Booktrailers de BELLVER-Joana Pol

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viernes, septiembre 08, 2006

Francisco Javier Illán Vivas en IB3, con Sandra Llabrés y Joana Pol.

En EL RINCÓN LITERARIO de 3 De Nit, de IB3-Radio, el autor de la semana ha sido Francisco Javier Illán Vivas, más conocido como Paco Illán, y Fonso Simó dio voz al excelente relato de terror que aportó el autor en esta ocasión, quedando así de bien, gracias al estilo y la riqueza de vocabulario propios de este autor murciano, y cómo no, a las magníficas dotes interpretativas de Fonso Simó:







- LEMA.

(Escrito por Luis Alberto de Cuenca en el prólogo de la segunda parte de La cólera de Nébulos, de próxima aparición)

Si quieres que los relojes se detengan, te invito a sumergirte en el reino de Celestos, “donde el tiempo es un concepto sin valor”. ¿Me acompañas? (Luis Alberto de Cuenca).

- BIOGRAFÍA.

Francisco Javier Illán Vivas. Nací el 20 de octubre de 1958, en Molina de Segura, Murcia. Por motivos familiares de mis padres viví durante unos años entre Badajoz y Olivenza (provincia de Badajoz). Después regresé a mi ciudad de nacimiento.
Trabajo como funcionario de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Tengo la diplomatura en Criminología y Master en Dirección de Seguridad por la Universidad Autónoma de Madrid.

Mi primera obra publicada sobre papel fue un libro de poemas, en 2003, “Con Paso Lento”, Nausícaä Edición Electrónica, Murcia, en octubre de 2004. En 2005 publiqué “Dulce Amargor”, editado por el Ayuntamiento de Molina de Segura.

Durante un tiempo publiqué en portales digitales, como Yoescribo.com., Noveles.com, o centropoetico.com.

He publicado “La Maldición”, primera entrega de LA CÓLERA DE NÉBULOS, que fue presentada en diciembre de 2004, Nasícäa, Murcia. En marzo de 2006 apareció la tercera edición.

Mi relato “La casa de mi madre” está incluido en la antología preparada por Manuel Aparicio Burgos, “Con la pluma a cuestas: Catorce escritores desde La Rioja”, Editorial Dossoles, Burgos, noviembre 2004.
Otro de mis relatos, “La estatua del santo”, está incluido en la antología “Cuentos de La Molineta”, Ayuntamiento de Molina de Segura, abril de 2006.

Llevo la sección de cultura y comentarios literarios ACANTILADOS DE PAPEL, del periodico digital http://www.vegamediapress.com/. Periodico del cual fui nombrado subdirector en enero de 2006. En Agosto de este mismo año apareció la edición en papel, con una tirada inicial de 25.000 ejemplares.

Desde octubre de 2005 presento Los martes de Luna Llena, en el café concierto Guabábana Jam, de Molina de Segura. Un espacio literario-musical con autores de la vega media del Segura.

Por último, si es que hay último, colaboro con la Tertulia de los Jueves, del Casino Cultural de Molina de Segura (premio de la prensa local al espacio cultural), llevando mensualmente un autor literario, normalmente fuera de la Vega Media del Segura.

- MANIFIESTO.

- "Creo que todos escribimos sobre los cimientos que otros nos legaron. La materia prima son las palabras, difícilmente permaneceremos insensibles a los grandes obras que nos precedieron".
- "Como los deportistas se entrenan todos los días: escribo todos los días para estar en forma, sobre cualquier tema, considero que ello hace que mi voz adquiera muchos más tonos, registros y recursos".
- "Confío plenamente en mí, pues sé que cuando llegue la inspiración me pillará escribiendo, como han dicho muchos grandes autores a lo largo de la historia".
- "Cualquier poema siempre se queda por debajo del que previamente imaginamos. Las palabras nos persiguen, cuando andamos, cuando vamos conduciendo, y, como decía Goethe, van quedando apiladas como leña, hay que dejarlas secarse, arderán a su debido tiempo".
- "En la narrativa sigo los ejemplos de Lovecraft, creando una atmósfera y desarrollando un crescendo a partir de una situación normal de la vida y, sobre todo, no dejar ver al monstruo nunca por completo".
- "Siempre intento violar alguna ley de la naturaleza, que suceda algo imposible de sostener racionalmente y las apariciones deben ser siempre sorprendentes y cada vez más aterradoras".
- "Intento repetir una determinada palabra (por ejemplo: la cosa), para que se grabe en el ánimo de quien la lee, utilizando sonidos y olores, todos los que forman parte de la naturaleza del miedo. Lamentos, aleteos, pezuñas, truenos y arañazos".
- "Los personajes deben ser valientes, cercanos a la locura y su curiosidad invencible".
- "Por último, los paisajes, sombríos, casi en palabras de Lovecraft: árboles descomunales, capaces de albergar espíritus y demonios o monstruos surgidos de las tinieblas".


LECTURA.


Pesadilla

A Robert E. Howard

El sueño se negaba a acercarse a mi lecho, mientras las horas goteaban pesadamente. Intenté averiguar el motivo del nerviosismo que me dominaba, pero no lo encontré. Entonces, inopinadamente, un irreprimible temblor invadió poco a poco mi ánimo, y a la larga una verdadera pesadilla vino a apoderarse por completo de mi corazón y de mi entendimiento.
El miedo me puso los pelos de punta, estremeciéndome de horror. Ya conocía semejante sobrecogimiento. Te puedo jurar que las puertas de infierno se abrieron para soltar legiones de tinieblas, saliendo como aviesos torbellinos de llamas dispuestas a devorarme. La habitación se sumergió en una hosca quietud.
Ya te hablé de ella, de su belleza que dejaba sin respiración, de aquel horror que sufrí cuando me contempló, aunque por un instante, la primera vez. La bóveda laberíntica de mi cabeza vio sus labios rojos, entreabiertos, sus largas y negras pestañas, sus ojos execrables y llenos de sombras, su pavoroso bosque de cabellos.
Allí inclinada sobre mi, tenía algo de impío, tanto en la seducción de su sonrisa como en el brillo de sus ojos y la lujuriosa pose de su voluptuoso cuerpo. Cada gesto y cada uno de sus movimientos la apartaban del comportamiento normal de las mujeres; su belleza indómita no estaba sometida a ley alguna, estaba hecha para enloquecer, para hacer que un hombre se volviese ciego e inconsciente, despertando en él las desenfrenadas pasiones propias de nuestros antepasados antropoides.
Cuando parpadeaban sus ojos, en ellos se proyectaba la lujuria, la endemoniada crueldad y la perversidad monstruosa que han atemorizado a los hombres desde los primeros tiempos, desde que descendieron de los árboles.
¡Judit! ¡Judit! ¡Judit! Repetí mil millones de veces aquel espantoso nombre.
¡Cielos, qué abismos y cumbres de horror acechan en ese nombre! Enloquecido por las heladas puñaladas de sus horrendos ojos, me convirtió en una ruina sangrante, sacó de mi cuerpo el alma y el ser, sumergiéndolos en un río de lava ardiente. ¿Se recuperará mi mente de lo que vi? Hoy creo que jamás lo hará.
Nunca, ni en los peores momentos del ansia de beber, experimenté nada parecido. Ardí con el calor de mil volcanes y me helé en el frío de su mirada, que ningún hielo puede igualar. Las palabras de Robert E. Howard vineron a mí atormentado entendimiento y bajé arrastrándome hasta los más hondos pozos del tormento y ascendí hasta las torturas más encumbradas, miles de harpías aullantes me rodeaban, gritando y rajándome con sus infestas garras. Cada uno de mis huesos, cada una de mis venas, cada una de mis células, sufrí entre gritos el dolor que jamás nadie ha sentido, desintegrarse mi cuerpo, y esparcirse átomo a átomo, ensangrentado, por el Universo de las Sombras. Pero cada uno de esos átomos, cada una de esas células, juntas y por separado, se mantenían unidas en el suplicio a mi mente, gritando, rabiando de dolor. Y en un movimiento absorbente, volvieron a unirse, a integrarse, para hacer más agónico el tormento.
Entre los vapores ardientes del volcán, los ojos fuera de sus órbitas, sufriendo el abrazo del frío mortal, me oía gritar mientras mis manos se convertían en garras y me arañaba con desesperación. Laceré nuevamente mi carne, en un frenesí agónico que me hacía comprender que estaba vivo, que ese dolor era signo de vida, que viviría mientras fuese capaz de rajar mi propia carne con mis manos.
Con un alarido bestial, me abalancé sobre la botella que había en la mesilla de noche y frenéticamente bebí. La cogí con ambas manos, apenas consciente de lo que estaba haciendo, apreté con tal violencia que el cristal estalló entre mis dedos. La mezcla de líquido, sangre y cristales cayeron sobre mi garganta y mi pecho.
En la miseria de mi degradación, el líquido era un puñal de lava ardiente que me atravesaba el corazón y que hacía revivir, de un modo extraño, los escasos momentos de consciencia que había vivido en los últimos tiempos, antes de iniciar la búsqueda, cuando era un niño que corría por los trigales, acariciando las coronas de las espigas, recuerdos que sospechaba que mi torturada mente perdería en aquella jornada. ¡Ya eran lejanos y borrosos los momentos que viví con la única mujer a la que pude amar! El negro mar del olvido se había interpuesto entre ellos y yo.
Cuando desperté me encontré en una solitaria calle. ¿De dónde habían surgido aquellas atalayas que brillaban entre la niebla? Sus luces me llamaban de un modo extraño. Parecían latir, estrellándose contra mi cerebro. Me apreté con fuerza las sienes doloridas, luchando por hacer que mis pensamientos volviesen del laberinto caótico en el que se habían extraviado. La niebla danzaba con formas extrañas y siniestras. Se acercaba hacia mí.
Cuando los espectrales dedos de la niebla estuvieron a punto de atraparme, fríos como manos de cadáveres, entré en una habitación. Espantosa escena de muerte me aguardaba, cientos de esqueletos, calaveras, huesos, carne podrida, su hedor me asfixiaba, las ratas corrían entre los despojos y detritus humanos, los reptiles se escabullían entre los huecos de los ojos de las descarnadas calaveras. ¿Dónde me encontraba? ¿De dónde habían surgido aquella obscena locura, negra y terrible?
Permanecí inmóvil, en mitad de la estancia. Primero lo atribuí a mi caótica mente, dominada por el alcohol, pero sabía que desde la profundidad de unas descarnadas cuencas oculares, unos grandes ojos ardían clavados en los míos, ojos que doblegaban mi alma y mi entendimiento, clavándome en el suelo. Aquella masa de carne putrefacta, destrozada y comida por ratas y serpientes, se reía de mí. ¡Era ella!
¡En ese momento mi cabeza estalló! Las atalayas se tambalearon y cayeron, una gran columna de humo ascendió desde los infiernos, torbellinos de maldad escaparon de las profundidades de la noche y ascendieron a los cielos. Sin ser consciente de ello, había alcanzado el revólver y convertido mi cabeza en un castillo de fuegos artificiales. Caí y no fui consciente de nada más.
Me hundí en un mar de inconsciencia.


© Francisco Javier Illán Vivas


http://www.illanvivas.com

6 comentarios:

Xesc Garcia dijo...

Un programa genial, me alegro de poder re-escuchar la lectura de este autor, no puedo menos que dar la enhorabuena a Paco Illán, y a Joana Pol por su iniciativa.

Anónimo dijo...

Aterrador el relato, muy, muy bueno. Lástima que la calidad del sonido de la película sea tan metálica, porque la lectura es magnífica. Me acabo de informar acerca de esta iniciativa de IB3 Radio y Joana Pol (he leído su libro, El Crimen de los Dioses, y me ha gustado mucho). Yo nunca he publicado, pero espero que no sea problema para participar en el programa.

Anónimo dijo...

Muchísimas felicidades a Paco Illán por el relato, me gustó muchísimo; además, la entrevista fue muy interesante y enriquecedora. Otra vez, felicidades por la iniciativa del programa de radio.
Un saludo para todos
Elena Pérez

mark66 dijo...

¡Enhorabuena a Fco. Javier Illán Vivas, por su relato y su intervención en el programa. Una pesadilla fantástica. Por cierto, es la segunda vez que escucho a Fonso Simó, y también me quito el sombrero con él.
Saludos a todos

Anónimo dijo...

Qué experiencia tan increíble debe de ser escuchar algo que ha salido de tu puño y letra en esta voz. El relato, por lo demás, es buenísimo y terrorífico, esta misma mañana hago una escapada para buscar el libro en Casa del Libro, que me queda cerca.

Por cierto, Joana Pol, conozco a una "amiga" tuya, Kyara, la drag queen, no veas la publicidad que te hace de tu libro.

J.V.B.

Anónimo dijo...

Hola.

Gracias a todos por vuestras palabras, eso os aseguro que ayuda a continuar y me alegra que el relato os gustase, pues lo escribí esperando ese resultado.

Gracias otra vez.
Nébulos

MALLORCA FANTÀSTICA 2007

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