan especiales!
Bueno, la campana de la iglesia repica las cinco de la tarde y hace frío. Volvamos si querés a nuestro sitio. Yo, a Parque Chacabuco, no muy lejos y vos, vos a Madrid, Milán, Barcelona o donde cuadre.
Decíle a tus papás que San Telmo y Buenos Aires los van a seguir esperando, porque ustedes son para siempre parte nuestra, aunque el viento globalizado los haya arrancado de esta tierra de jacarandaes y malvones, de paraísos, tipas y perfumadas madreselvas.


1-De gauchos y chorizos

26 de Agosto de 2002
El gaucho, que ocupó nuestras pampas y se vio inmortalizado en El Matadero, en Martín Fierro o Don Segundo Sombra, nunca imaginó que en pleno siglo veintiuno, la crisis proveería a esta ciudad, de nobles imitadores de sus usos y costumbres. Yo conocía los gauchos matreros, los gauchos arrieros, los gauchos baqueanos, hasta gauchos judíos hemos tenido, que aún los tenemos por el litoral, bailando chamarritas, pero la crisis ha creado una nueva clase de gauchos urbanos: los gauchos …”choriceros”. Es que están brotando en las calles de ésta ciudad, unos sucedáneos de los fogones en los que el gaucho preparaba su carne desde tiempos inmemoriales. Se trata de una versión criolla de MacDonald del subdesarrollo y la desocupación, que amenaza con dejar exhaustas nuestras pituitarias.
Se ocupan de su preparación, miles de desocupados que sacan la parrilla portátil, el changuito desvencijado o la lata con el viejo elástico de la nona, a la calle y sin permiso municipal, ni vecinal, sin preguntarse si incomodan a algún vecino o caminante con su nuevo micro-emprendimiento, se ponen a preparar a eso de las diez de la mañana, el fueguito con el que a mediodía cocinarán unos melancólicos chorizos, endemoniado vestigio del fogón del gaucho, y un poquito más aquí en el tiempo, de los proverbiales asados “de obra en construcción” que supieron formar parte del anecdotario ciudadano. Lo mas curioso es que nuestros nobles choripanes, ofrecidos a la módica suma de un devaluado peso por unidad, encuentran gran aceptación entre los hambrientos transeúntes que los degluten con fruición, sin hacer caso del ahumado perfume que pasa a impregnar sus ropas, luego de alimentarse con tan tradicional y pampeano manjar.De ese modo, su modesto aporte, contribuye a paliar la escasez monetaria en las casas de los nuevos gauchos choripaneros.
Esta versión alimenticia de los tradicionales fogones criollos, amenaza con completar la ruina de los ya contaminados "buenos aires" de Santa María.Que si antes, lo que nos mataba a los porteños era la humedad, ahora serán los vapores del choripán.

Y un cuento…
ANILLOS DE PLATA

Marina no había vuelto a la Argentina desde que El Capicúa (MENEM) comenzara su primer gobierno, por eso, me puse tan contenta de verla en la cancel con la sonrisa de oreja a oreja de otros tiempos.









Cuando nos sentamos en la galería a tomar fresco y a contarnos nuestras cosas, la vi un poco extraña, pero pensé que como hacía mucho que no charlábamos, era cuestión de tiempo y confianza, nada más.
Y así fue. Después de contarme su vida allá en Mallorca, sus éxitos como pintora, de describirme con pelos y señales la casita de piedra junto al mar y la playa en la Colonia de San Jordi; después de contarle yo las penurias de cada día aquí por estos pagos, se fue tan rápido como había entrado. Pero antes me propuso un intercambio que acepté verdaderamente entusiasmada.
Es que ella traía en el dedo anular de la mano derecha, un anillo muy raro, que parecía una cucharita de plata doblada por alguna fuerza poderosa, llena de misterio.Marina me dijo: “¿Qué te parece si me das ese anillo de la guarda india que tenés y te lo cambio por éste que te llama la atención?”
Acepté en seguida, por supuesto. Un anillo hecho en Mallorca era algo más original y diferente a las cosas que se veían por aquí. Tardé un suspiro en arrancarme del dedo el aro de plata con la guarda diaguita y mucho menos que eso en poner mi dedo en la cucharita enrollada.
Esa noche, me fui a dormir como todas las noches, bien cansada, pero me levanté peor todavía.
No me acordaba qué me había pasado pero me parecía haber bailado un bolero y comido ensaimadas. Lo dejé pasar.
La noche siguiente, anduve por La Lonja y también entré al Castillo de Bellver. Otra vez me levanté agotada.
Cuando la tercera noche del día tercero casi me ahogo al tirarme de un peñón frente al Mediterráneo azul turquesa, pensé que era hora de llamar a Marina aunque la llamada costara un ojo de la cara y preguntarle qué pasaba.Me respondió: “Nada, piba, ¿qué querés que pase?”
-Mirá, Marina, me están pasando cosas raras. Sueño con lugares que no conozco y anoche casi me ahogo en el mar. Me salvé porque se me enganchó el tirante de la malla (bañador) en una roca.
-¡Ah! piba, me contestó Marina, si es por eso, anoche, quedé reventada de bailar tango en un piringundín de mala muerte por San Telmo, así que no te quejés que por lo menos estuviste en un lugar de prima.








Decididamente, la cosa estaba peliaguda. Me dí cuenta de eso después que Marina me contó del atracón que se dio dos noches atrás en Las Cuartetas, a pura pizza y fainá.
Ahí me avivé, caí del nido, dije ¡Eureka! ¡Los anillos!
Pero era demasiado tarde. El problema se ha hecho crónico. Tengo las manos hinchadas de amasar sobrasadas y a toda hora me escuchan en casa cantando: “copeo copeo, copeo salat, si tu no te turas yo estiq eturát”.
En cuanto a Marina, ya no se dedica a pintora de caballete. En toda Mallorca la conocen como Estercita, la milonguera.

Cati Cobas

PD: Hay palabras del lunfardo que, si quieren, puedo aclararlas, aunque en general los españoles comprenden lo que decimos. Las incomprensibles las he aclarado entre paréntesis.

miércoles, mayo 30, 2007

Aída Balta en IB3-Radio, con Sandra Llabrés y Joana Pol.

LEMA:

"La sangre de mi espíritu es mi lengua y mi patria...”
Unamuno


BIOGRAFÍA:

Mi nombre es Aída Balta Balta Campbell, nací en Lima, la capital de Perú. Desde niña me gusto leer. Sentía que, cada libro que llegaba a mis manos, me brindaría un mundo de aventuras y posibilidades. Fue en la biblioteca de mi bisabuelo que contraje esta larga pasión por la literatura. Recuerdo que el primer libro que leí fue Alicia en el país de la maravillas, de la editorial Bruguera. Esta experiencia fue extraordinaria y me incentivo a continuar con mis expediciones en la biblioteca en la cual fui encontrando obras de: Edgar Allan Poe, Agatha Cristie, Miguel de Cervantes, Flaubert, Tolstoi, Dostoiewski, es decir, todo un universo fabuloso e insospechado. A los quince años me fui a vivir con mi familia a Caracas. Fue en aquella época que empecé a leer a escritores latinoamericanos: Gabriel García Márquez, Macedonio Fernández, Mario Vargas Llosa y Julio Cortazar. Recuerdo que, por aquella época, empecé a escribir una serie de poemas muy malos. Fue entonces cuando el amor toco mi puerta, o mejor dicho, cuando yo toque la puerta de mi amor: un vecino cuatro años mayor que yo de quien me había enamorado a distancia y a quien me atreví a buscar para invitarlo a una fiesta. Desde entonces mi vecino, que estudiaba leyes y cuyo mundo literario se centraba en las obras de Herman Hesse, se convirtió, por compromiso o afición, en mi primer lector. De esa manera mi vida dio un giro inusitado. No existía día en que no escribiese un poema o un breve cuento para él. Mi padre, nervioso por mi situación de colegiala locamente enamorada, no tardo en enviarme a Roma a casa de un tío diplomático. Allí, a pesar de la pena que me produjo la separación, conocí gente muy interesante y empecé a viajar y a escribir la que sería mi primera novela: Sodoma Santos y Gomorra que años más tarde (1985) quedaría finalista en el concurso de novela Wiracocha del grupo editorial planeta. Esta novela se la dedique a mi hijo: producto de mi unión con mí vecino gran amor. Un amor que progreso muchísimo a través de las cartas postales que nos enviábamos, al punto de que llegue a casarme con él. Fue así como empecé un nuevo capítulo de mi vida en Caracas donde el matrimonio duro ocho años. A los dos años del nacimiento de mi hijo ingrese a estudiar Ciencias de la Comunicación a la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, donde afiance mi vocación por la literatura y el teatro… recuerdo que, con algunos compañeros de estudios, creamos un grupo teatral que bautizamos con el nombre de Experimento V y para el cual escribí una obra: La reunión, que fue puesta en escena bajo mi dirección. Esta fue una experiencia muy productiva que, más adelante, me estimularía a dedicarme a dar clases de teatro en la Universidad de San Martín de Porres en Lima –Perú y a escribir: Historia General del Teatro en el Perú, (2001).
En 1983 me gradué en la universidad y retorne a radicar a Lima con mi hijo. Allí me dedique al periodismo escrito, especialmente, a la crítica de artes plásticas, literatura y teatro. Mientras tanto, estudie una maestría en comunicaciones y me fui abriendo camino en el campo de la docencia universitaria. En 1987 publique mi segunda novela: El Legado de Caín bajo el sello editorial El Quijote. Entonces mi país vivía inmerso dentro de la violencia terrorista que empezó a causar verdaderos estragos dentro del ánimo de todos. En medio de esta desazón e incertidumbre solíamos quedarnos sin electricidad debido a los atentados contra las torres de energía. Por aquel tiempo todavía no usaba computadora para escribir sino una maquina eléctrica con algo de memoria y, cuando nos quedábamos sin energía, recurría a un lamparín a gas y a una antigua Rémington que hasta ahora conservo con mucho cariño porque fue de mi padre.
En 1,996 y después de escribir algunas obras todavía inéditas, publique Tiempo de Opera, una novela que narra las peripecias de una escritora inmersa en el mundo del psicoanálisis. En 1998 escribí un ensayo: Presencia de la mujer en el periodismo peruano. Una obra que me brinda muchas satisfacciones ya que, actualmente, forma parte de las lecturas de mis alumnos en la universidad.


MANIFIESTO:

Creo en la palabra escrita que para mi es palabra empeñada, la necesidad de creer en algo, en alguien… es la vocación inquebrantable de una búsqueda… una necesidad de llegar a la verdad, al origen de toda duda…Escribir es invocar a la vida misma, es reconstruir la existencia para que pueda alojarnos en su misterio, en todos sus caminos… Escribir es un acto de entrega, una forma de amar y de amarnos en todo aquello que, de uno y otros, hemos aprendido. La palabra escrita nos da forma, nos impulsa, nos arroja y nos abraza…nos desnuda y nos protege…Escribir es una libertad en creación constante…un influjo de lucidez que nos acerca a todos los tiempos, a todas las ciudades…a un mundo sin fronteras… Somos todos y cada uno liberados en la palabra, en todo signo… Y escribo para no olvidar…para comprender, para comprenderme…Amo la palabra que perdura en el aire, en la atmósfera sin tiempo, en los paisajes de la memoria…amo su rebelde estrépito y su paciente silencio…Amo la palabra que también se hace tuya, que sortea los escollos, los paisajes oscuros…Cuando escribo creo en los milagros, en los sortilegios sagrados, en los pronunciamientos de fe…Siempre que escribo vuelvo a nacer, me reconstruyo en cada signo…en cada consigna me pertenezco y , al mismo tiempo, soy una con el mundo…tu mundo …el nuestro.


LECTURA:

Juego de espejos
(Extraído de la Sexta Parte de La Película)


Andrés conduce el automóvil rumbo a la locación. Gloria, sentada a su lado, estudia en silencio sus parlamentos. Andrés observa a la actriz por unos instantes y enseguida, regresando su atención a la carretera, recuerda las circunstancias que lo llevaron a conocerla: El rodaje de la película había comenzado hacía quince días y aún, a pesar de las múltiples audiciones, no se había encontrado una actriz que reuniera las condiciones necesarias para el papel de Patricia adulta que según Manuela, además de la experiencia profesional, debería parecerse físicamente a ella. Esta última demanda, Andrés la tomó como un simple capricho de carácter narcisista, el cual todavía no despertaba sus sospechas sobre la posibilidad de que la historia cinematográfica estuviera basada en la vida de Manuela, cuyas exigencias se fueron haciendo tan apremiantes, que un día Andrés decidió buscar por su cuenta a la ansiada Patricia. Recuerda que una tarde, luego de visitar varias academias de actuación y modelaje donde únicamente encontró adolescentes con poses de divas, acudió a la Escuela Nacional de Arte Dramático. Una extraña y burda edificación de los años cuarenta, cuyo director, un dramaturgo de setenta años de edad y con un centenar de obras teatrales publicadas, se sintió contento de que se buscará dentro de aquel empobrecido centro de estudios, a una actriz que pudiera reunir las condiciones para rodar una película que, como había leído en los diarios, se proyectaría en el Festival de Cannes. Pero, antes de reunir a las posibles candidatas, Andrés recuerda que el director del centro de estudios le hizo hacer un recorrido por las maltrechas instalaciones del lugar, cuyo nombre: La Cabaña se debe al estilo de construcción que emula las viviendas de la lejana campiña alemana y que, en sus primeros tiempos, antes de que fuera donada al estado en la década de los cincuenta, era el sitio de reunión de la alta sociedad limeña. Época en la cual, dentro de aquellos muros, se suscitaron extraños suicidios y crímenes que el director iba narrando a Andrés mientras le enseñaba, con inusual orgullo, el teatro de crujientes maderas y cuatrocientas desvencijadas butacas donde, según el dramaturgo, solían tomar asiento fantasmales presencias que solo él y ciertos empleados de la Escuela podían identificar. Andrés recuerda que, cuando el dramaturgo le contaba tal historia, escuchó un agudo y desagradable maullido que le hizo sentir un insólito escalofrío en todo el cuerpo pero, cuando diviso a un gato de blanquísimo pelambre agazapado sobre el respaldar de una de las butacas, se tranquilizo a pesar de que su extravagante guía, le dijo que aquel felino era la mascota de una mujer del más allá que había sido amante del Presidente Leguía. Después, de éstas palabras y como si los presuntos acontecimientos de carácter extraordinario conformaran la cotidiana realidad de aquella Escuela, el director condujo a Andrés, por un oscuro corredor de húmedas y corroídas maderas, hasta los camerinos ubicados en dos pisos y en torno a un espacio de medianas proporciones en el cual había una serie de viejos baúles e implementos de utilería. Allí, rodeado de telarañas, Andrés identificó la replica de una armadura de los cruzados que al instante se acercó a registrar pero, el director, le aconsejó que no tocara dicha prenda ya que dentro de ella habitaba una familia de murciélagos. Ante aquella sugerencia que parecía extraída de alguna comedia teatral, Andrés soltó una incontrolable carcajada que no tardó en convertirse en gesto de repulsa cuando vio que su singular guía sacó de la interioridad de la armadura un diminuto mamífero alado que enseguida ascendió, en ágil aleteo, hasta perderse entre las vigas del techo mientras el dramaturgo reía explicando que sentía un gran afecto por aquellos animales a los que consideraba víctimas de la incomprensión humana. Desde ese momento, Andrés ya sólo deseaba que aquel espectral recorrido concluya. Pero el guía, pleno de vitalidad, continuaba enseñándole las entrañas de su universo laboral. De pronto, éste, abrió la puerta de uno de los camerinos diciendo alegremente, que la creencia en la vida después de la muerte se hacía inequívoca en esa Escuela e incentivaba la imaginación y la creatividad de los alumnos cuyo mayor ejercicio de autocontrol lo tenían dentro de aquellos vestidores, especialmente, dentro del que acababa de abrir ya que, por designios misteriosos, los espejos no reflejaban ninguna imagen humana. Algo que Andrés, pudo comprobar: los espejos, adheridos a todo lo largo de las paredes del camerino, no reflejaban nada a pesar de dar la impresión de ser verdaderas lunas de cristal azogadas. Entonces, Andrés, sintiéndose burlado, le dijo al director que su centro de estudios tenía muy buenos efectos especiales. Este, frunciendo el entrecejo y en tono de reproche, respondió que los cineastas modernos habían perdido toda capacidad de asombro ante los fenómenos misteriosos de la vida y que eso se debía a la desproporcionada utilización de las nueva tecnología. Andrés, sintió ganas de discutir al respecto pero, el dramaturgo no le dio opción ya que, inmediatamente después de emitir su juicio, le aviso que ya era el momento adecuado para reunir a las alumnas con posibilidades de trabajar en el filme.
El retorno a las oficinas administrativas de la Escuela, fue en silencio. Andrés recuerda que el director caminaba a paso largo, por momentos casi corriendo y que, al llegar a las puertas de su despacho le pidió que lo espere en la sala de ingreso mientras él hacía las coordinaciones pertinentes. Durante aquellos momentos de expectativa, Andrés escuchó una voz femenina recitando uno de los parlamentos de Nora en Casa de muñecas. Una voz que sintió de una sensibilidad especial y que le pareció que provenía del fondo de un pasadizo, ubicado en el extremo izquierdo de aquella sala. Corredor largísimo y de numerosas aulas en ambos lados que Andrés empezó a recorrer atento a aquella voz que fortuitamente dejó de escuchar cuando, un grupo de alumnos disfrazados de payasos y armando alboroto, salió de uno de los salones de clase. Andrés, desorientado y ansioso, preguntó a un bufón en qué aula se estaba llevando a cabo los ensayos de la obra de Henrik Ibsen. El interrogado, sosteniendo su nariz de plástico, respondió que no conocía a nadie con ese nombre…
MÙSICA:
Pas de deux del hada de Azúcar del " Cascanueces" de Chaikovski.

martes, mayo 29, 2007

Jorge Sagrera en IB3-RADIO con Sandra Llabrés y la escritora mallorquina Joana Pol.

Aquí tenéis el booktrailer correspondiente al programa del pasado miércoles 6 de junio. Voces de Javier Roca, Joan Coll y de la propia Sandra Llabrés. ¡Que lo disfrutéis!




Currículum Jorge Luis Sagrera




Jorge Luis Sagrera nace en San Pedro, Argentina, el 13 de mayo de 1959. Es escritor, docente y Licenciado en Comunicación Social (Universidad Nacional de Rosario, Argentina).

Dicta talleres literarios y la materia Teorías de la percepción y la comunicación, materia del 2º año del profesorado, en el Conservatorio Provincial de música de la ciudad de San Pedro.


Indice

1-Publicaciones
2-Presentaciones
3-Produción artística
4-Premios a la producción literaria
5- Producción pedagógica didáctica
6- Otras



1- Publicaciones


Obras éditas.

1994 - Cuento La ventana en Concurso Haroldo Conti, Subsecretaría de Cultura, Bs.As, Argentina, Antología editada por Ediciones Otras puertas; página 136

Cuento El hambre y mi hermano en Antología Grupo Arcano 94, Ediciones del Dock; Argentina, página 83

1995 - El ojo del ciclón (cuentos, 127 páginas) editado por el Grupo Editor Latinoamericano. Argentina.

1996 - El talón de Esaú (novela, 134 páginas), editada por el Grupo Editor Latinoamericano. Argentina.

2003 - Cuento Desgarro mallorquín, II Certamen Nacional de Cuentos y Poesía, Junínpaís 2003, editado por Edición de las tres lagunas, Argentina 2003; página 47

2004 - Sus cuentos Desgarro balear, o cómo la vida te deja sin patria y En el momento justo equivocado, son publicados en la antología 5º Concurs Literari Internacional Sant Jordi 2003, organizado por la Federació D'Associacions Balears a Catalunya y editado por el Govern de les Illes Balears; 2004, páginas 75 y 125

Aura y punctum, crepúsculos en el siglo que amanece, Ensayo sobre imágenes fotográficas y pictóricas, publicado en La trama Nº 9, edición Agosto de 2004, Anuario de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. UNR Editora.

2005 - Su cuento Oíd mortales el ruido de escritos dispersos por el aire es publicado en la antología 6º Concurs Literari Internacional Sant Jordi 2004, organizado por la Federació D'Associacions Balears a Catalunya y editado por el Govern de les Illes Balears; 2005, página 29

Su novela, Los corderos imperfectos (200 páginas), es publicada en formato electrónico por la Fundación Cátedra Iberoamericana, dependiente de la Universidad de Las Islas Baleares, España.

Su libro de cuentos, El ojo del ciclón, es publicado en formato electrónico por la Fundación Cátedra Iberoamericana, dependiente de la Universidad de Las Islas Baleares, España.

Thautón, el dios escribidor y Vida de perros, cuentos, publicados en la IV Convergencia Nacional de Cuentos, Junínpaís 2005; 2005, página 15 y 19

2006 - Idos; Niños y Descoloridos (cuentos 127 páginas), editada por Editorial El Escriba, financiada por el Govern de les Illes Balears.


Obras inéditas.


Análisis del discurso de Carlos Saúl Menem, pronunciado el 8 de julio de 1989, ante el Congreso, con pedido de publicación por la cátedra Comunicación y Discurso Político, de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina.





2- Presentaciones


05/10/95 Biblioteca Popular Rafael Obligado. San Pedro, Bs.As., Argentina. El ojo del ciclón (Cuentos).

01/11/96 Biblioteca Popular Rafael Obligado. San Pedro, Bs. As., Argentina. El talón de Esaú (Novela).

21/03/96 Centro Cultural Juan Martín de Pueyrredón. Mar del Plata, Argentina. El ojo del ciclón (Cuentos).

27/02/97 Librería Erasmo. Mar del Plata, Argentina. El talón de Esaú (Novela).

08/04/98 Centre Cultural, Ajuntament de Felanitx. Felanitx, Mallorca, España. El talón de Esaú (Novela).

06 al 13/11/98 Salón Pasos Perdidos- Hble. Cámara Diputados. La Plata, Argentina. Muestra colectiva artistas sampedrinos

03/2003 Con su cuento Desgarro balear, participa de la muestra "Así vivieron, así viven los descendientes de baleares en la Argentina", exhibida en Palma, España.

28/02/2007 Presenta su libro de cuentos Idos; Niños y Descoloridos, en Felanitx, Mallorca, España.


Asistencia a Congresos, Seminarios, Ferias, Muestras y otros.

1999 Septiembre. Dirección de Educación primaria, participa en el Encuentro sobre Medios de Comunicación.


2000 - Julio. Es invitado a participar en la Feria del Libro en el Stand de la F.E.B. (Federación de Educadores Bonaerenses) con sus libros El ojo del ciclón (cuentos 1995) y El talón de Esaú (Novela 1996)


2001 - Julio. Es invitado a participar en la Feria del Libro en el Stand de la F.E.B.

Octubre. Es convocado a participar como jurado en el IV Certamen Literario "Fundación de Perez Millán", Ramallo, Buenos Aires.


2002 - Mayo es invitado a participar en la Feria del libro en el Stand de la F.E.B.

Julio Disertante y Expositor en la 2 ª Feria del libro de escritores sampedrinos.

Octubre asistente al Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social. U.N.R., Rosario.


2003 - Disertante en el Encuentro La escuela lee más, organizado por la Dirección General de Cultura y Educación.





3- Producción Artística



Realización de videos.

1998 - Escribió el guión del Documental Malvinas 1982-1998. El 25 de Julio, consiguió el primer puesto en la categoría 3 de los Premios ATVC (Asociación Arg. de televisión por cable); distinción que anualmente otorga la Asociación de Televisión por Cable. El 13 de Diciembre 13, la Mutual de Trabajadores de Prensa de Mar del Plata, le otorgó El Delfín de Oro, Primer Premio en su categoría.

2003 - Realizó, en colaboración, dos videos institucionales, solicitados por la Agrupación Mallorca de San Pedro, referidos a la inmigración balear, y que fueron presentados bajo el título Historias de inmigrantes, en la Biblioteca Popular Rafael Obligado.




4- Pemios a la producción literaria


1993 - Segundo Premio, Biblioteca Popular Rafael Obligado, San Pedro, Buenos Aires, por su cuento La Ventana. Jurado: Edna Pozzi, J. Thomas, M. Taurizano.

1994 - El Concurso Haroldo Conti, organizado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, le otorgó el Premio Publicación a su cuento La Ventana. Jurado: M. Briante, A. Dal Masetto, G. Báñez.

El Grupo Arcano, le concedió el Premio Publicación a su cuento El hambre y mi hermano. Jurado: S. Silvestre, C. Pereiro, V. Battista.

En el Tercer Certamen Nacional de libros de cuentos, organizado por la Fundación Acero Gral. Savio, San Nicolás, Buenos Aires, consiguió el Segundo Premio con su libro El ojo del ciclón. Jurado: L. Demitrópulos, C. Pereiro, V. Battista.

En el mes de Diciembre, el Fondo Nacional de las Artes le otorgó el Premio Mención a su libro de Cuentos El ojo del ciclón, editado por el Grupo Editor Latinoamericano. Jurado: S. Iparaguirre, G. Saccomano, V. Battista.

1995 - Su libro, El talón de Esaú, obtuvo el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes. Novela editada en el año 1996 por el Grupo Editor Latinoamericano. Jurado: E. Gudiño Kieffer, M. Goloboff, O. Gallone.


2002 - Abril. Consigue el 2º Premio con su cuento Desgarro Mallorquín, en el Concurso Saint Jordi, organizado por la Federació D'associacions de Baleares a Catalunya, España.


2003 - Setiembre. Su cuento Desgarro mallorquín recibe Mención Especial y Mención de Honor en el II Certamen Nacional de Cuento y Poesía, Junínpaís 2003, y es editado en una antología (Edición de las tres lagunas, 2003; página 47).

Diciembre. Obtiene con su obra, Thautón, el dios escribidor, el 1º Premio compartido en el concurso de cuentos organizado por la Biblioteca Popular “Eduardo Requena”, junto a la Casa Balear de Villa María y la S.A.D.E. (Filial Villa María).

2004 - Agosto. El séptimo roble, consigue el 1º Premio en el Concurso Literario de la Junta Diocesana de Catequesis. Diócesis de San Nicolás.

2005 - Consigue el 1º Premio con su cuento Veterano se ofrece, en el Concurso Saint Jordi, organizado por la Federació D'associacions de Baleares a Catalunya, España.

Septiembre. Su cuento Thautón, el dios escribidor recibe el Segundo Premio en el IV Certamen Nacional de Cuento y Poesía, Junínpaís 2005

Noviembre. Veterano se ofrece obtiene tercera mención en el certamen HonorArte, Buenos Aires.

2006 - Abril. El loco y la cuerda consigue el 1º Premio en el Concurso Saint Jordi, organizado por la Federació D'associacions de Baleares a Catalunya, España.

2006 – Noviembre. Su cuento Una carta en la manga, recibe el 1º Premio en el 1° Certamen de Cuento Breve "CUENTOS DEL SUR", organizado por el Directorio del Boulevard Shopping de Adrogué y la Biblioteca Popular y Municipal "Esteban Adrogué" de la Municipalidad de Almirante Brown.



5- Producción pedagógica didáctica


2000 - Julio. La Revista Consudec, Nº 888, publica su trabajo Algunas cuestiones a tener en cuenta a la hora de narrar, material para utilizar en Nivel E.G.B. y Polimodal.

2004 - Octubre. El profesor Jorge Alfredo Maxit le realiza una entrevista, Entre el ojo y el talón, para la Revista Consudec, Nº 988

2004 - Una mirada sobre el problema en la educación (Artículo Inédito).

2005 - Junio. La Revista Consudec, Nº 1004, publica su trabajo Conocimiento descartable y deuda interna, ejercicios de lectura y escritura para el Polimodal.


6 - Otras


Currículum de actividades ligadas a las expresiones de la cultura y a la docencia.


Ø Desde el año 1995 dicta Talleres literarios.

Ø En el período 1996-1998, ejerce la presidencia de la Biblioteca Popular Rafael Obligado, de San Pedro, Argentina, institución fundada en 1872.

Ø En el período 1998-1999, preside la Agrupación Mallorca, institución recreativa, tradicionalista y cultural, San Pedro, Argentina. Viaja en marzo y noviembre de 1998 y febrero de 1999 a Palma de Mallorca, España, a representar los intereses de la comunidad balear en San Pedro.

Ø En el 2000, funda, con un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Social, El Universitario, primer periódico universitario de San Pedro (a la fecha de hoy no se edita).

Ø En marzo de 2000 da de alta en internet su página de literatura y artículos de opinión, wwwjorgesagrera.com.ar (hoy rediseñándose)

Ø Desde junio a diciembre de 2001 dicta, en el colegio San Román de Buenos Aires, Argentina, un taller literario para padres.

Ø Desde marzo a diciembre de 2002 colabora en la sección literaria del semanario local Extra.

Ø En el período 2000 a 2006 colabora con la Municipalidad de San Pedro, Argentina, como jurado en los Torneos juveniles y abuelos bonaerenses en la disciplina Literatura.

Ø En el período 2004-(continúa), preside la Agrupación Mallorca, institución recreativa, tradicionalista y cultural, San Pedro, Argentina. Viaja en marzo 2005 a Ciutadella, Menorca, España, a representar los intereses de la comunidad balear en San Pedro.
En el año 2006, representa a la institución en el Consejo de Casas baleares en el exterior, que se realiza en Ibiza, España.

Ø Durante el 2005 colabora con su columna "Postal desde San Pedro", en el Felanitx, semanario de interés local, editado en la ciudad de Felanitx, Mallorca, Islas Baleares, España.

Ø Escribe "Postal desde San Pedro" en el periódico "Pintadas" de distribución gratuita en la Capital Federal.

Ø Desde el 1º de diciembre de 2006 se desempeña como corresponsal de la Agencia Balear de Noticias (ABN) y del periódico digital www.libertadbalearamerica.com



contacto:
H. Yrigoyen 1099
2930-San Pedro,
Argentina.
T.E.: 00 54 03329-424419
email: sagreravilla@redsp.com.ar


EL RINCÓN LITERARIO DE TRES DE NIT.
1-LEMA:

Solo quiero estar despierto
cuando explote la verdad

Víctor Heredia (cantautor argentino)

2-BIOGRAFÍA:

Soy Jorge Luis Sagrera (47 años), he nacido en San Pedro, un apacible pueblo ubicado a la vera del río Paraná, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

Comencé a escribir para mí mismo, para redimirme. Luego, la necesidad de encontrarme con el otro, con el prójimo, me impulsó a publicar mis escritos.

Incursiono en la narrativa (cuentos y novelas) y en el género periodístico. También he realizado documentales (Guerra de Malvinas) y una serie de ensayos. Algunos de estos trabajos, si desean, pueden leerlos en el sitio web www.yoescribo.com

El lugar donde escribo, es una habitación de la casa que llamamos “el jardín de invierno”. Desde ahí, se puede ver un parque irregular con palmeras, enredaderas varias, un manzano y una magnolia. Es un buen sitio mirar antes de crear.

Algunos vientos favorables me han encontrado con la velas desplegadas y, así, he conseguido editar dos libros de cuentos (El ojo del ciclón, e Idos; Niños y descoloridos) y una novela (El talón de Esaú).

Me levanto cada mañana esperando buenas noticias... Me levanto cada mañana con la esperanza de que soplen vientos favorables. Por eso, siempre, estoy atento y listo con la velas de mi barco preparadas.



3-MANIFIESTO:

Escribir es como respirar. Me gustaría, claro, respirar más horas por día. Para que esto suceda, mis libros, deberían leerse, agotarse, y luego escribir nuevos libros y así, ir respirando los lectores y yo.

Intentar explicar por qué lo hago; quiero decir, por qué escribo o por qué leo, se me ocurre tan difícil como querer explicarle a alguien la fe. ¿Por qué creo en lo que creo?
He llegado a la conclusión que, escribir o leer, es una gracia.

Me gusta imaginar que escribo para reparar la realidad. Así como un jardinero trabaja el jardín, removiendo la tierra, renovando de flores los canteros, regando... así, el escritor, trabaja con y las palabras, también, a veces, para hacer de este mundo un sitio más agradable.
4-LECTURA:

Pensé que ese lugar era el Paraíso. Pensé en la Oveja Perdida del evangelio. En la oveja número cien. Pensé en las noventa y nueve ovejas restantes, en las ovejas del montón. Aborrecía a esas noventa y nueve ovejas. Pensé también que, a causa de mi exigencia de perfección, jamás podría permitirme ser una oveja extraviada. Jamás permitirme ser un oveja descarriada, pero cómo envidio, Dios mío, el amor que se le prodiga a esa oveja perdida.
Fragmento de la novela, inédita, Los corderos imperfectos.

* * *


Un perrito, empapado, se había acurrucado en el umbral de una puerta. Tenía el hocico metido entre las patas y el pecho. Se calentaba.
-Lindo día- le dije, pero él no me miró.
Se basta con su propio aliento.
-Te bastás con tu propio aliento, ¿eh, pichicho?
¿Por qué a los hombres les está vedada esta posibilidad?
-¡Guáu, guáu!
Claro que sí, opino lo mismo.
Fragmento de la novela El talón de Esaú.


* * *

M
i nueva casa está enclavada en la ladera de una montaña. La parte oeste, el fondo, se encuentra casi contra la mole de piedra; uno sale al patio y se topa con una especie de muro, un tapial infranqueable.
Muchas tardes he permanecido en el patio esperando que los rayos del sol entibiaran un poco ese lugar, pero la espera ha resultado inútil. Creo que el fondo de la casa no tiene ninguna posibilidad de recibir el sol, al menos mientras tenga la montaña atrás. En cambio el frente, orientado hacia el este, ofrece otra visión. Me gusta comparar mi nueva morada con la luna misteriosa que gira a nuestro alrededor mostrándonos siempre la misma cara. De chico debo haber soñado esta casa y este lugar. Tuve que andar mucho para encontrarla.

Fragmento del cuento La ventana.

* * *

Ya superamos Río de Janeiro y las turbulencias han cesado. Sin embargo, esta letra no es muy buena. Mi estado de ánimo tampoco lo es.
¿Me concedés un último deseo?: regresá al museo, querida Cecilia, y ubicate ante el cuadro de Bouabré, aquel de los cuadritos colgados. Si te fijás con atención arriba, a la derecha, hay uno que parece salirse de la obra. Me gustó mucho la actitud de ese cuadrito, no está a mitad de camino, se ha jugado para uno de los lados. Al observarlo, comprenderás lo mismo que yo: ese cuadrito no está entrando a la obra, ese cuadrito se marcha. Definitivamente. Ese cuadrito soy yo.
Te quiere y por eso se aleja,
Andrés

Fragmento del cuento ¿Entrando o saliendo?



5-CANCIÓN:

Tratando de crecer, de Juan Carlos Baglietto (cantautor Argentino)
El estribillo dice:

“Todavía me emocionan ciertas voces
todavía creo en mirar a los ojos
todavía hay mucha gente que está viva
todavía y a Dios gracias todavía”.

domingo, mayo 20, 2007

Jesús Caudevilla en IB3-Radio con Sandra Llabrés y Joana Pol

Como ya sabéis, la escritora mallorquina Joana Pol está al frente de un proyecto pionero llamado Mallorca Fantàstica 2007. Todos en su equipo estamos involucrados en este proyecto, y por eso la sección blogera del Rincón Literario va un poco retrasada, pero como veis, aunque sea con algo de retraso, cumpliendo.

En esta ocasión, no ha podido ser Joana Pol quien confeccionara el consabido booktrailer que corresponde al programa de Jesús Caudevilla, sino nuestro agobiado compañero Tomeu Esteve, aunque con el texto de este exitoso autor de novela histórica es fácil que el booktrailer quede sumamente interesante.

Este es el archivo audiovisual prometido, y la reseña del paso de este autor por el programa de IB3-Radio ES RACÓ LITERARI DE 3 DE NIT, con Sandra Llabrés y Joana Pol. Que lo disfruten!!! La voz pertenece a la maravillosa Cristina Torres.




DOSSIER DE JESÚS CAUDEVILLA PASTOR

1 – LEMA:

Seguir escribiendo mientras tenga sentimientos que compartir.

2 – BIOGRAFÍA:

Jesús Caudevilla Pastor. Nacido en Sabadell el 16 Noviembre 1953. De padre aragonés y madre catalana.
He colaborado con diferentes periódicos y revistas. Actualmente colaboro de forma regular escribiendo para la revista El Pregó donde tengo una sección semanal propia de relatos, para la revista La Huecha de la Asociación Cultural Belsinon de Mallén, y columnas de opinión para los Semanarios Digitales Vegamediapress.com y Mazarronpress.com
Novelas publicadas: Amanecer en el Pacífico (1988), El castigo de un dios llamado Adis (1990), Soledades y Silencios (2002), El vuelo de Ícaro (2004), Las cañadas de Achinech (2005) y Alborada (2006).
A finales de este año está prevista la publicación de una novela histórica de un personaje que vivió en la Edad Media.
** Se puede visitar mi página web: www.caudevilla.com donde se detallan todas las sipnosis de mis novelas, e incluso figuran enlaces para poder solicitarlas directamente a las Editoriales si tienen problemas de conseguirla en alguna librería.



3 – MANIFIESTO:

Desde la infancia la literatura ha sido mi gran pasión. A los 11 años escribí mis primeros relatos y a los doce creé una publicación artesanal que distribuía entre los compañeros de escuela y amigos. Mientras mimaba las decenas de libros que formaban mi biblioteca soñaba con ver algún día mi nombre estampado en alguno. Dejaba correr mi imaginación en tanto se me escabullía algún suspiro... Cuando tuve en mis manos mi primera obra editada experimenté una sensación difícil de explicar. Una alegría infinita que me recorría todo el cuerpo. Había cumplido mi viejo sueño. Y confieso que esas bellas sensaciones se han ido repitiendo con cada uno de mis hijos literarios. Si algo he aprendido a lo largo de los años es que con constancia, trabajo y fe en uno mismo se puede recorrer un largo camino. Por muchas zancadillas que te pongan, por muchas veces que te caigas, con perseverancia te levantas y sigues hasta que tus ilusiones se vayan cumpliendo. ¿Hay algo más hermoso?

4 – LECTURA:

Fragmento de la novela (inicio) Alborada:

“A veces las tradiciones se rompen igual que lo hace un vaso al golpearse en el suelo. Siempre llega un momento en el que soplan nuevos aires desplazando los antiguos. Nada es eterno y menos en estas cuestiones. El mundo se mueve y nosotros con él. De conocer de antemano los sorprendentes hechos que les esperaban quizás hubiesen mantenido otro año más la costumbre. ¿O quizás no?... Ahora es tarde para llevar a cabo conjeturas. Ahora debemos dejarnos de elucubraciones y ceñirnos estrictamente a los acontecimientos. No nos perdamos es estériles especulaciones. Únicamente nos quedan los hechos. Una realidad que ha originado este relato y que no dejará impasible al lector.
Pero no nos adelantemos a los sucesos y sigamos el curso cronológico de la historia. Una historia que se inicia en Sabadell pero que acabará muy lejos de allí. ¿Muy lejos?... ¡Es tan difícil definir lejos o cerca en una historia como ésta!
En aquella oportunidad el viaje de los alumnos del Colegio Serra que acababan un ciclo no tuvo como destino Mallorca. ¡No!... En votación popular, libre y democrática, los jóvenes resolvieron por aplastante mayoría, con el beneplácito del director, desplazarse hasta África para visitar el archipiélago de las Canarias. No hay que creer que esta determinación era muestra de flojedad por parte del profesor. Ni mucho menos. El hombre transigió para no contrariar a los estudiantes en sus últimos días en el centro docente y, por qué negarlo, por la fuerte seducción que le causaba el asalto a otro continente.
Durante meses los chavales exprimieron la materia gris de sus cerebros en busca de diferentes formas para recaudar fondos. Debían paliar los elevados gastos de tan magna excursión a la otrora patria de los guanches. Esos nativos desconocidos por la mayoría y que mostraron su enorme valor en la defensa de su tierra. Los jóvenes intentaron convencer al rector para que se presentase a un concurso de televisión donde el concursante elegía el premio a conquistar tras superar una serie de pruebas. Espoleados por su rotunda negativa a acudir delante de las cámaras optaron por vender participaciones de lotería, libros, castañas y boniatos, objetos variopintos y hasta organizaron el singular sorteo de un fenomenal lote navideño compuesto por dos barras de turrón, media docena de botellas de cava compradas directamente en Sant Sadurní d’Anoia, un rechoncho cerdo procedente de Extremadura y criado a base e bellotas, una pareja de conejos, un gallo de altivo penacho rojo, una decena de caracoles de diversos tamaños y un pavo cebado y listo para engalanar el tradicional banquete de Nochebuena...
Ante ellos se abría una semana de ensueño en exóticos paisajes como compensación a la coronación de una hermosa etapa que, poco a poco, se esfumaría irremediablemente en el limbo del tiempo. Sólo para algunos permanecería en forma de evocación nostálgica. Atrás dejaban intensos años y un sinfín de vivencias y, por qué no, algún que otro castigo ganado a pulso. Infligido, eso sí, por unos tutores que siempre pensaban en el bien de esos niños que se iban transformando en adolescentes. Jóvenes repletos de incontenibles ansias de volar libremente.
El trayecto se realizaba a bordo de un boeing. Los ojos ávidos de aventuras se lanzaban a través de las pequeñas ventanillas intentando taladrar los algodonosos cúmulos que adquirían mil y una figuras. La exuberante fantasía de los adolescentes se multiplicaba inagotable.”

5 – CANCIÓN:

“Juan y José” de Joan Manuel Serrat.

jueves, abril 26, 2007

Armando Cubas Morales, entrevistado por Sandra Llabrés y Joana Pol en ib3-Radio

Los seguidores del Racó Literari de 3 de Nit tuvimos el privilegio de contar, al cumplirse casi un año del nacimiento del programa, con una segunda visita del autor Armando Cubas Morales. Digo bien, la segunda visita, pues Sandra Llabrés y Joana Pol ya tuvieron un primer encuentro con él, pero sólo los habitantes de las Baleares pudimos escuchar el programa en aquella ocasión, pues la conexión vía internet fue imposible. Como podréis ver, el programa dio mucho de sí y valió la pena. No os perdáis la lectura de la sinopsis de Libro del Retorno, la tercera entrega de Crónicas de la Atlántida de Armando Cubas Morales, en primicia para IB3-Radio y sus oyentes.



Lemas
«Vivir la vida es llevar a cabo el trabajo para el que uno ha nacido» (Albert Camus)

«En los tiempos sombríos,
¿se cantará también?
También se cantará
sobre los tiempos sombríos» (Bertolt Brecht)



Semblanza del último año


Hace unos días, me telefoneó mi amiga Joana Pol. Por si alguno de Uds. lo ignorara, las historias que Joana escribe sobre el país de las hadas no son novelas ni cuentos, sino reportajes.
—Pronto va a hacer un año desde que realizamos el Racó Literari sobre ti, y nos gustaría saber cómo te está yendo. ¿Qué te parece si, para abril o mayo…?
Eso, a bocajarro. Y yo escuché tras mi cogote el pitido de la Moira señalando el fin del recreo.
Joana, por supuesto, sabía que, en el último año, apenas si he escrito. Con el ofrecimiento, no pretendía sino inducirme a que me sacudiera la modorra. Si conocen Uds. a alguien más deseoso que ella de echar una mano, juéguense a la ruleta sin miedo el plazo de la hipoteca, pues, con la suerte que tienen, el envite va a hacerles multimillonarios. En esa disposición a ayudar y en su voluntad de justificar y disimular cualquier yerro ajeno, es en donde más patente se hace que Joana Pol es un hada. Y no un hada cualquiera: un hada la mar de estilosa.
El cante de lo que yo estaba pasando, seguro que se lo había dado Deinqaal, el duende que camina dentro de las zapatillas de Eloy Alonso. ¡Sí, ése cuyas facciones, superpuestas a las de mi amigo y colega, replican casi exactamente, a la distancia de un semáforo, las de Cervantes de joven! Poco antes de la llamada telefónica, Eloy–Deinqaal había venido a proponerme una razzia en el corral del las Musas, y yo le había respondido que no, que tenía que poner la lavadora, pues, a la tarde siguiente, debía coger otra vez el avión. Quienes de Uds. lo tengan de jefe de calderas, saben que los pinchazos de su tridente —ese híbrido variopinto como una paleta y melifluo al estilo de una nota de violín— suelen ser livianos. De ahí que su ataque, principalmente, me sorprendiera, aunque, claro, también me dolió: Deinqaal no deja de ser un demonio.
No es que le hubiese importado que mintiera. Si Joana Pol es un hada con estilo, Eloy Alonso es un diablo–artista. Pregúntenle qué prefiere, si la verdad o una mentira estética, y les replicará que qué han bebido. Fue uno de su estirpe quien dijo aquello de «La verdad os hará libres y, justo por eso, inmensamente desgraciados». No, no. Había sido la roma originalidad del embuste lo que le había hecho montar en cólera.
—¿Que no tienes ganas? —No preguntaba: rugía, ensartaba—. Y ¿quién te ha dicho a ti que se escribe por ganas? Por ganas, uno va al cine, se emborracha o hace el amor. Pero ¿escribir…? ¿Es–cri–bir…? Se escribe porque no hay más remedio; porque es el trabajo que se ha venido a hacer a este mundo.
“Porque es la condena que toca cumplir en este infierno”, pensé espetarle. Pero, dado que Deinqaal es un obvio morador de infiernos, mi acotación en nada hubiese variado su aserto. Probé, entonces, a defenderme con la verdad:
—¡Si es que no se me ocurre nada!
Inútilmente. Él, encogiéndose con ferocidad de hombros:
—Ni se te ocurrirá, a menos que te pongas a ello. Como bien sabes, por otra parte: tú no crees en la inspiración, y yo, ni te cuento.
Atento únicamente a salvar la cara, traté de defenderme ahondando en la misma dirección. Era inútil buscar otra más exitosa.
—¡Vivo veinte de cada treinta días en la ciudad que debió de inspirar a Michael Ende la descripción de la nada! ¡Un lugar en el que es tan raro que amanezca que, cuando sucede, acapara las portadas de los telediarios, y los periódicos tiran ediciones especiales! Y ¿ lo que llueve…? Si hubiera sido verdad que Océano se desfonda sobre el abismo en alguna parte del mundo, el sumidero estaría ahí. ¿Te concentrarías tú de morar en un sumidero?
Pero Deinqaal, implacable:
—En Flandes se puso el sol hace ya muchos siglos, así que no vengas ahora haciéndote de nuevas. Lo que sucede realmente es que te has hecho muy comodón. En tus buenos tiempos, te bastaba una servilleta de papel para escamotearte de trece sujetos, por aburridos, terriblemente aburridores. Recupera algo de aquello, y punto.
¡Y punto! ¡Claro! Y punto. «Vivir la vida es llevar a cabo el trabajo para el que uno ha nacido». Sí, sí; ya, ya… Suspiré en silencio, preparado para rendirme.
—Llevas toda la vida queriendo ser escritor. ¿Qué te pasa ahora?
Era demasiado. En un rapto de insania, aún parecía que quisiera machacarme. Le salté al cuello:
—¡Llevo toda la vida obligado a ser escritor, que no es lo mismo! Si me hubiera sido dable elegir, yo hubiese preferido ser músico.

Manifiesto

Joana, el hada de los premios Nobel futuros, me ha anunciado su visita. Cercana la hora, me siento tras el escritorio, procurando —y fracasando en— adoptar un aire relajado. Cuando ya sólo faltan unos segundos, caigo en la cuenta de que, mejor, hubiese ocupado el sillón de orejas que tengo en el sitio de respeto, en vez de en este pupitre, como un examinando. Lamentablemente, el hada Joana, materializándose con puntualidad de diario hablado, me impide rectificar. Hay mucha verdad en eso de que «el español piensa bien, pero tarde».
Yo había esperado una irrupción más aparatosa, con chispazos, estrellitas y sonar de clarines. Pero todo se reduce a que, entre dos latidos, paso de estar solo a hallarme en su presencia. Sin ningún motivo en realidad, me la había representado con la misma nariz ática, frente espaciosa, ojos de lechuza y peplo columnario de la Pallas Atenea que tengo sobre la chimenea. Pero esos pómulos altos, cuello bajo y labios triangulares pertenecen más bien a Afrodita. “¡Mal empezamos!”, suspiro. Afrodita y yo nunca hemos congeniado. Y, después de El Secreto del Fuego, Uds. me dirán.
—Tienes alborotado el cotarro con tus declaraciones al Racó. Si de verdad no te gusta escribir, ¿cómo te atreves a poner en el mercado tamaños mamotretos?
Semejante escopetazo, a título de saludo. Con una uña gatuna, ha extraído de su lugar mi propio volumen de El Secreto del Fuego, ubicado, para mayor suerte —suya— junto al sillón en que acaba de asentar sus reales, sin —por supuesto— aguardar invitación. Yo parpadeo repetidamente, tratando de no sentirme como uno de los escólicos de Dan Simmons frente a su Musa, al tiempo que de travestir mi alarma de impavidez, una vez puesto de relieve que la visita no es de cortesía, sino para echarme la bronca.
—No exageres. —Más que apelar, estoy suplicando—. Después de que el Racó me pidiera una semblanza del último año, yo sólo podía, o explicarles mi momento tal cual es, o endilgarles un cuento baboso. Presuponiendo que te agrada la sinceridad, lo único que dije fue que considero de importancia menor el hecho de que me guste escribir; que el ámbito en que se resuelve la vocación de un escritor no es el de las aficiones, sino el de las necesidades o, acaso mejor, el de las fatalidades. Yo me he propuesto no escribir más varias veces en el curso de mi vida: las mismas en que, de todas formas, he vuelto a hallarme escribiendo.
Pese a toda mi reverencia, no les oculto que uno de sus perdigones sí me está escociendo. Mamotreto —vulgo tocho, plasta o peñazo— es término de uso entre los incapaces de concentrarse sobre un escrito durante más de un cuarto de hora. Muchos de ellos, analfabetos funcionales vergonzantes, tratan de hundir los libros sin santos por la práctica imposibilidad en que se encuentran de leerlos. ¿Cómo, a un auténtico lector, va a desagradarle un libro largo por el mero hecho de ser largo? ¿Pueden Uds. imaginarse a un alpinista llamando mamotreto al Everest, o a un Marco Polo haciendo ascos a ir al espacio o a dar la vuelta al mundo?
Ya estoy resignado a toparme con analfabetos funcionales entre los editores y críticos, pero me alarmaría saber que, entre las hadas, también existen.
—Respecto a “cómo me atrevo a poner en el mercado semejantes mamotretos” —me lanzo, apuntándola, admonitorio, con la nariz—, la respuesta se me hace aún más clara: cada argumento requiere un desarrollo más o menos extenso, sin que ello se corresponda necesariamente con una mayor o menor hondura o intensidad. Yo, por mi talante —memoria visual, detallismo, manía organizativa, obsesión por el método—, me inclino por las historias extensas. O, si lo quieres de otra forma, necesito muchas páginas para dar pasto a todas mis neurosis. Pero una virtud que siempre he perseguido como escritor es tratar los temas en su justa medida: que no falte una coma, pero tampoco que sobre. Me desagradan tanto como a cualquier otro las historias infladas, los mamotretos —aquí, sí— logrados a base de repetir la misma idea setenta veces.
»Y, por si alguna vez te ha picado la curiosidad, ahí tienes también la razón de que no escriba cuentos: no me salen; no sé hacerlos.
No puedo jurárselo —comprenderán Uds. que el lenguaje corporal de las hadas no sea lo mío—, mas creo que mi réplica le ha gustado. Aunque, de momento, bajo su sonrisa de flor carnívora, sigo teniendo como clavos los pelos de la nuca. Al menos, ha devuelto El Secreto del Fuego a su alineación entre el René de Chateaubriand y Libro de Ys.
—¿No vas a ser tú un premio Nobel muy quejica? Te has recorrido media Internet jactándote de lo bien que se están vendiendo tus libros, de las estupendas tertulias en que has intervenido, de las amistades que has hecho entre quienes te han escrito interesándose por tu obra… —Fingiendo que ha recalado por casualidad, mira el retrato de Héctor que tengo sobre el escritorio, contrabalanceando la fotografía en grupo que me dedicaron de Homero, Shakespeare y las nueve musas la última vez que los visité en el monte Parnaso—. Amistades entre las que se encuentra, si no estoy equivocada, este bocadito de nata. —Recobrando el tono admonitorio—: Has colocado cuatro veces más ejemplares de los que te atrevías a soñar en tus contados días optimistas, tienes ya un nombre lo bastante sonoro como para haber empezado a molestar a los envidiosos y te has llevado por la cara un príncipe troyano que, no bien lo mira una, se le hacen carreras en las medias. ¡Oye, guapo…! ¿Tú sabes cuántos de los que vengo de visitar matarían por uno solo de esos logros?
Ya me voy relajando, y sus elogios a Héctor licúan en mis oídos la estudiada impertinencia de su tono. De mi pareja, lo que aquí importa no es que esté “de hacer carreras en las medias”, ni tampoco, en puridad, que sea talentoso, trabajador y amable; importa que, sin su intervención, me habría equivocado mucho a la hora de pintar el talante y fijar el destino de mis Reyes. Pero, esa historia, ya se la contaré a Uds. otro día.
—Vayamos por partes. —Echo para atrás la silla, que para algo tiene ruedas, y me cruzo de piernas, postura ésta que únicamente eludo cuando he de testificar en un juicio. Pensaba otorgar a las hadas la misma deferencia que a los jueces, pero demasiado bien sabe ésta ya que me tiene comido el terreno—. Vayamos por partes —repito—. Primero, es verdad que nunca estoy satisfecho conmigo mismo. Que, ante un logro, la respuesta automática de mi entraña es representarme el inmediatamente superior. Encontrada editorial para mis libros, me asaltó el temor a que no se vendiera ni un volumen. Cuando bastó la liquidación de solo un semestre para que Héctor y yo pudiéramos tomarnos unas suculentas vacaciones —en lo que queda de la Atlántida histórica, por cierto—, se me ocurrió pensar que, con lo que le habrían liquidado a ella, a J.K. Rowling le hubiera sobrado para comprarse media Grecia. El día que pueda yo hacer lo propio con la otra media, viviré en el temor de haberme vuelto superficial, de haber ampliado mi público en detrimento de la calidad. Y redactaré mi discurso de ingreso en la Academia entre rezongos por la falta de tiempo, con tanto lauro y homenaje, para escribir lo que quiero.
»Déjame a mí las lamentaciones por lo esquinada que está la felicidad respecto a semejante manera de ser, y quédate tú con la conciencia de que, peor que esquinadas, autocomplacencia y literatura son antagónicas. Mi primera editora me preguntó cierta vez si yo disfrutaba escribiendo. Ingenuamente, le contesté que suponía que sí, pero que no me preguntase cuándo. Ahora le respondería que, sea cual sea la respuesta, la cuestión carece de importancia. Que escribo porque ése el trabajo que me corresponde hacer en esta vida. Y que, si trato por todos los medios de que me salga bien, es menos por placer que por orgullo; porque debemos sacar lo mejor de nosotros mismos en todo cuanto emprendamos, y lo mismo en los asuntos que nos complacen como en los que no.
»Respecto a la segunda cuestión —el relativo éxito de El Secreto del Fuego—, justo por ser verdad lo que dices, ¿cómo no habría de causarme ansiedad el haberme tenido que apear de una trayectoria tan recta? Dentro de todo libro, zigzaguean dos hechos: el creativo, que afecta a la individualidad del autor, y el de lenguaje, que, en tanto que acto de comunicación, está abierto a terceros. Pues bien, de momento, yo, las recompensas, en esto de la literatura, las he encontrado exclusivamente en el segundo, en el ámbito de relación. Y resulta que, del verano acá, me ha surgido frente a él una verdadera muralla china. Como sabes, yo no me gano la vida escribiendo ficción. Y, si hasta mayo o junio de 2006, me bastaban nueve o diez horas para llenar mi nevera y la de mi gato, a partir del verano, ha empezado a exigírseme el día entero.
»A mi escandalosa primera revelación —la de que escribir es una actividad obligatoria—, súmale ahora la de que casi nunca resulta agradable ni, por supuesto, agradecida. Yo nada sé de raudales de inspiración, ni de fusiones místicas con las musas. De lo que sí te puedo hablar hasta dormirte es de noches crispadas tratando de volcar ideas engañosamente sencillas en estructuras verbales sin monstruosidades sintácticas; y de parlamentos necesariamente arcaizantes para los que no puedo encontrar otro cierre plausible que un barbarismo tecnológico; y de personajes absentistas, y de locuciones hermosas cuando escritas y pleonásticas cuando leídas, y de situaciones que, pretendiendo dar miedo, en realidad dan risa, y de rugientes selvas que, miradas de cerca, se revelan más artificiales que un ramo de novia… En resumen, de sesiones y sesiones de agobio cuyo único resultado perceptible es una papelera hasta arriba.
»Y, para llevar a cabo una tarea tan penosa, un trabajo cuyo provecho no parece ser otro que poner de relieve mi mediocridad, ¿no habría de exigir, al menos, un cierto equipo? ¿Mi casa, mi escritorio, mi silencio, mis zapatillas, mis diccionarios, mi —sobre todo— bendito y mediterráneo sol…? Pues bien, resulta que hasta con eso ha arreado mi prosaica determinación del priorizar el pago de mis facturas. Antaño, era capaz de escribir sobre mis piernas cruzadas, sorteando la boicoteadora curiosidad de trece aburridísimos sorches. Pero, entonces, era más joven y, sobre todo, pensaba que, merced a la literatura, podría eludir al Hado, no que iría a arrojarme en sus brazos. Ahora, tras veinticuatro horas de noche ininterrumpida peleando a navaja por lo obvio, sólo me quedan ganas para meterme en la cama y tratar de dormirme, por ver si, a la mañana siguiente, como novedad, amanece. Ya no puedo participar en tertulias, ni hacerme homenajear por los envidiosos, ni gastar el raudal de afecto que me han deparado mis libros, ni beneficiarme de la inteligencia, sensibilidad y cultura de mis nuevos amigos. En el fondo del retrete en que ahora vivo, no hay recompensa que valga. Si tanto necesita el Hado mi literatura, podría haber dejado, al menos, que me quedara en casa.
»¿Que, siendo mi opción de priorizar el pago de mis facturas congruente y sensata, como propia de la persona adulta y sabedora de sus obligaciones que soy, resulta inconcebible que me genere conflictos? Pues no, no es inconcebible, y sí, sí que me genera conflictos. Yo comparo el sentimiento humano con una orquesta cuyos músicos se odian entre sí, y a cuyo frente hay un director desprestigiado y débil. Y que, cuando somos incapaces de mantener el guirigay dentro de nuestras cabezas, es cuando los demás dicen que nos hemos vuelto locos.
»Aunque, teóricamente, no debería de haber objeción a que suspendiera mi carrera literaria hasta tanto las circunstancias volvieran a ser propicias, los genes sobre los que está grabada mi necesidad de escribir nada saben de oportunidades, ni de prioridades, ni de momentos. Ellos reclaman lo suyo. Y, llevándose de miedo con las encimas, las hormonas o lo que sea que maneje mi aversión por las cosas pendientes, no veas cómo fastidian: parecido a cuando, en una comida de restaurante, se introduce un resto de comida entre dos muelas, y el universo entero parece estar conspirando para impedirle a uno llegar hasta su hilo dental.
Hecho a intercambiar monólogos en vez de a conversar y a locuciones entrecortadas de, como máximo, cinco palabras, esta larga parrafada me sienta de maravilla. He aquí la prueba, por si aún hacía falta, de que, si no es un hada buena la que tengo sentada en mi sillón, sí es, al menos, una que sabe escuchar.
Mas, ahora, ha llegado su turno.
—En dos palabras: que te gusta escribir casi tanto como comer con las manos. —Y, atajando mi protesta con un ademán—: ¡De acuerdo, de acuerdo! Usaré las altisonantes palabrejas tan de tu gusto. Que amas la literatura más que nada; que, como amante fervoroso, te desconcierta descubrir imperfecciones en el objeto de tu amor, que te impacientas cuando no puedes permanecer en su compañía y que sufres lo indecible cuando os enfrascáis en cualquier peleílla.
Yo pongo cara de haber sido descubierto; primero, porque se trata del hada de los premios Nobel futuros y, segundo, porque, al fin y al cabo, eso es lo que todo el mundo dice.
—Nadia me ha dicho que tienes Libro del Retorno prácticamente acabado, e incluso adelantados algunos capítulos de Libro del Reino. —Vuelve a silenciarme cuando trato de protestar, ahora, con un gesto abiertamente imperioso—. Tener visualizados los principales parajes, saber quiénes los pueblan y para qué, conocer el mapa del argumento y haberse adentrado en la fijación de los detalles al extremo de saber ya cómo va a ir vestida la protagonista en el último capítulo, a eso lo llamo yo tener un libro prácticamente acabado. Lo que resta es un par de meses dándole al folio. ¡Menos, de no ser por tu manía de escribirlo todo primero a bolígrafo! Si te crea dificultades tu otro trabajo, deberías hablar con tu editor.
Yo sonrío sin decir nada, tratando de conjurar la imagen del susodicho precipitándose sobre la calculadora tan pronto como hubo sabido que Libro del Retorno iba a tener también más de doscientas páginas. Ella sabe perfectamente lo que estoy pensando, pero hace como que no.
—¿Has seguido con Libro del Retorno la misma tónica que con Libro de Ys y El Secreto del Fuego? ¿Obras independientes, apenas si ambientadas en un universo común?
Asiento con la cabeza.
—Aunque se hacen, proporcionalmente, muchas más referencias a los argumentos de los primeros títulos que en El Secreto del Fuego respecto a Libro de Ys, como la protagonista no cree que los acontecimientos sucedieran según se narra ahí, alusiones conforman una historia completamente nueva. El Secreto del Fuego y Libro del Retorno tienen en común, asimismo, los personajes de Idamante y Areteo, pero esos trescientos años como atlantes los han cambiado tanto que mis lectores no van a reconocerlos.
—¡Es todo tan rebuscado…! —exclama ella, elogiosamente. Y se pone en pie para marcharse. Aunque, verdaderamente, no entiendo por qué: ni ha necesitado la puerta para entrar, ni creo que vaya a buscarla ahora para salir.
—¿Puedo hacerte yo una pregunta? —me arriesgo, vengativo. Mi visitante dice que sí.
—¡Pero que sea facilita! —demanda.
—Me has hecho exactamente tres preguntas. ¿Por qué? ¿Por alguna razón mágica concreta, ligada al poder del número tres?
El hada Joana arruga la nariz.
—¡Qué razón mágica ni qué…! Con lo que te enrollas, ¿crees que puedo alargar más la entrevista? ¿Que voy concederte la pregunta número cuatro? ¡No tengo todo el día!
¡Vaya chasco! El suyo, claro.
Había creído que iba a preguntarle en qué año recibiré el premio Nobel. Y, cuando lo hubiera hecho, tenía previsto volatilizarse desdeñosamente y dejarme con tres palmos de narices, socapa de que la pregunta no era facilita.
¡No es nadie el personal mágico dándose pisto! ¡Como si no supiera yo de tiempo que recibiré el premio Nobel el año siguiente a que se lo den a mi amiga Joana Pol!

Obras
Libro del Retorno (tercero de las Crónicas de Atlántida)
Sinopsis argumental ofrecida como primicia a los oyentes del Racó Literari.

Poseidonia ha sido destruida por un maremoto, y el entramado de alianzas y confederaciones de que, hasta entonces, se había compuesto Ys, se está desmoronando. Sin apenas hallar resistencia, el ejército khemita ha ido ocupando los desperdigados trozos del Reino sin Rey. Pues los despavoridos ysiotas creen que han sido los brujos–sacerdotes que gobiernan tras los faraones de Khem, y no los dioses, los causantes del maremoto que ha arruinado su capital. Los brujos–sacerdotes de Heliópolis, a quienes todos creen ahora dueños de un arma espantosa: las sesenta y seis pirámides erigidas a lo largo del Nilo, un látigo con el que azotar a la tierra hasta hacerla retorcerse de dolor.
Idamante, Regente de Atlántida, ha ordenado regresar a Areteo, su brazo derecho, sin haberle dado tiempo a concluir el trabajo que le encomendó en una realidad diferente. Necesita que lleve a cabo una misión en su propio Cosmos. Como primera medida, le tranquiliza respecto a la dimensión del poder khemita. El caos que parece reinar por doquier es meramente superficial: en el Reino gobernado por el último descendiente de Prometeo, se han puesto ya en marcha rigurosos planes para reconducir la situación. El Hado tiene previstas todas las contingencias, y los atlantes son, en el presente Cosmos, los autores de su voluntad, aunque, también, su único posible adversario.
Lejos de haber servido para que Heliópolis arruine Poseidonia, expone Idamante, las pirámides representan un fracaso tan abrumador que, contrariando las actuales apariencias, pronto conllevará también la destrucción de la Señoría de la Túnica Violeta y del propio Reino de los dos Países. El auténtico propósito de los brujos al construir aquellas montañas impías había sido burlar la ley que ordena la renovación de la vida a través de la muerte, desviando hacia cuerpos artificiales las linfas vivas destiladas en el vientre de Océano y la cabellera de los astros, con el fin de que sus almas dispusieran de un asidero en esta tierra una vez decretado el fin de sus existencias. Mas, por una vez, concluye el Regente, el castigo va a estar en consonancia con el crimen. El trabajo ha vaciado los tesoros de Khem y de la propia Heliópolis, y el fracaso, minado peligrosamente la cohesión de la Orden, al haber carcomido la fe de los inferiores en los Altísimos y de todos los brujos en sí mismos. Para colmo de males, los trozos de Ys engullidos al socaire de las circunstancias pronto van a indigestárseles. El pánico remitirá pronto y, cuando empiece la insurgencia, el ejército khemita se verá desbordado en todos los frentes.
Tanto Ys como Khem y Heliópolis son instrumentos del Destino cuya utilidad ha llegado a su fin, continúa explicando Idamante a Areteo. La nueva edad presenciará el cumplimiento de la antañona promesa formulada por el dios Poseidón a la maga Clito, relativa a que, algún día, la progenie de ambos volvería a morar en su patria ancestral, una gran isla situada frente a las Columnas de Heracles. Mas, para ello, primero habrá que unificar en un solo pueblo las tres ramas de la estirpe Poseidonia. Dos se encuentran esclavizadas por un brujo de poca monta, realizando unas misteriosas excavaciones. Para liberarlas, menester será que recobre su liderazgo la última heredera de las dinastas ysiotas, desprestigiada y repudiada tras haber conducido a los suyos a la servidumbre, a más de tenida por loca, puesto que pretende ser capaz de hablar con los animales.
Areteo parte en el acto, dejando al Regente pesaroso y avergonzado. Detesta haber engañado a su amigo y, sin parar mientes en la contradicción, ora se dice que era irremediable hacerlo, ora, que sólo ha dejado para más adelante revelarle cierta parte de los hechos.
La parte relativa a que el fracaso de los brujos‑sacerdotes de Heliópolis en lograr la resurrección en absoluto presupone la inutilidad del conjunto piramidal: un poder inmenso alteró voluntad y saber en la propia cabeza de los arquitectos y maestros de obras para que, mediante sutiles cambios en el diseño y la ejecución, ese artilugio de la más abominable hechicería pueda manifestarse, llegada la hora, como instrumento de curación.
Aunque se trata de un poder ajeno a la magia de Atlántida, su Regente sabe muy bien de qué se trata: en seguida reconoció el magisterio del Rey que todos esperan. El Rey descendiente de Prometeo y de Zeus, de titanes y dioses, capaz de conjurar para siempre la guerra y devolver el Cosmos a la Edad de Oro.
El Rey cuya manifestación pondrá fin a su Regencia.
Lectura
En el anterior Racó Literari dedicado a Armando Cubas Morales, ofrecimos el pasaje de Libro de Ys en que se describe el sueño mediante el cual Lira conoce el mejor emplazamiento para la ciudad que pretende crear y se le revela, al tiempo, su futura grandeza. Esta noche, vamos a mostrarles unas estampas de la Poseidonia que, a punto de cumplir trescientos años, se encuentra ya en el cenit de su belleza y gloria.
El texto, transcrito por el cronista autor de Libro del Retorno, pertenece a una carta remitida desde la capital ysiota por Pelias de Correncia a su esposa. Pelias y su hijo Héctor han viajado a Poseidonia so pretexto de los negocios, aunque, en realidad, para empaparse del Reino al que, incluso con un poco de mala conciencia, sienten como su verdadera patria. Padre e hijo son un claro ejemplo del tipo humano que ha llevado tan lejos las fronteras de Ys sin necesidad de recurrir ni a ejércitos ni a escuadras. Ello, aun a despecho de que, a veces, les invada la oscura aprensión de que su auténtico papel dentro de las ciudades en que habitan es el poco airoso de títeres.

«(…) ¡Ojalá también hoy hubiéramos estado juntos, como la primera vez que contemplé la Basileia desde esa misma posición! Entonces, aún llevabas a Héctor en el seno y, de la estatua de Hermes Aggelos, apenas si se había emprendido el acondicionamiento como pedestal del islote sobre el que ahora se yergue. Contra los pasmados gestos que, esta mañana, nos han rodeado, recordarás que, aquella vez, cuando la nave pasó junto al pedrusco, se escucharon numerosas exclamaciones desaprobadoras. Dejándonos a nosotros, pobres metecos, en medio, a diestro y siniestro, grupos antagónicos empezaron a discutir. Y tú, que entonces aún no dominabas el dialecto ysiota, creíste que era nuestra presencia junto a la borda el motivo de la arremetida. ¡Qué sonrisa me ha arrancado esta mañana el recuerdo de los ojos turbados y la nariz tensa con que tratabas de interpretar aquella marejada de aspavientos!
»También hoy han rodeado muchas caras a Héctor, pero sin otra intención que cantarle de la estatua una gloria aún no dicha: que si toda ella es de bronce, a excepción del caduceo, fundido por Alalkomeneus en la fragua del auricalco para que, refulgiendo en la oscuridad, señale a los barcos la embocadura del Amara; que si en auricalco también está reproducida la trama de huesos y músculos que sustenta la mole, tal cual la de un cuerpo humano; que si, para tratar los metales y ensamblar las piezas, se pronunciaron ensalmos y aplicaron principios de alta magia inactivos desde hacía milenios; que si, el día de Hermes Aggelos, la dinasta y el epístato del templo no utilizan la escalera interior para llegar hasta la cámara existente en la cabeza, sino que levitan por los conductos que hacen las veces de vasos sanguíneos, no se sabe si mediante conjuros o empleando algún utensilio mecánico; que las alas de las sandalias contienen, ellas solas, más bronce que el Apolo Délfico, la segunda estatua mayor de la ecúmene, y el caduceo, más auricalco que todas las restantes esculturas sumadas, dentro y fuera de Poseidonia… ¡Y, por supuesto, que, para modelo, Alalkomeneus tomó al propio Hermes! Pero, esa historia, ya te la contaré despacio más abajo, que bien lo merece.
(…)
»Por bien que lo disimulen los jardines plantados en la cornisa Paheax, el anillo exterior es un dique de basalto y auricalco, el elemento principal del sistema hidráulico al cual Poseidonia debe no sólo su original belleza, sino también su prosperidad; un paredón únicamente rebajado para hacer sitio a algunos embarcaderos particulares, a muelles de mercaderes o de la flota… y a la plaza Emporia. Por tanto, a la Basileia, los extranjeros sólo podemos llegar por tres caminos: desde Bóreas, desembarcando en el puerto; desde Euro, recorriendo la Megarabdos y, desde Noto, atravesando la compuerta Pulon y navegando por el canal Amara. Pues bien, a la sombra de las Stoás y del templo de Poseidón, hasta el mayor trirreme cabe entero mientras realiza las maniobras de atraque. Quien se adentre por la Barra Grande, primero, deberá recorrer casi sesenta estadios llevando a su izquierda mil naves desdeñosas de los bancos de arena, los escollos y los traidores bajíos puestos ahí por Océano, y dejando a su derecha, los soportales y balconadas crecidos entre parterres desde donde los poseidonios enseñan a sus hijos a burlarse de las tormentas; luego, tendrá que hacer la cola del pontazgo sabiéndose en el entrecejo del Éber de nueve codos que vigila para que nadie se cuele desde la jamba central de la Puerta de Tierra, sin que le valga otra cosa para combatir la espera —y el desasosiego— que mirar los ciento cincuenta pies de friso que, sobre las tres arcadas, representan la asamblea de dioses en que Hermes se reconcilió con Apolo mediante la dación de la lira. ¡Vamos, en que el Señor de Heliópolis, reconociendo su derrota a manos de la primera dinasta, se dejó consolar con un juguete! ¿Es de extrañar que, cuando por fin se nos franquea el paso —únicamente, para encontrarnos, un poco más allá, con los esplendores del ágora vieja—, aunque los arcos de la Gethura miden casi diez codos, los recién llegados pasemos por debajo con la cabeza gacha, como si estuviéramos traspasando los umbrales de un templo?
»Antes del gran Hermes y la plaza Emporia, el acceso desde Noto no se hallaba, en comparación, tan gloriosamente adornado. Aun así, recordarás cuán admirados nos quedamos con la vista del Diagogion flanqueando el primer plectro del gran canal y, allá en lo alto, cara al Océano, el templo de Hermes, emergiendo entre los árboles y flores traídos de toda Gea para rivalizar con el mármol columnario en esbeltez y colorido. ¡Pobres de nosotros! ¡Residentes en un villorrio reiteradamente víctima de su riacho, incluso nos pareció digno de gratitud que los jinetes de Océano se hubieran tomado tantas molestias para impresionarnos!
»Y ahora, sin duda, me preguntarás: “¿Es cierto cuanto se dice? ¿De veras han mejorado los ysiotas la comúnmente aclamada como insuperable maravilla del ágora vieja? ¿La vista del gran Hermes, realmente causa una impresión tan honda?”.
»Y yo te responderé: “Espérate a verlo. Para elogiar adecuadamente a Alalkomeneus, se requiere ser un orador tan grande como arquitecto y escultor fue él. Lo único que te puedo decir es que sentiré estarte recatando algo esencial de mi amor hasta no haber repetido contigo el descubrimiento sobre las aguas de ese noble dios que se encamina hacia su ciudad presto a colmarla de venturas”.
(…)
»Una ciudad que se autoimpone la obligación de ser bella. ¿Quién, fuera de Ys, puede concebir tal cosa? ¿Y una ley que define a sus gobernantes como los administradores frente a la desgracia de la solidaridad común? ¡Sólo con oír la frase, se sienten escalofríos! No seré un patriota ejemplar, pero sí un padre sensato, lamentándome por no haber llegado hasta aquí al encuentro de mi familia, sino habiéndola dejado atrás, en nuestra pobre, anticuada y fratricida Correncia. La vida que yo soñaba para vosotros, hubiera tenido que dárosla aquí, en una de esas casitas multicolores cuyas puertas sus moradores nunca cierran, edificada a la sombra de un grandioso jardín colgante y junto a un canal cuyas aguas la propia marea se encarga de limpiar. Héctor iría a la escuela de la cornisa acompañado por sus amigos, los hijos de nuestros vecinos, no por pedagogos armados, y su pecho enfermo no tendría que lidiar, mientras atiende a las lecciones, con el miasma de cien orinales vaciados al exterior cada mañana, sino que respiraría un aire oloroso a Océano y a los árboles y flores traídos de toda Gea. Y tú y yo, lo único que aprestaríamos bajo el mostrador, antes de abrir nuestro establecimiento, sería el ábaco y la caja de las monedas, no garrotes y puñales por si entran a robarnos. O ¿crees que somos ya muy viejos para acostumbrarnos a vivir así?
(…)
»¿De veras la ley divina impone el amor incondicional a la propia polis? ¿Incluso a quienes llevamos el gentilicio colgado del cuello como una soga de ahorcado? ¿A quiénes, ya en la cuna, empezamos a pagar con sangre y miseria la deuda de pereza, locura, corrupción o necedad que nos han dejado por toda herencia nuestros mayores? Sea buena o mala, ¿de verdad les deben siempre amor los hijos a sus madres? Si aman a la mala, ¿con qué recompensarán a la buena?
»Aun habiendo nacido lejos de Poseidonia, tú sabes cómo la amo. Por esto sólo: desde nuestro arribo, Héctor no se ha quejado o tosido ni una vez; reído, muchas.
(…)
»Para Héctor, todo lo anterior hubiera sido farfolla: sólo quiere hablar y que se hable del gran Hermes. Durante la cena, no se ha quedado tranquilo hasta que nuestros anfitriones le han corroborado todas las historias oídas en el barco esta mañana, y aun añadido otras de su cosecha. Por fortuna, cuando se trata de Apoplanias, la paciencia de Pandáreo y Kymopoleia tampoco parece tener límite.
»“Creeréis que viene con sus sandalias alígeras rozando las olas, y que va a subir desde la plaza Emporia por la escalinata Anabathnos para reunirse con vosotros en el peristilo del templo”. Así ha descrito nuestra anfitriona, para deleite de Héctor, la emoción que despierta, contemplada desde la cornisa Paheax, ese chicarrón de cien codos plantado por Alalkomeneus en medio de Océano. ¡Hubieras tenido que ver a nuestro hijo palmoteando y haciendo votos por que mañana pase rápido! Yo, sin llegar a tanto, he creído a Kymopoleia a pie juntillas, pues sus palabras corroboran mis impresiones hasta el momento. Por si aún no lo he hecho, hora es ya de reconocerlo, esposa: cuanto decían tu hermano Akeso, y Paktolos, y otros que nos han precedido, es cierto. ¡Incluso vistas de cerca, nunca te podrías imaginar a qué punto es vívida la ilusión de que esas carnes metálicas se mueven, y de que se mueven porque están vivas!
»Sigue pendiente la historia de cómo engatusó Alalkomeneus a Hermes para que le sirviese de modelo, y cómo el dios, lejos de irritarse, tanto se complació con el ingenio del artista que otorgó a su creación el aspecto de la vida. Ya conoces mi incredulidad ante ese tipo de explicaciones, por más que aquí, de nuevo, se las considere historia. En el efecto óptico a que he aludido se juntan, por lo que se ve, la magia del auricalco y unas medidas tan precisas que ni durante el flujo o reflujo más radicales llegan a encontrarse bajo el agua los talones del dios, ni a quedar al descubierto el arrecife que los sustenta. Nadie hace un secreto de en qué consiste el “prodigio”, también es verdad; aun así, todos los días, algún forastero desprevenido sufre un ataque de pánico, creyendo que va a hallarse en poco delante del dios. Sólo tras larga observación se convence uno de que el viento no agita esos cabellos, ni los pliegues de ese manto; y de que esos pies como barcazas no van a hollar la plaza Emporia porque, desmintiendo la alucinación de los sentidos, al cabo de un rato, se impone la evidencia de que no se han movido.

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